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Ciudadanos logra unos sólidos cimientos para las generales

El buen resultado en el 27-S obliga al partido a recalibrar su proyección para las generales

Ciutadans sobre las elecciones Catalanas
Rivera, ayer tras conocer los resultados del 27-S. AFP

Albert Rivera revisa desde hoy su estrategia para intentar llegar a la Moncloa. Los 25 diputados que Ciudadanos logró ayer en Cataluña obligan al partido, según fuentes de su Ejecutiva, a recalibrar la proyección de 43 representantes que el partido se había marcado como meta para las elecciones generales. Esta misma semana, José Manuel Villegas y Fran Hervías, vicesecretario general y secretario de organización, respectivamente, empezarán a estudiar la procedencia geográfica de los votos catalanes, de las visitas a la web del partido y de los nuevos afiliados para detectar las nuevas fortalezas de Ciudadanos. El análisis debe servir para potenciar al mejor activo de la formación: Albert Rivera, que acaba de culminar en Cataluña 12 meses de decisiones arriesgadas.

El presidente del partido dibujó la hoja de ruta con la que intentará pelear por la Moncloa basándose en cuatro ejes. Primero, expandirse a toda velocidad por España para convertir en tiempo récord un partido estrictamente catalán en otro de escala nacional. Segundo, mostrarse como la única formación de centro en España al pactar tras las elecciones autonómicas del 24-M tanto con PSOE (Andalucía) como con PP (Madrid, Murcia, La Rioja y Castilla y León). Tercero, crear un discurso político con empaque, que abandonara el monocultivo de la lucha contra el independentismo, al presentar propuestas de reforma de la Constitución, las instituciones o el sistema económico. Y cuarto, decidirse tras meses de cavilaciones por ceder a Inés Arrimadas la candidatura de Ciutadans en Cataluña para encabezar él la lista al Congreso de los diputados.

Ese movimiento estratégico marcará para siempre el éxito o el fracaso del proyecto de Ciudadanos. Fernando de Páramo, secretario de Comunicación del partido, articuló en coordinación con Arrimadas y Rivera la campaña comunicativa que debía subrayar las fortalezas del tándem y esconder sus debilidades. En campaña, la jerezana fue la portavoz de los asuntos de política autonómica y el catalán el de los que atañían a toda España. La combinación permitió tanto que compartieran escenario como que Rivera hiciera campaña para el 27-S como si él fuera, de hecho, el candidato autonómico. Su tirón, en consecuencia, multiplicó el de la candidata.

Las consecuencias están a la vista. Ciudadanos ha roto el récord histórico de diputados catalanes del PP (19), ha superado todos los registros de número de votos del partido de Génova en las autonómicas catalanas, y casi ha igualado su mejor marca en Cataluña durante unas generales (los 763.000 votos que cosechó José María Aznar en 2000). Repetir esa cifra en la cita electoral de diciembre será fundamental para que Rivera sueñe con acercarse a las mejores previsiones que han manejado sus ejecutivos en 2015. Estas llegaron a mediados de año. Ciudadanos se disparó, según las encuestas, a un 18% de intención de voto. Entonces, según fuentes consultadas por EL PAÍS, la previsión de diputados alcanzó un techo de casi 70. Hoy incluso ese número impensable para una fuerza que nunca ha estado en el Congreso está en revisión. Cataluña lo ha cambiado todo para Ciudadanos. También las opciones con las que Rivera luchará por la Moncloa: fuentes de la Ejecutiva aspiran a que las encuestas reflejen a mediados de noviembre que es posible conquistar el tercer puesto que ahora ocupa Podemos.

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