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Sanitarios y testigos sabían que el batería de Los Piratas era bipolar

Los enfermeros declaran ante la juez que intervinieron parapetados por el guardia civil que disparó al músico y su compañero pero que no tenían indicaciones sobre cómo abordarlo

Las declaraciones de cuatro testigos este miércoles ante la juez que investiga la muerte de Javier Fernández, batería de la desaparecida banda de rock Los Piratas conocido como Hal 9000, han aportado más datos sobre los últimos momentos de vida del músico, que falleció por un disparo en el abdomen de un agente que acudió a su casa para actuar en un supuesto caso de violencia doméstica. Según ha relatado el abogado de la familia, Gerardo Gayoso, los dos sanitarios allí presentes admitieron que al llegar a la casa fueron advertidos por la viuda de Fernández de que el batería padecía un trastorno bipolar y que estaba siendo víctima de un brote. Sin embargo, según las mismas fuentes, el médico no les dio ninguna indicación especial sobre cómo actuar en esas circunstancias.

Fernández estaba fuera de sí, relataron los miembros del equipo médico que acudió a la vivienda unifamiliar de la parroquia de Guláns, en Ponteareas (Pontevedra), y ellos se mantuvieron en todo momento detrás de los guardias. Según la declaración judicial del agente de la Guardia Civil que fue agredido por el músico, Hal 9000 le atacó con “un tenedor y cubiertos”. El informe de la policía científica describe cómo en el escenario donde ocurrieron los hechos el suelo estaba lleno de piezas de cubertería. “Pero son cuchillos de punta roma, ninguno de cocina”, subraya el letrado de la familia de la víctima, que considera desproporcionada la actuación de la Guardia Civil.

El agente herido presentó dos partes que describen sus lesiones. El primero es de las 14.40 hora de aquel día y en él se recoge una “erosión en la zona del entrecejo y el tabique nasal”, narra Gayoso, para la que le fue prescrito un tratamiento con betadine. El segundo es de cinco horas más tarde y añade unas “marcas” en el antebrazo. A preguntas del abogado de la viuda de Fernández, el guardia civil señaló que no sintió el impulso de sacar el arma y que para defenderse se tapó la cara con los brazos en cruz. Esta agresión del batería de Los Piratas fue la que, según el instituto armado, empujó al otro agente presente en la casa a efectuar el disparo que llevó primero a Hal 9000 al hospital y que pocas horas después le costó la vida.

La declaración del agente en el juzgado de instrucción número 2 de Ponteareas ha sido tensa y el abogado de la familia de la víctima ha mostrado su desacuerdo varias veces con la forma en que se estaba recogiendo su testimonio. Al término de la comparecencia del guardia civil, la juez accedió a que los testimonios de los testigos fueran grabados y en presencia del secretario judicial.

La vecina que realizó la llamada al servicio de emergencias asustada por el episodio violento que se estaba produciendo en la casa de Fernández no acudió a declarar pese a estar citada. Sí lo hizo Pablo, el amigo de la familia que estaba presente en el momento del disparo, que se ratificó en lo que ya había relatado anteriormente: que cuando vio al guardia civil montar su arma le pidió sin éxito que no lo hiciera porque Fernández era un enfermo.

La fiscalía ha solicitado un informe psicológico sobre el agente que efectuó el disparo, que aún no ha sido llamado a declarar por la juez, y sobre la instrucción de tiro que ha recibido. La familia de Hal 9000 se felicita de que el ministerio público actúe de oficio “para cumplir su deber, que es velar por la legalidad”.

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