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OPINIÓN

Mejor tarde que nunca

La reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera de este viernes ha tardado demasiado en producirse

La reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera de este viernes ha tardado demasiado en producirse. La mayoría de los argumentos y datos utilizados podían anticiparse hace seis meses, antes de las elecciones generales. Hubiéramos ganado tiempo y hubiésemos evitado la sensación de que siempre vamos a rastras de los problemas y de las exigencias de Bruselas. Pero más vale tarde que nunca.

Las dos partes, Administración central y comunidades autónomas, entraban en la reunión con argumentos de peso. La primera argumentando que los mayores recursos proporcionados por el sistema de financiación, la subvención a los tipos de interés que está haciendo a las autonomías y los gastos no recurrentes son suficientes para cumplir con el objetivo de déficit marcado para 2016 (-0,3%). Las segundas defendiendo que la senda diseñada por el Gobierno es demasiado estricta, que los servicios públicos requieren deshacer recortes del pasado y que con un nuevo sistema de financiación el problema no habría existido. Seguramente, la verdad y la solución se hallen en una combinación de ambas posturas.

Por un lado, es verdad que algunas autonomías padecen un problema de infrafinanciación particularmente grave y que la reforma del sistema de financiación autonómica es urgente. Pero también es cierto que muchas comunidades han optado por rebajas impositivas en algunos impuestos y subidas escasas en otros, rechazando utilizar al alza su actual margen para la generación de ingresos; al tiempo que algunas comunidades se han esforzado más en la contención del déficit que otras. Por ejemplo, la comunidad gallega, que ha cumplido con el déficit, mantiene vigente un recorte de nóminas de hasta un 7% que no se ha visto ni se ve en otras partes.

En sentido contrario, la cuota de déficit autonómico sobre el total es muy limitada. Y la reiteración y duración de los recortes ha hecho que en algunos casos no llegue ya con no recortar si no se quiere para el deterioro de los servicios.

Por todo lo anterior, la solución pasa por combinar concesiones y compromisos. En particular, sobre tres ejes. Primero, la revisión al alza del objetivo de déficit público para las comunidades: Por ejemplo, manteniendo para 2016 el objetivo de 2015 (-0.7%) y cediendo al resto de las comunidades autónomas el margen de déficit que no lo exploten. Segundo, retomar ya los trabajos para la reforma de la financiación autonómica, para que esté vigente en 2017. Tercero, analizar de forma individualizada la situación de cada comunidad autónoma, diseñando un plan de ajuste a la luz de las experiencias de los territorios que han sido capaces de cumplir objetivos, y hablando también de utilización de impuestos autonómicos. Plan que, posteriormente, debe ser ejecutado con rigor. Esta vez sí.

Santiago Lago Peñas es director del grupo GEN (Governance and Economics research Network) de la Universidad de Vigo.