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Unidos Podemos no saca provecho a su gestión en los Ayuntamientos

Los Consistorios que gobiernan pierden casi 200.000 sufragios. La coalición cae en todas las diez ciudades más pobladas

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, durante un Pleno del Ayuntamiento.
La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, durante un Pleno del Ayuntamiento. EFE

Unidos Podemos perdió más de un millón de votos el 26-J y el grueso de esa pérdida sale de su principal caladero: las grandes ciudades, donde gran parte del voto joven que aupó a Podemos en diciembre prefirió en esta segunda cita electoral quedarse en casa, según los primeros análisis de la coalición. Desde el pasado mayo, candidaturas avaladas por Podemos gobiernan en cuatro de las diez ciudades más pobladas de España, y en otras dos de las de gran tamaño (Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Cádiz y A Coruña, en total). La campaña de Unidos Podemos las reivindicó como aval de su gestión, si bien su ejemplo no les ha servido para ganar apoyos estas elecciones. Más bien al contrario: más allá del llamativo caso de Madrid, donde pierden uno de cada cinco votos, los Consistorios que gobiernan retroceden en apoyos y se dejan casi 200.000 votos en total.

Madrid encabeza la pérdida absoluta de votos de Unidos Podemos (105.576 sufragios perdidos, un 29% menos) pero en términos relativos es Zaragoza la ciudad donde la coalición sufre más descenso en apoyo: un 33% menos que en diciembre, 25.550 votos esfumados. En Valencia, gobernada por Compromís (socio de la coalición A la Valenciana) pierden un 20% (23.519 votos) y en A Coruña —cuyo alcalde, Xulio Ferreiro, de Marea Atlántica, tuvo un papel importante en el mitin de cierre de campaña de Unidos Podemos— se deja el 22% de los votos (8.313 sufragios). En Cádiz la coalición pierde el mismo 22%, y un total de 4.423 votos. Barcelona, gobernada por Ada Colau, es la que mejor resiste: pierde también, pero un 11% de los votos de diciembre, 21.875.

En todos los casos, salvo en Madrid— porque Manuela Carmena prefirió quedarse al margen—, los alcaldes de las candidaturas impulsadas por Podemos se implicaron en la campaña de Unidos Podemos, e incluso, cerraron simbólicamente las listas por sus circunscripciones. El resultado electoral demuestra que no operaron como un activo, si bien es cierto que en las elecciones generales influyen en el voto muchas otras claves más allá de la gestión municipal.

Los Ayuntamientos “del cambio”, como los denomina Podemos, no provocaron un impulso a la candidatura, pero tampoco puede concluirse que los ciudadanos castigaran su gestión, porque el voto de Unidos Podemos retrocede en todas las grandes ciudades, las gobiernen o no. Caen en todas las diez más pobladas: donde más, un 36%, en Las Palmas de Gran Canaria, seguida de Palma de Mallorca (-33%), Málaga (-32%), Murcia (-30%), Sevilla (-25%) y Bilbao (-9%).