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Recelos y división en el PSOE por la consulta a afiliados

La dirección del partido esgrime que la consulta a los militantes "entronca" con los grandes partidos socialistas europeos, que consultaron pactos de gobiernos con otras formaciones

La posibilidad de que los militantes se pronuncien sobre los acuerdos que pueda alcanzar el PSOE para intentar la investidura alimenta el debate del partido desde el sábado. Pero no de forma directa, no con oposición formal, por lo que el secretario general socialista, Pedro Sánchez, lo llevará a cabo si hay materia que proponer a los afiliados, una vez que culminen las negociaciones con los partidos políticos. Antes tendrá que producirse el encargo del Rey. Quienes están a favor de esa consulta lo expresan rotundamente, en tanto que quienes denuestan que los militantes sustituyan a los órganos representativos elegidos en un congreso, no lo dicen, pero el malestar existe.

Desde ayer, los dirigentes más cercanos a Pedro Sánchez empezaron la campaña, que hoy continuará, de defensa de esta propuesta del secretario general en diversos medios de comunicación. La falta de confianza entre destacados dirigentes territoriales y el secretario general del PSOE es una evidencia, toda vez que en sus reuniones bilaterales no les comunicó que iba a anunciar esa medida que su ejecutiva pondrá en marcha. No se lo comunicó a Susana Díaz, presidenta de Andalucía, o a Javier Fernández, presidente de Asturias, con quienes se entrevistó en la víspera del comité federal.

Vínculo europeo

“La consulta a los militantes entronca con los grandes partidos socialistas europeos, como el alemán o el francés, que consultaron con sus afiliados si pactaban gobiernos con partidos de otro signo o sobre la Constitución europea”, recordó ayer el portavoz parlamentario socialista, Antonio Hernando. Este apeló al primer discurso de Sánchez tras ser elegido secretario general, por primarias, en el que señaló que esa consulta universal y secreta a la militancia la pondría en marcha cuando estuvieran en juego asuntos trascendentes.

A quienes este modo de asamblearismo les parece una forma de actuar como en la CUP, el partido catalán que todo somete a consulta, no les es fácil la crítica por cuanto que también dependen de los militantes para su propia estabilidad interna. Ante los recelos, en el entorno de Sánchez se recalcan sus últimas palabras, a puerta cerrada, en el comité federal. “No pactaremos con independentistas ni haremos un gobierno de coalición con Podemos”.