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La mayoría de votantes del PP cree que Rajoy debe irse si así facilita el Gobierno

Unidos Podemos consolida la segunda posición pero su ascenso se estanca

Es un fantasma que el equipo de Mariano Rajoy no consigue espantar, por mucho empeño que le pongan. La posibilidad, que todas las encuestas apuntan, de que el PP vuelva a ganar las elecciones pero necesite un socio para poder gobernar vuelve a abrir el debate sobre la permanencia o no del propio Rajoy al frente de ese nuevo Ejecutivo. Un 74% de españoles, según el sondeo preelectoral de Metroscopia elaborado para EL PAÍS, cree que los populares deberían ceder si esa fuera la condición para que les apoyara un futuro aliado. Entre sus propios votantes, una amplia mayoría opina lo mismo.

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Un 57% de los votantes del PP parece haber entendido que a tiempos nuevos son necesarias soluciones nuevas, y que debe dejarse atrás la era de los personalismos. Ante la pregunta que formula el sondeo de Metroscopia —“Si el PP resultara el más votado y el partido (o los partidos) que tendrían que hacer posible, con su apoyo o abstención, que pudiera formar Gobierno le pusieran como condición que el presidente no fuera Rajoy, ¿cree usted que debería aceptar?”—, una amplia mayoría del electorado popular parece tener claro que lo prioritario es mantenerse en el Gobierno.
No se trata de una hipótesis nueva. Durante el largo periodo de bloqueo que siguió al 20-D, Ciudadanos, por ejemplo, formuló de un modo cada vez más explícito que Rajoy era un obstáculo para cualquier proyecto cuyo propósito principal fuera la regeneración. Y en el seno del PP, si bien de un modo soterrado, el debate se planteó, aunque oficialmente se defendiera la legitimidad de Rajoy para seguir al frente del proyecto y se atacara con dureza la idea de un cambio de líder.
Ahora, según el propio sondeo de Metroscopia, el dilema tiene muchas posibilidades de volver a repetirse. El Partido Popular sigue siendo la fuerza más votada, con un apoyo del 28,9% (prácticamente el mismo resultado que obtuvo el 20-D). Se queda lejos de alcanzar una mayoría que le permita gobernar en solitario, y debería buscar apoyos externos, bien en forma de un voto a favor de su investidura, bien con una abstención que le permita ser investido en segunda vuelta.

Dos direcciones

Para lograr eso, el PP solo puede mirar en dos direcciones: hacia el PSOE, que, con un apoyo del 20,8%, según el sondeo, quedaría relegado a una tercera posición; o hacia Ciudadanos, que, aunque mejora su resultado respecto al 20-D (la encuesta le otorga un respaldo del 15,9% frente al 13,9% que obtuvo entonces), no alcanzaría escaños suficientes como para dar la mayoría absoluta al PP.
Los socialistas, en cualquier caso, suben seis décimas respecto a la encuesta publicada el 5 de junio, lo que podría llevar a pensar que no solo aguantan el tirón, sino que su electorado indeciso o abstencionista comienza a dar señales de estar despertando.

El sondeo preelectoral de Metroscopia confirma la fuerte irrupción de la coalición Unidos Podemos en el escenario político que ya apuntaron tanto su encuesta anterior como la publicada este pasado jueves por el CIS. La suma de fuerzas entre Pablo Iglesias y Alberto Garzón ha conseguido el suficiente impulso como para arrebatar al PSOE la segunda posición. El sondeo les atribuye un respaldo del 25,4% y superan incluso en un punto porcentual la suma de lo que obtuvieron ambas formaciones en los pasados comicios del 20-D.
Aunque no sea todavía suficiente como para detectar el inicio de una tendencia, es relevante el hecho de que la coalición pierde dos décimas respecto al anterior sondeo de Metroscopia, que publicó EL PAÍS el pasado 5 de junio. Se acababa de conocer entonces la decisión de ambas formaciones de presentarse conjuntamente, con la consiguiente expectativa ante la única novedad que alteraba un escenario electoral bloqueado. Una semana después, no parece que la alianza de Iglesias y Garzón siga acumulando más apoyos.
La coincidencia de todos los sondeos en pronosticar el sorpasso a los socialistas, en cualquier caso, ha dado fuerzas a Unidos Podemos como para que durante la campaña pida ya abiertamente al PSOE su apoyo para que Pablo Iglesias sea presidente del Gobierno. Sus esfuerzos, ahora, se centran en transmitir una imagen amable y esperanzadora que despeje cualquier miedo entre el electorado de izquierdas ante esa posibilidad.

Ciudadanos sube


La formación de Albert Rivera, a diferencia del PSOE, ha sabido obtener rédito del protagonismo y de la imagen de centralidad que logró tras cerrar un acuerdo de Gobierno con los socialistas. Ciudadanos consolida su cuarto puesto, y aumenta los apoyos respecto al 20-D. Un 15,9%, según el sondeo, volvería a votar a Rivera, frente al 13,9% que le dio su respaldo en las pasadas elecciones generales. El punto débil de esta formación sigue siendo que cuenta con el electorado más dubitativo de todos, lo que hace pensar que en su caso importa, y mucho, cómo sea capaz de desenvolverse en la campaña electoral y si logra que sus mensajes lleguen de nuevo con fuerza a esos votantes que en diciembre decidieron darles su apoyo. Sus candidatos no dejan de repetir durante la campaña que se ha consolidado un espacio de centro en España.