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Dos reclusos detenidos por amenazas terroristas a Mariano Rajoy

"Si Alá quiere, gran crimen para Mariano Rajoy", "En nombre de Abu Bakr al-Baghdadi explotarán bombas en Madrid y Barcelona", decía la carta enviada por los presos a Génova

“Si Alá quiere, gran crimen para Mariano Rajoy”, “En nombre de Abu Bakr al-Baghdadi [líder del califato del Estado Islámico] explotarán bombas en el metro de Madrid y el de Barcelona”, decía una parte de la nota que llegó a la sede del Partido Popular (PP) de la calle Génova a mediados de septiembre pasado. Estaba escrita a mano en árabe y también contenía algunas frases en español y amenazas directas también contra Esperanza Aguirre.

Desde los despachos populares, y con la alerta terrorista en nivel 4 en España, se avisó a la policía. Y agentes de la Brigada de Información de Madrid detuvieron este lunes, con la colaboración de Instituciones Penitenciarias y en prisiones distintas, a los dos presuntos autores de las amenazas terroristas.

Se trata de Jalil, un marroquí nacionalizado español y crecido en Ceuta, y de un italiano que responde a las iniciales R. M., según fuentes cercanas a la investigación. Ambos de “unos 35 años”. El italiano cumplía una pena en la prisión de Segovia por “robo con violencia y asesinato”. Y el ceutí, “por robo con violencia” en el Puerto de Santa María (Cádiz), aunque en 2012 ya estuvo relacionado con una presunta célula yihadista salafista formada en prisión que pretendía adoctrinar y captar a otros reclusos para que comulgasen con lo ideología del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés).

Radicalización carcelaria

Se conocieron en la cárcel de Segovia, compartían módulo y, después, presuntamente “malas intenciones”. Supuestamente, según las mismas fuentes, fue Jalil, ya con un pasado yihadista, quien radicalizó a R.M, “un poco desequilibrado” y que era quien daba la cara, o al menos quien puso sus “señas” en el remitente de la misiva.

Durante la investigación, en la que se chequearon todas las comunicaciones y contactos del módulo en cuestión, responsables del centro penitenciario, advertidos del riesgo de radicalización islamista por parte de los investigadores, optaron por separarles para evitar más riesgos.

La policía, ante el riesgo de radicalización islamista que existe en las cárceles, investiga ahora si existen otros presos que hayan podido ser también radicalizados o si Jalil, a quién se considera un recluso “peligroso”, pudiese tener contactos con personas fuera de la prisión o ligadas al Estado Islámico.