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Año I después del Toro de la Vega

Tordesillas afronta su primer encierro sin muerte en décadas: "Han derribado nuestra columna vertebral"

'Platanito', el Toro de la Vega muerto en 2010, alanceado por un caballista. EL PAÍS VÍDEO / QUALITY

Ya llega el turno de Pelado. Este martes. A las once de la mañana. Cuando, según el programa previsto, el morlaco negro de 640 kilos salte a los adoquines de Tordesillas y baje a la carrera hasta cruzar el puente sobre el río Duero. Lo recibirá entonces un pueblo en fiestas. Pero "huérfano de una de sus mayores señas de identidad", dice José Antonio González (PSOE), alcalde de este municipio vallisoletano, al referirse a la prohibición del torneo medieval del Toro de la Vega y su sustitución por el encierro del Toro de la Peña. Porque, este 2016, aquí no se alanceará a ningún animal hasta la muerte —como ocurría el segundo martes de septiembre desde hace décadas—. Eso sí, siempre y cuando se cumpla la ley.

"Desde el momento en que se ha prohibido; lo que suceda podrá denunciarse por la vía penal. Si se hace lo que se hacía hasta el año pasado, podrá considerarse un delito de maltrato animal", subraya Silvia Barquero, presidenta del Partido Animalista (Pacma), que lideró las movilizaciones contra este festejo. La formación vigilará el desarrollo del nuevo Toro de la Peña por si alguien hace caso a los llamamientos para acabar con la vida del astado. "Es el momento de incumplir las leyes. Es el momento de seguir cumpliendo nuestra tradición ancestral como siempre, pese a todo y pese a quien le pese", reza un artículo difundido en la página web del Patronato del Toro de la Vega.

Fuentes del Ejecutivo regional, que emitió el decreto que puso fin al torneo, han explicado que ellos carecen de competencias en materia de cuestiones de "orden". Por su parte, un portavoz de la Subdelegación del Gobierno ha insistido en que se ha preparado un despliegue de seguridad similar al de 2015. Entonces, los agentes no lograron evitar los enfrentamientos —con insultos, gritos y golpes— entre los defensores y detractores del festejo. Y la Guardia Civil no impidió que los organizadores soltaran al toro mientras los activistas se encontraban dentro del recorrido: uno de ellos, incluso, encadenado a una señal de tráfico.

La Junta de Castilla y León, en manos del PP, dio luz verde en mayo a un decreto que prohíbe dar muerte en público a las reses de lidia en espectáculos taurinos populares y tradicionales, así como infligirles cualquier herida que tenga por objetivo acabar con su vida. "Por tanto, tampoco se permite lancear al Toro de la Vega", sentencia el Ejecutivo autonómico. Una afirmación y una normativa que han provocado, desde entonces, un auténtico terremoto político en Tordesillas. Los concejales socialistas y populares aprobaron una moción en el pleno del Ayuntamiento para recurrir esta medida ante el Tribunal Constitucional al considerar que invade las competencias municipales. Solo se opuso la concejala de Tordesillas Toma la Palabra, una formación impulsada por IU. Además, cerca de 3.000 personas se concentraron en la Plaza Mayor de la localidad para defender la celebración del torneo.

"Este es el año más complicado de nuestra historia reciente. Han derribado nuestra columna vertebral, la que sustentaba las fiestas, y han conseguido extraernos parte de nuestra idiosincrasia", afirma el alcalde en una carta abierta a los vecinos. Apenas unos días antes de que empiece el encierro de Pelado. A las doce y media de la tarde volverá a los corrales. Si la ley se cumple.

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