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La Universidad española se atasca en la transferencia a las empresas

Los campus dejan de patentar fuera de España por los recortes, según un informe universitario

La transferencia de conocimiento sigue siendo la hermana pobre en la Universidad española, su asignatura pendiente. Los campus han aumentado su investigación durante los años de la crisis, pero gran parte de sus descubrimientos se quedan atascados y no llegan a las empresas. En parte, porque sigue siendo una labor poco atractiva para prosperar en las facultades. Apenas uno de cada cinco profesionales universitarios se dedica a esta actividad. Y es más, denuncian que el recorte de presupuesto ha llegado a tal nivel que han dejado de patentar sus trabajos en Europa porque les resulta demasiado caro.

Instituto madrileño de nanotecnología en la Universidad Autónoma de Madrid.
Instituto madrileño de nanotecnología en la Universidad Autónoma de Madrid.

"A la vista de las cifras, la salida de la crisis económica en España no está contando con la innovación basada en la investigación como uno de sus componentes estratégicos". Es la conclusión del último Informe de la encuesta de Investigación y Transferencia de Conocimiento 2014 de las Universidades Españolas, presentado este martes en la sede de la conferencia de rectores españoles, la CRUE. La investigación, realizada por las redes de Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación (RedOTRI) y de Unidades de Gestión e Investigación (RedUGI), se completó con cuestionarios enviados a los 70 miembros de RedOTRI y respondidos por 67 universidades de las 84 existentes. Según los organizadores, faltan son algunas de las privadas cuya aportación en la investigación no es relevante.

Un tercio del presupuesto para investigación

El gasto en I+D+i de las universidades españolas ascendió en 2014 (último año analizado en el informe) a 3.187 millones de un total de 9.003Son 438 millones menos que el año anterior y la cifra más baja desde 2010. Suponen el 35% del gasto de las universidades. “Las universidades han hecho lo que no ha hecho nadie en este país: un gran esfuerzo en mantener la I+D”, defiende Juan Julià, vicepresidente ejecutivo de la CRUE. Julià asegura que mientras que se ha reducido el gasto público en investigación y desarrollo en España y la financiación global de las universidades ha bajado un 16% durante la crisis, los campus “solo han reducido el 2%” de su presupuesto en este capítulo.

Las ayudas para investigación —con 876,5 millones de euros— se mantienen en 2014 respecto al año anterior y parecen frenar el descenso continuado que han sufrido estos fondos desde 2010. Crecen los fondos estatales (con 434 millones, un 35% más en un año), pero desciende bruscamente el dinero que llega de Europa hasta 171 millones, casi el 40% menos.

Caen los ingresos por contratos

Los ingresos por contratos, consultorías y servicios técnicos que prestan las universidades bajan de los 500 millones de euros anuales por primera vez desde 2010. El informe destaca que se nota principalmente en la contratación del sector público, que cae un 6% y se queda por debajo del 20% del total. “Es un dato negativo. Se debe a la crisis y a cómo nos estamos recuperando de ella. Estaos intentando convencer a las empresas de que la I+D es la apuesta para cambiar el modelo productivo”, ha señalado Mireia Riera, miembro de la RedOTRI.

A pesar de la crisis y el recorte en investigación, la producción de patentes universitarias creció un 60% entre 2010 y 2014, pero los ingresos que representan apenas aumentaron un 8%. En 2014, se presentaron 592 en la oficina española de patentes y marcas, 49 en Estados Unidos y 30 en la UE. Las presentadas en Europa se han reducido casi a la mitad en apenas un año. El informe lo achaca a los recortes presupuestarios.

Los campus gastaron 1.850 millones para registro y mantenimiento de patentes en 2014, la cifra más baja del último lustro. Aunque no existe un precio único, el coste de registrar y mantener una patente en España supone “cientos de euros” frente al coste de una en el extranjero, explica Fernando Conesa, coordinador del grupo de indicadores de la RedOTRI. Mantener una patente triadicas (con valor en Europa, Estados Unidos y Japón) “puede superar los 30.000 euros”, añade.

Menos personal, más investigadores

Las conclusiones de este trabajo coinciden con otros informes que dibujan un feo panorama para la investigación española, no solo en la Universidad. El último informe COTEC, publicado a mitad de mayo, reflejaba que las inversiones públicas en ciencia han caído un 30% desde 2009 y un recorte significativo en el número de trabajadores dedicados a la I+D. En el sector público, el número de investigadores descendió un 17,2 % en la Administración —en los Organismos Públicos de Investigación (OPI), entre otros— y un 11,5% en la enseñanza superior.

Pese a la pérdida general de personal, ha habido un ligero aumento del personal que se dedica a la investigación, según los datos del informe de las universidades. Pero sigue estancado el número de profesionales empleado en transferencia, que apenas representa el 19% del total. Investigar sigue siendo una fuente de prestigio, pero la transferencia no está reconocida. “Hoy por hoy, por lo que se evalúa a un profesor es por la investigación básica y prácticamente nada por la transferencia”, ha añadido José Carlos Gómez, presidente de I+D+i de CRUE, que pide modificar el sistema para que la carrera profesional se pueda desarrollar también desde la transferencia.

Durante toda la crisis, las universidades han reclamado que la política para mejorar la transferencia de conocimiento se convierta en un tema de Estado. "Hemos de continuar promoviendo la relación entre las empresas y las universidades", solicitó el presidente de la CRUE, Segundo Píriz, el 19 de mayo en Córdoba en un acto de Universia. Demandan un marco regulatorio "más favorable" que "incentive la capacidad de generar ingresos por la explotación de las patentes, la facturación por contratos a empresas y a otras instituciones" y en el que estén implicados, además del Ministerio de Educación, el Ministerio de Economía y Competitividad y también las empresas.

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