Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El dilema del día después

Un 54% de los votantes rechaza que el PSOE facilite la investidura de Rajoy aunque el PP gane

Desde que, en 2014, dos nuevos actores políticos —Podemos y Ciudadanos— se constituyeron en coprotagonistas de la escena política nacional, la vida pública española ha conocido experiencias inéditas en los cuatro decenios de la actual democracia. Vale de ejemplo el colapso del anterior sistema de partidos, de corte bipartidista; su sustitución por otro —deseado por muchos y reticentemente recibido por una minoría— de signo multipartidista; o la fallida investidura de un candidato presidencial que finalmente ha desembocado en la repetición de unas elecciones generales por falta de acuerdo interpartidario para formar un Gobierno. Nuestra democracia ha penetrado así, de pronto, en una “tierra ignota” en la que las anteriores brújulas parecen haber perdido su utilidad. En este brumoso e incierto nuevo panorama cabe discernir, con todo, algunas indudables certezas de las que los actores políticos parecen no darse (o no querer darse) por enterados.

Está fuera de toda duda (al menos para nueve de cada diez electores: el 94% exactamente) que el que en junio sea el partido más votado no podrá, tampoco ahora, gobernar en solitario. Necesitará, lo quiera o no, el apoyo de —al menos— otra formación política. Según la última estimación de Metroscopia para el 26-J, el cuatripartidismo no solo se mantendría sino que se fortalecería (los cuatro principales partidos sumarían ahora el 91% del total de votos emitidos) y, a la vez, devendría más competido (la diferencia entre el primero y el cuarto partido más votados —en principio, al menos hoy por hoy, PP y Ciudadanos— se estrecharía con respecto al resultado del pasado diciembre).

Esta exploración de una tierra política desconocida no parece generar mayor angustia a la ciudadanía. Más bien parece agradarle, y mucho: un llamativo 76% cree que este nuevo esquema político —que tanto esfuerzo parece estar requiriendo para acabar de cristalizar y entrar en funcionamiento, al menos en el plano nacional— es positivo para España. Así pues, ni temor al futuro ni nostalgia del pasado: por complejo que se presente aquél ni por confortable que —pese a todos sus errores, fallos y deficiencias finales— pueda este parecer a algunos en esta hora incierta. Y esta predisposición favorable lo es muy ampliamente (aunque con matices) entre los electorados de los cuatro principales partidos.

Una clara mayoría ciudadana (77%) cree que el PP de Mariano Rajoy es la formación que, por ahora, tiene más probabilidades de ser la más votada el próximo 26-J, pero lejos de una mayoría que posibilite el Gobierno en solitario. Lo afirma el 95% de los potenciales votantes del PP, pero también el 79% de los de Ciudadanos, el 78% de los de Unidos Podemos y el 69% de los del PSOE. Los españoles no tienen claro si, finalmente, Unidos Podemos conseguirá o no superar al PSOE en número de votos, como apunta la última estimación de Metroscopia publicada este domingo: si el 51% ve probable que se produzca el sorpasso, el 45% no lo considera probable. Tan solo entre los futuros votantes de Podemos predomina, de forma amplia, la convicción de que se producirá el adelantamiento: la expresa un llamativo 77%. Entre los potenciales votantes del PSOE (51% frente a 45%), de Ciudadanos (50% frente a 46% ) y del PP (54% frente a 43%) tienden a predominar en cambio, si bien ligeramente, quienes no creen que el PSOE vaya a quedar en tercer lugar.

Una muy clara mayoría de los potenciales votantes del PP (79%), y uno de cada dos de Ciudadanos (51%), creen que el actual presidente en funciones, Mariano Rajoy, es quien cuenta, en estos momentos, con mayores probabilidades de ser el futuro presidente del Gobierno. Entre los del PSOE predominan, pero sin llegar a ser una mayoría absoluta, quienes confían en ver investido presidente a su candidato (46%). Y son los de Unidos Podemos quienes más dubitativos se muestran en este tema: un 31% cree que es Sánchez quien cuenta con más opciones; un 29% piensa que es Rajoy; y tan solo un 26% considera que es Iglesias.

Con todo, al margen de quién sea percibido con mayores probabilidades de alcanzar la Presidencia, lo cierto es que ninguno de los cuatro candidatos destaca, de forma clara, sobre los demás, en cuanto a su especial perfil o imagen de presidenciable: el 24% de los españoles considera que Sánchez sería, en conjunto, el mejor presidente del Gobierno de España, el 21% dice eso mismo de Rajoy, otro 21% de Rivera y el 19% de Iglesias. Entre los que se declaran futuros votantes de cada uno de ellos, predominan masivamente, como cabría esperar, quienes se decantan por el respectivo líder, si bien lo hacen en clara mayor medida los populares con Rajoy (85%) que los de Unidos Podemos con Iglesias (65%).

Fractura de la ciudadanía

El sondeo del pasado domingo dejó clara la fractura de la ciudadanía en dos partes de casi igual tamaño si, finalmente, tuviera necesariamente que optar por una de dos, y solo dos posibles coaliciones articuladas en torno a las formaciones que consideran ideológicamente más extremadas: PP y Unidos Podemos (una vez excluida la posible tercera y, por ahora, fallida y descartada opción: la articulación de una mayoría en torno al núcleo de centro-izquierda representado por PSOE/Ciudadanos). En esta tesitura, son algunos más los españoles que preferirían una coalición entre PSOE y Unidos Podemos que otra entre PP y Ciudadanos: 48% frente a 42%. El 96% de los potenciales votantes de Unidos Podemos y el 70% de los del PSOE apoyaría, en estos momentos, la coalición de sus partidos. Y un apoyo similar expresan los votantes del PP (98%) y de Ciudadanos (77%) a una Coalición entre estos dos partidos.

Finalmente, ¿y si, como parecen anticipar los sondeos, se produjese una situación similar a la del 20-D y el PP es el partido que obtiene mayor número de votos y escaños pero no logra la mayoría absoluta para gobernar? En ese caso, ¿qué opinan los españoles que debería hacer el PSOE? El 41% cree que tendría que abstenerse para facilitar la investidura de Rajoy, pero son más (54%) los que creen que en ese caso los socialistas deberían intentar buscar acuerdos con Unidos Podemos y otras fuerzas políticas. Entre los futuros votantes del PSOE, se inclina por esta segunda opción el 72%, dejando en el aire una posible duda: ¿pensarían lo mismo si el líder del PP dejase de ser Rajoy?

José Pablo Ferrándiz es sociólogo e Investigador Principal de Metroscopia.

Más información