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Galicia reedita la amistad de Fraga con Fidel Castro

El Ayuntamiento del que era originario el padre de los mandatarios cubanos distingue a Raúl Castro como Hijo Adoptivo con el visto bueno del PP

Fidel Castro y Manuel Fraga, el 28 de julio de 1992, preparando una queimada en Láncara.
Fidel Castro y Manuel Fraga, el 28 de julio de 1992, preparando una queimada en Láncara. EL PAÍS

Los hermanos Castro (Fidel y Raúl) tienen casa en el municipio de Láncara (Lugo) desde hace más de un siglo: una humilde construcción abandonada dotada apenas de una cocina de leña y dos pequeños habitáculos. Sobre la fachada luce desde 1992 una placa dorada con la leyenda: “Aquí nació en 1875 Ángel Castro Argiz, gallego que emigró a Cuba en donde plantó árboles que aún florecen”. Láncara distinguió en aquel 1992 a uno de esos frutos en flor de Castro Argiz, su hijo Fidel Castro, entonces presidente de Cuba. Lo nombró Hijo Predilecto. Era alcalde del Ayuntamiento un socialista que acabó pasándose al PP y Manuel Fraga presidía la Xunta.

Fidel Castro arribó a Galicia a recoger su título, pronunció enfebrecidas loas a Fraga, perdió al dominó con él (dos a uno), comió empanada y pulpo, bebió aguardiente hasta que tuvo que decir basta y humedeció sus ojos ante la visión de las sencillas estancias en las que se gestó su origen y el de su régimen político. Un cuarto de siglo después, otro socialista al frente del mismo Ayuntamiento ha conseguido el respaldo del PP para nombrar Hijo Adoptivo al hermano-sucesor del dictador cubano, Raúl, el otro árbol floreciente de aquel gallego emigrado.

“Mire, yo no comparto esa ideología; hago esto por el pueblo, que no tiene futuro”. El que habla es el regidor de Láncara (3.000 habitantes), el socialista Darío Piñeiro. Ha tenido el viento a favor para sacar adelante una propuesta que ha ideado como reclamo turístico para un municipio ganadero asfixiado por la cuota láctea y por la crisis. Nada de sentimentalismos. “Somos un ayuntamiento de interior; sin la producción ganadera no tenemos nada, así que debemos buscar nuevos recursos”, resume el alcalde el sentido de esta distinción a Raúl Castro.

El alcalde admite que la propuesta se ideó como reclamo turístico

Piñeiro fue a por todas. El domingo pasado aprovechó el acto de entrega de las Medallas de Galicia para comentarle al presidente de la Xunta y del PP gallego, Alberto Núñez Feijóo, la trascendencia económica que, en su opinión, supondrá para su pueblo este homenaje. Feijóo no tuvo que meditarlo. “Adelante”, le respondió. Y los populares de Láncara votaron sin reservas a favor de una propuesta que fue aprobada por unanimidad: los votos de PSOE, PP y de los nacionalistas de BNG y Compromiso por Galicia.

El Ayuntamiento de Láncara espera ahora la réplica, más o menos vistosa, del encuentro inaudito que tuvo lugar en Galicia hace 24 años entre los dos dirigentes de origen lucense vinculados a Cuba y estrechamente hermanados por su profundo antagonismo político. Ambos son hijos de lucenses emigrados a Cuba dedicados al sector azucarero. En cuanto Fraga, fundador de la derecha española, accedió a la presidencia de la Xunta, en 1990, organizó una visita a la Cuba comunista muy cuestionada por el sector de la derecha del país caribeño afincado en el exilio de Miami. Fidel Castro, fundador del Partido Comunista de Cuba, le dio al presidente gallego tratamiento de protocolo como jefe de Estado y de Gobierno. Se fraguó así un vínculo indisoluble.

El Consistorio intenta que el presidente de Cuba viaje al municipio

Es probable que Feijóo, más pragmático que Fraga, no brinde, como hizo este hace dos décadas al lado de Fidel, por “la independencia y progreso de Cuba”, ni que asienta, como asintió entonces el de Villalba, cuando la multitud gritaba “¡Viva Cuba libre!” al paso de la comitiva encabezada por los dos mandatarios por las calles del casco histórico de Santiago de Compostela. No obstante, Feijóo, que reivindica constantemente la figura de su antecesor, ensalzó hace poco más de un mes en el Palacio del antiguo Centro Gallego en La Habana la “atracción entre Cuba y Galicia” augurando que la relación entre ambas comunidades “avanzará muy lejos”.

El PP gallego, con Feijóo al frente, asume la herencia completa con Cuba —básicamente sentimental— de Fraga. Y el Ayuntamiento de Láncara intenta obtener rentabilidad de ese vínculo afectivo ya muy lejano de los Castro con el municipio. El alcalde está en contacto con la familia de los dirigentes cubanos para intentar que el Ayuntamiento se haga con la propiedad de la vivienda familiar. Pretende convertirla en un museo que genere visitas y que le dé pie a gestionar la presencia en el pueblo de Raúl Castro este otoño.

Ambas cosas son difíciles, reconoce Darío Piñeiro. De una parte, la adquisición de la vivienda familiar se complica, dado que no solo pertenece a los hermanos Castro sino también a algunas de sus primas. Y, de otra, la presencia de Raúl Castro en Galicia se presenta difícil. “Haremos lo posible para que venga, si no lo conseguimos, será alguien de la familia quien lo represente”, asegura el regidor.

Piñeiro se guarda otra carta, el hermanamiento ente Láncara y el distrito habanero de La Lisa, que le permitirá a su municipio mantener el vínculo con los hijos de aquel Castro Argiz emigrado a Cuba prácticamente adolescente para hacer frente a la falta de oportunidades: las que hoy esgrime el regidor del pequeño municipio de Lugo para forzar el encuentro con los lejanos Castro.