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Tordesillas sustituye el Toro de la Vega por un ‘encierro’ sin muerte

El festejo cumple con el decreto de la Junta de Castilla y León que prohíbe alancear al animal en público

Imágenes tomadas durante el transcurso del Toro de la Vega 2015

El Ayuntamiento de Tordesillas (Valladolid) ha sustituido el espectáculo del Toro de la Vega, que consistía en la persecución del animal por un grupo de lanceros y picadores hasta darle muerte, por un encierro denominado Toro de la Peña, sin lidia ni muerte, que cumplirá con la normativa autonómica aprobada el pasado mes de mayo, que prohíbe sacrificar a las reses en público. Esta decisión la ha tomado en la Comisión de Toros del Consistorio, que anunciará los detalles en los próximos días.

El concejal de Festejos, Francisco Javier Campos, ha explicado que el Toro de la Peña pastará hasta el 12 de septiembre en los corrales del Prado de Zapardiel, que se encuentran cerca de la desembocadura del río Zapardiel en el Duero. A las once de la noche de ese día, un grupo de caballistas lo conducirá hasta la plaza de toros. A la jornada siguiente, fecha prevista para la celebración del Toro de la Vega, se soltará al morlaco desde un cajón situado junto a la Plaza Mayor y bajará las calles del municipio hasta llegar al campo, exactamente igual que en años anteriores.

Pero, este 2016, no se le dará muerte al animal una vez que abandone el municipio y se adentre en el campo. Hasta el año pasado, aquí es donde comenzaba la "justa" entre lanceros y el toro; ya que los mozos solo podían alancear al morlaco una vez dejaba atrás la ciudad.

El Consistorio detallará en agosto las características del toro elegido para este festejo. Pero, mientras tanto, el Ayuntamiento no cesa en su empeño de derribar el decreto que prohíbe el Toro de la Vega. De hecho, el Gobierno local ya anunció que recurrirá al Constitucional al considerar que la Junta invadió sus competencias. 

El Toro de la Vega fue declarado de interés turístico en 1980. La Junta de Castilla y León lo protegió como espectáculo taurino tradicional en 1999 y, en 2002, reforzó su protección al considerarlo de Interés Turístico Regional. Pero, tras las protestas de los colectivos animalistas y las presiones políticas y ciudadanas, el Gobierno autonómico emitió un decreto que prohíbe la muerte en público de reses en espectáculos taurinos tradicionales.

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