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Barcelona: En Comú Podem amplía su distancia

La coalición en la que se integra Podemos superaría al PSOE por casi 20 puntos. Cae el apoyo a los partidos independentistas

En las próximas elecciones, En Comú Podem (la coalición electoral en la que se integra Podemos) sería, según el último sondeo de Metroscopia, la primera fuerza política en la circunscripción de Barcelona; y, con un 34,1% de los votos, incrementaría en 3 diputados su representación en el Congreso, pasando de los 9 que obtuvo en los comicios del 20 de diciembre a los 12 que lograría ahora. PSOE y Ciudadanos mantendrían sus actuales 5 y 4 escaños, pese a su descenso en votos: muy ligero (0,5 puntos porcentuales, del 16,3% al 15,8%) en el caso del PSOE y algo mayor (1,2 puntos, del 13,5% al 12,3%) en el de Ciudadanos. Los tres escaños que ganaría En Comú Podem procederían de ERC, Convergència (CDC) y el PP, que perderían uno cada uno.

Todos los partidos bajarían sus porcentajes de voto en relación al 20-D, menos En Comú Podem: CDC caería cerca de 4 puntos (del 13,2% al 9,5%), el PP bajaría 1,4 (del 11,3% al 9,9%) y ERC un 0,7 (del 13,5% al 12,3%). La previsible ganancia de En Comú Podem tiene un evidente carácter transversal.

Una circunscripción marcadamente multipartidista. Con estos datos se consolida en Barcelona un modelo político multipartidista, pero con un partido destacado. Se confirma la notable diversidad barcelonesa, superior a la de cualquier otra circunscripción de las 52 existentes: seis partidos con representación parlamentaria, cinco de ellos de tamaño pequeño o intermedio (entre el 10% y el 17% de los votos) y un partido —En Comú Podem— netamente destacado, muy por encima del 30%.

El 20-D la distancia en votos entre En Comú Podem y el segundo partido (PSOE) fue ya considerable: más de 10 puntos, 26,9% frente al 16,3%. De confirmarse los resultados del sondeo, la distancia se ampliaría a los 18,3 puntos. En Comú Podem doblaría en votos a su inmediato perseguidor.

Fragmentación y hegemonía. El marcado carácter multipartidista que ha definido desde siempre a la circunscripción de Barcelona no desaparecería, pero como novedad se dibujaría una incipiente hegemonía de En Comú Podem, ya insinuada en los comicios del 20-D, y consolidada ahora.

Un incremento tan sustancial de votos puede explicarse fundamentalmente a partir de una armónica combinación entre liderazgo y relato. Al liderazgo colectivo de la marca y su acento integrador e inclusivo se une, en el caso de En Comú Podem, el liderazgo personal de Ada Colau —cabeza de Barcelona en Comú y alcaldesa de la ciudad—, que ya se visualizaba con claridad en el sondeo que llevo a cabo Metroscopia en marzo.

Un liderazgo que suple con creces el notable declive experimentado por el de Pablo Iglesias en Podemos durante los meses finales del proceso negociador fallido. Así, de un saldo evaluativo (diferencia entre los que aprueban y desaprueban su actuación política) de -9 entre el conjunto del electorado de Barcelona en el mes de marzo, ahora Iglesias obtiene un -42. Además, también registra el peor balance entre sus propios votantes de los cuatro líderes, un +63 frente al +68 de Pedro Sánchez, el +80 de Mariano Rajoy o el +83 de Albert Rivera entre los suyos.

Al liderazgo bien contrastado de Colau le acompaña el poder del relato —la plurinacionalidad radical con acento social y el énfasis en la necesidad política de una consulta soberanista en Cataluña—, que ha ido adquiriendo paulatinamente un perfil ganador entre los electores de Barcelona. La hegemonía de En Comú Podem se refleja con meridiana claridad cuando se analiza la intención directa de voto en el sondeo de Metroscopia. A excepción de los mayores de 65 años y los jubilados —segmentos en los que el PSOE supera a la coalición en 6 y 5 puntos porcentuales, respectivamente—, En Comú Podem gana con holgura en todas las categorías de edad desde los 18 hasta los 64 años, y entre los trabajadores, parados, estudiantes y amas de casa.

Especial mención merece la abismal distancia de En Comú Podem con las restantes fuerzas políticas entre los jóvenes de 18 a 34 años: la intención directa de voto a En Común Podem (38,6%) prácticamente cuadruplica la de la segunda fuerza, Ciudadanos (9,8%). Una relación de 4 a 1 que se ensancha aún más en la comparación con ERC (9,2%), el PSOE (6,5%) y el PP y Convergència (2,6% cada uno). La brecha generacional tiene, por tanto, una extraordinaria envergadura y profundidad en la circunscripción de Barcelona.

Desplazamiento a la izquierda (no independentista). El notable incremento de En Comú Podem y el mantenimiento del PSOE —que, conviene no olvidarlo, continúa siendo la primera fuerza entre los mayores de 65 años y los jubilados— desplaza por completo el eje político de Barcelona hacia la izquierda no independentista. Del 43,2% que sumaban el 20-D, En Comú Podem y el PSOE ascienden ahora al 49,9%. Ese desplazamiento de casi siete puntos porcentuales coincide con el debilitamiento del ya menguado polo independentista (la suma de CDC y ERC adelgaza 6 puntos, desde el 27,7% al 21,8%) y del polo electoral de centro-derecha (PP y Ciudadanos), que pierde a su vez casi 3 puntos porcentuales.

Es de destacar que, si la media del conjunto de los electores españoles se sitúa en el 4,6 en una escala ideológica del 0 al 10 (0 extrema izquierda, 10 extrema derecha), el de los electores barceloneses lo hace en el 4,2, cuatro décimas más a la izquierda.

Con un electorado hipermovilizado —el 74% de los potenciales votantes de En Comú Podem afirma que con total seguridad acudirá a votar frente al 69% del PSOE o el aún mucho más bajo 63% de Ciudadanos—, las elecciones del 26-J parecen tener en En Comú Podem un sólido ganador anticipado. Pero los datos del sondeo reflejan que su previsible triunfo es, además de aritmético, también, y sobre todo, político.

Marcos Sanz Agüero es analista de Metroscopia.