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IU resiste fuera del foco

La coalición de izquierdas logra un inesperado apoyo en los mítines y consigue visibilizar su campaña por encima de sus expectativas de voto

El candidato de Unidad Popular-IU, Alberto Garzón, a su llegada al mitin en Sevilla.

La imagen era potente, entre otras cosas por inesperada. Alberto Garzón, candidato de Unidad Popular-Izquierda Unida, saliendo casi en volandas del Teatro La Latina de Madrid para dirigirse a una plaza cercana a continuar su mitin ante varios cientos de simpatizantes que se habían quedado fuera por superar el aforo, de casi un millar de personas. Subido a una fuente y con un micrófono portátil, entre gritos de “¡Unidad, popular!”, Garzón arengó: “¡Aunque nos excluyan de los debates, no nos podrán excluir de la calle!”.

Situaciones similares a la del pasado martes en Madrid están sucediendo en otras ciudades a las que se ha desplazado la caravana electoral de Garzón. Ocurrió en Alicante, en Burgos y en Zaragoza, donde la afluencia en los mítines, de varios miles de personas, superó las expectativas de la organización. La formación ha logrado, además, una presencia importante en las redes sociales, gracias a una campaña irreverente y con sentido del humor. Todo ello, en un escenario complejo para un partido cuyo candidato no ha podido debatir en televisión con ninguno de los cabeza de lista de las cuatro formaciones con más expectativa de voto, y que se encuentra casi fuera del foco mediático, fundamentalmente centrado en una pelea a cuatro. “Vamos a dar la sorpresa”, repite Garzón allá donde va.

¿A qué se debe tal resistencia numantina? En el partido lo explican en tres claves. Por un lado, la fortaleza de un candidato renovado que despierta simpatía o, si no, al menos, curiosidad. Garzón es el segundo líder mejor valorado, según el CIS, solo por detrás de Albert Rivera, candidato de Ciudadanos. “Alberto atrae a un público que no es nuestro militante clásico, estamos viendo muchas caras nuevas en los mítines”, explica Clara Alonso, jefa de campaña de IU. La dirección apunta, además, a que han conseguido “tensionar” a la organización, y movilizar a sus 30.000 militantes, que han recobrado el ánimo ante la buena respuesta en la campaña. “Se ha generado una ola de ilusión porque nuestra gente tiene expectativas”, sostiene la dirigente. La campaña está siendo “heroica”, subraya, porque para afrontar la “hipervisualización” de las otras cuatro fuertes formaciones nacionales el candidato se ha visto obligado a cumplir una agenda frenética de actos y entrevistas.

El objetivo, no obstante, sigue siendo modesto: consolidar un grupo parlamentario, con el hándicap de que las coaliciones en Cataluña y Galicia con Podemos y otras fuerzas no permiten contar con esos votos ni esos diputados para el grupo, que requiere al menos cinco escaños y un 5% de voto. Ninguna encuesta reciente les ha dado un resultado cercano a los 11 escaños que obtuvieron en 2011. “Hay alegría, pero tenemos los pies en el suelo”, dicen en el partido, acostumbrados a pasar “travesías en el desierto sin cantimplora”, una frase en boca de muchos de sus dirigentes. “Hay que ser cautelosos. Palpamos en la calle el clima pero no sabemos cuantificarlo”, reconoció ayer Garzón.

Está por comprobar, además, si tiene efecto el cambio de estrategia del candidato. La dirección de IU diseñó una campaña que eludiría el ataque a Podemos, para evitar que el votante indeciso entre ambos partidos se sintiera ofendido si criticaban a la formación emergente. Así fue aprobado el plan general de campaña, pero el candidato ha pasado a dirigir fuertes críticas contra esa formación. En una entrevista en EL PAÍS, publicada el lunes, Garzón cargó duramente contra Podemos, por haber “aceptado gran parte del discurso de la derecha”. Ayer pidió el apoyo a los simpatizantes del partido emergente, que le disputa el mismo espacio político, después de insistir en el “sorprendente” giro de Podemos. “Hacía tiempo que no veíamos un partido que renunciara a tanto antes de haber llegado al poder”, señaló el candidato en una entrevista en Radiocable.

En la coalición son conscientes además de la fuerte amenaza del voto útil, que han sufrido históricamente con el PSOE pero que ahora se fuga también a Podemos. Garzón apela en todos los actos a votar al margen del discurso mayoritario: “La democracia se conquistó para poder votar por lo que uno piensa, no por lo que piensen otros”. El mayor entusiasta es el candidato. En Sevilla, ante dos millares de personas, clamó ayer: “De la misma forma que hoy superamos las expectativas, el domingo las volveremos a superar con un grupo parlamentario fuerte y coherente”.

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