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España escala hasta el segundo puesto de los países más longevos

La OCDE alerta al mismo tiempo de los problemas de obesidad infantil y tabaquismo

Un anciano hace ejercicio en el gimnasio de la residencia Vitalia de Sant Andreu de la Barca (Barcelona).

Solo Japón se sitúa ya por delante de España en esperanza de vida al nacer. Así lo asegura el último informe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) sobre el Panorama de la salud 2015 que se hace público este miércoles. Con mínimas diferencias, España ha adelantado en este terreno a países como Suiza, Italia y Francia. El caso español demuestra que la buena salud de los ciudadanos no solo depende del elevado gasto en sanidad. Estados Unidos invierte el doble que España (con relación al PIB) y la esperanza de vida de su población es mucho menor.

El campeón de la longevidad entre los países de la OCDE (34 más diez asociados entre los que figuran Brasil, China e India) es Japón, con una esperanza de vida de 83,4 años. La de España se sitúa ya (con datos de 2013) en 83,2. La de Estados Unidos, por debajo de la media de los 44 países analizados, está en 78,8. En términos generales, todos los países han mejorado este indicador salvo Sudáfrica (por el sida) y Rusia (por el aumento de los comportamientos de riesgo de los hombres). También hay una tendencia general a que la longevidad de hombres y mujeres se iguale. Ahora hay una diferencia de cinco años, menor que la que se instala entre personas instruidas y personas incultas. Estas últimas viven seis años menos.

La salud de los españoles es de las mejores del mundo, y ello a pesar de que no es de los países que más gastan en sanidad. Está en la media de las naciones analizadas e incluso ha recortado su presupuesto con la crisis. A pesar también de que España está entre los peores en cuanto a obesidad infantil (el 26% de los niños) y tabaquismo (el 29% de los adultos fuman). El informe señala que la esperanza de vida es el indicador principal sobre la salud de una población, si bien no puede precisar en qué condiciones sobreviven las personas.

Algunos datos revelan que el sistema sanitario español, muy eficiente en general, tiene algunas debilidades importantes: hay un déficit evidente de enfermeras (5,1 por cada mil habitantes frente a la media de 9,1) y camas hospitalarias (3 por cada mil habitantes frente a 4,8). En un apartado muy particular España aparece como la última en una clasificación reducida a los miembros de la OCDE: solo el 40% de los mayores que sufren una rotura de cadera son operados en un plazo de dos días, mientras que la media es del 80%. La espera para una operación de cataratas también está por encima de la media y los pacientes pagan el 26% de total del gasto frente al 20% de la media de la OCDE.

Por lo demás, la mortalidad infantil es la mitad que la de Estados Unidos (2,4 por mil nacimientos frente a 5) y España se sitúa entre los mejores por su baja mortalidad en carretera. Reino Unido y Suecia son los países mejor situados en este terreno, pero España ocupa un digno octavo lugar. Igualmente se posiciona en los primeros puestos en tasa de suicidios: ocho por cada 100.000 habitantes frente a los 17 que se registran en México.

Los avances más significativos realizados por otros países son el de Estados Unidos, que gracias a la reforma sanitaria de Barack Obama ha reducido el porcentaje de población no cubierta por seguro médico (del 14,4% en 2013 ha pasado al 11,5% al año siguiente) y el más amplio acceso a la sanidad de parados de larga duración y trabajadores independientes de Grecia, que desde mediados del año pasado disponen al menos de medicamentos a través de las urgencias.

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