Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La prohibición de matar en público al Toro de la Vega se convierte en ley

El PP, el PSOE, Podemos y el Grupo Mixto han votado a favor y Ciudadanos se ha abstenido

Partidarios del Toro de la Vega, este miércoles en Valladolid. EFE

Las Cortes de Castilla y León han convalidado este miércoles el decreto-ley aprobado por la Junta para prohibir la muerte en público del Toro de la Vega de Tordesillas (Valladolid), en un debate en el que se han cruzado mensajes electoralistas, argumentos conservadores y de defensa de la tauromaquia.

El PP, el PSOE, Podemos y el Grupo Mixto han votado a favor de la convalidación. Ciudadanos se ha abstenido. Las descalificaciones han sido un elemento común en las intervenciones de los parlamentarios. 

El consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, promotor de la ley, ha sido el encargado de abrir el debate en el Parlamento autonómico. Ha defendido la evolución de la tradición para evitar que pueda ser prohibida en el futuro. "Algunos piensan que estamos dando la puntilla al Toro de la Vega, pero quizás estén equivocados", ha avisado el consejero, quien ha remarcado que la Junta "no es antitaurina", sino que considera que la "repercusión negativa" del festejo de Tordesillas "se extiende de manera injusta a toda la tauromaquia".

Tras la intervención del consejero, ha tomado la palabra el portavoz de IU-Equo, José Sarrión, quien ha defendido la prohibición, pero ha avisado de que estará vigilante para que se cumpla y no quepan "subterfugios" para intentar "bordear la ley" con algún tipo de "fiesta privada" en la que pueda alancearse hasta la muerte al toro. 

Después ha llegado el turno del portavoz de Ciudadanos, Luis Fuentes, quien ha anunciado la abstención de su grupo tras dedicar una batería de reproches al PP y a la Junta por plantear una "trampa" con este debate"made in PP de Castilla y León", basado en los "frentes y las trincheras" y con interés electoral para tapar la "absoluta inactividad" del Ejecutivo. 

En el caso de Podemos, la procuradora Josefa Rodríguez ha celebrado el "pequeño paso dado" hacia la "erradicación de la tortura animal" y ha reprochado que esta iniciativa no haya sido tramitada como proyecto de ley para que la participación y el debate hubieran sido "más sosegados".

Pese a su voto a favor de la convalidación, al considerar que el decreto-ley es "técnicamente impecable dentro de las competencias", el socialista Luis Briones ha pronunciado el discurso más crítico con la Junta de Castilla y León, por haber tomado una "decisión unilateral, con alevosía y premeditación", para ocultar los "escándalos" de corrupción que en su opinión colocan "nubarrones muy oscuros" encima del PP. Los socialistas han reprochado que la Junta de Castilla y León no haya esperado a una consulta en el municipio de Tordesillas para conocer el sentir de los vecinos ante la posibilidad de modificar la reglamentación del Toro de la Vega.

El procurador del PP y vicepresidente de las Cortes, Ramiro Ruiz Medrano, ha antepuesto los valores de Tordesillas al inmovilismo de las tradiciones, ya que estas deben "evolucionar sin perder su esencia", y porque es mejor adaptarlas a los tiempos que prohibirlas.

Cerca de un centenar de partidarios del Toro de la Vega se han concentrado ante las Cortes para protestar en contra del decreto-ley con pancartas en las que se podía leer Viva el Toro de la Vega, Sí al Toro de la Vega, Sí a los toros, firmadas por el Foro Taurino Tordesillano.

En declaraciones a Efe, José Antonio Rico, portavoz de la Asociación de Pandas de Tordesillas, ha expresado el malestar de esta organización ante un decreto-ley que considera fruto "de la imposición de unos políticos acongojados por el ruido de unos pocos con un gran respaldo mediático y económico".

Una representación de este grupo y de otro contrario al Toro de la Vega han asistido desde la tribuna como público al debate en el hemiciclo. Prácticamente no se han producido incidentes hasta la votación, cuando dos partidarios han sido expulsados de la zona por manifestar su contrariedad.

Más información