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Debatir para regenerar la vida pública

Los candidatos reivindican los debates electorales como expresión de la “buena política”

Sánchez, Rivera e Iglesias, vistos por Sciammarella
Sánchez, Rivera e Iglesias, vistos por Sciammarella.

España ha celebrado cinco debates presidenciales en democracia. Una tradición con corto recorrido a diferencia de países como Estados Unidos, donde los candidatos a la presidencia del país norteamericano en 2016 llegarán a las elecciones habiendo celebrado cerca de una docena de debates —entre los que hacen dentro del partido y luego entre sí—. El cara a cara que celebra EL PAÍS este próximo 30 de noviembre será, pues, el sexto de la historia española, y contará con una ausencia destacada: la del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que solo ha admitido participar en uno en toda la campaña. El resto de candidatos a la presidencia reivindican, sin embargo, el debate como elemento revitalizador de la democracia. “Para regenerar la vida democrática hay que debatir, hay que deliberar”, subraya Pedro Sánchez, líder del PSOE.

“Cuando se diferencia artificialmente entre la nueva y la vieja política lo que hay que reivindicar es la buena política, que es la del debate”, incide el candidato socialista a La Moncloa, que va a participar en tres en el camino al 20 de diciembre, el primero el de EL PAÍS. Los candidatos de Ciudadanos, Albert Rivera, y Podemos, Pablo Iglesias, participarán en otros tres, aunque uno de ellos, el que organiza la Universidad Carlos III de Madrid, será solo entre ellos dos.

“Un debate no lo es solo entre los rivales, es un debate con la nación, con los ciudadanos”, reflexiona, por su parte, Albert Rivera. Los representantes de los partidos emergentes están convencidos, como el líder socialista, de la importancia de esta práctica, lo que permite augurar un cambio de tendencia en la política española. “Sin debates no hay democracia”, advierte Pablo Iglesias.

El jefe del Ejecutivo es el único que se aparta de esta consideración. Rajoy dio a entender anoche en la cadena Cope —donde acudió a comentar un partido de Champions del Real Madrid— que un exceso de debates es una pérdida de tiempo en sus labores presidenciales. “Yo he debatido mucho a lo largo de mi vida, pero claro, no puedo estar todos los días debatiendo porque yo debo seguir trabajando de presidente del Gobierno y hago muchas cosas”, señaló Rajoy. El presidente será entrevistado, no obstante, en Telecinco el mismo día y a la misma hora que se celebrará en directo el primer gran debate entre los candidatos, el que organiza EL PAÍS.

La ausencia del presidente en los múltiples cara a cara esta campaña sigue siendo objeto de críticas. La presidenta andaluza, la socialista Susana Díaz, juzgó ayer de “inaudito” que Rajoy haya decidido no acudir a los debates “y mande a la número dos y, además, se vaya a comentar los regates o desmarques de Griezmann y los goles de Ronaldo”, criticó. La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, sustituirá a Rajoy en el debate de Atresmedia el 7 de diciembre. “No sé si el presidente acertará o no, a mí me gustan los debates, estoy en política para debatir”, adujo por su parte la presidenta del Partido Popular de Madrid, Esperanza Aguirre. En el PP defendieron que “lo importante” es que el presidente “está dando la cara”, en alusión a que sí participará en diversos programas televisivos.

El primer debate televisado de la democracia no llegó hasta 1993, entre Felipe González y José María Aznar. Para el siguiente hubo que esperar 15 años. El cambio político parece haber revertido otra tradición española.

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