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Rivera, cuestión de actitud

Tras presentar su programa electoral, el candidato llega al debate de EL PAIS centrado en transmitir solvencia y capacidad frente a los retos que afronta España

Albert Rivera, este domingo en Barcelona. Ampliar foto
Albert Rivera, este domingo en Barcelona.

Albert Rivera vuela ayer a Madrid tras haberse reunido con sus generales para preparar el debate de EL PAÍS. Ocurre el martes por la mañana. Justo antes de iniciar una etapa decisiva para sus aspiraciones de llegar hasta La Moncloa, el candidato se encierra con su equipo de máxima confianza para preparar una serie de apariciones públicas que tiene su punto culminante hoy, en el primer cara a cara retransmitido por Internet. La escena se repetirá este lunes antes de comer. El presidente de Ciudadanos ha reservado ese hueco en su agenda para tratar con su equipo cualquier noticia de última hora que pueda marcar el devenir de su pulso dialéctico con Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos). En medio, la receta de Fernando de Páramo, secretario de Comunicación de su partido: descanso, descanso y descanso.

“Mi consejo siempre es descansar”, cuenta De Páramo, el hombre que está detrás del discurso de Ciudadanos. “Una hora antes del debate, descansará, se relajará, porque a veces los debates se ganan con la actitud, con comunicación no verbal, y no solo con el discurso”, sigue sobre el presidente de la formación emergente, que intentará hacer algo de deporte, preferentemente natación, si su agenda se lo permite. “En esas reuniones nos gusta afinar mucho el discurso sobre lo que está pasando, no ir con el piloto automático”, sigue De Páramo. “A Albert le gusta escuchar. No hay que instruirle comunicativamente, con cosas formales, porque en esto tiene tablas, mucha facilidad. Es muy hábil en la oratoria”.

El domingo, Rivera presentó por la mañana el programa electoral con el que concurrirá a las elecciones. Luego empleó la tarde en pasar tiempo con su familia, descontando los segundos de unas horas que su equipo describe como “sagradas”. Al filo de las 20.00, el candidato subió a un avión con dirección a Madrid sabiendo que hoy vive una jornada decisiva. A primera hora del lunes tiene una entrevista televisiva. El debate de EL PAÍS, sin embargo, es el que centra su agenda del día: Rivera, según expertos consultados, llega a la cita con la misión de transmitir al electorado que tiene la altura política suficiente como para gestionar el próximo gobierno, que se enfrentará al reto del independentismo catalán, a las terribles consecuencias de las crisis económicas y a la amenaza del terrorismo yihadista.

“La actitud va a ser muy importante. Es mucho más potente la solvencia, transmitir confianza e ilusión, que es en lo que basamos nuestra comunicación, y eso son actitudes”, fotografía De Páramo. “En los debates hay que proponer, pero también hay que tener una actitud”.

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