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Biólogos certifican que obras de Villar Mir arrasaron bosques protegidos

Una sociedad del empresario construye centrales hidráulicas en Galicia con permisos ambientales otorgados por Fraga en 2002

Imagen de obras en la central de Novo Castrelo cedida por Adega.
Imagen de obras en la central de Novo Castrelo cedida por Adega.

Un equipo de 11 biólogos de las tres universidades gallegas ha certificado en un informe la destrucción de bosques protegidos y especies amenazadas provocada por las obras de tres minicentrales hidráulicas que ejecuta la empresa Ferroatlántica, del Grupo Villar Mir, en el río Xallas, un cauce fluvial de especial singularidad en Europa por su desembocadura en cascada. Los científicos, profesores titulares de Botánica, Biología Vegetal y Animal, acreditan que los trabajos que desde el año pasado realiza la compañía de Juan Miguel Villar Mir en las centrales de Fervenza II, Ponte Olveira II y Novo Castrelo, ubicadas en los municipios de Dumbría y Mazaricos (A Coruña), han supuesto la deforestación de hábitats de interés europeo y prioritario: 700 metros lineales de un bosque de ribera de alisos (Alnus glutinosa) y fresnos (Fraxinus excelsior), 18.000 metros cuadrados de robledales (Quercus robur y Quercus pyrenaica) y 4.000 metros cuadrados de brezales secos europeos.

Los permisos ambientales para estas instalaciones fueron otorgados por el Gobierno de Manuel Fraga en 2002, en la misma época en la que la Xunta permitió a Ferroatlántica secar la cascada del Xallas, una perniciosa medida por la que acaba de ser juzgado el alto cargo que la autorizó y que está pendiente de sentencia. Además de los hábitats protegidos ya citados, el estudio apunta la afección que las obras de Ferroatlántica han tenido en otras especies como los vulnerables helechos Dryopteris aemula y Dryopteris guanchica, que suelen alfombrar el sotobosque de los robledales y cuya presencia fue comprobada in situ por los investigadores antes de la deforestación.

Javier Amigo, Ignacio Bárbara, Javier Cremades, Luis Navarro, Santiago Ortiz, Manuel Pimentel, Juan Rodríguez Oubiña, Inmaculada Romero, José María Sánchez, Elvira Sahuquillo y Antonio Luis Segura alertan de que el futuro funcionamiento de las minicentrales dañará asimismo al Isoetes fluitans que habita en el lecho del río, una especie vegetal endémica en peligro de extinción. Los robledales arrasados por las máquinas de Ferroatlántica son una continuación de la gran Devesa de Anllares, un bosque que la Xunta bipartita de PSOE y BNG proyectó incluir en la Red Natura pero que el Gobierno de Alberto Núñez Feijóo (PP) desechó.

La asociación ecologista Adega, que enviará el informe científico a la fiscalía, asegura que la tramitación ambiental a la que se sometió Ferroatlántica hace 14 años para poder ampliar hoy la explotación del Xallas, donde ya disfruta de otras cuatro presas, fue “más sencilla” y los condicionamientos exigidos por la Administración “menos rigurosos”. “No deja de sorprendernos que a lo largo de una tramitación administrativa de más de 14 años, durante los cuales los proyectos fueron repetidamente modificados, ninguna de las Administraciones con competencias en la protección de aguas y de los espacios naturales instara a la revisión de la evaluación de los impactos sobre los ecosistemas afectados”, subrayan los ecologistas. Adega añade que la Xunta no solo no extinguió de oficio la concesión pese a que caducaron los plazos de ejecución de las obras que se fijaron en las autorizaciones, sino que ignoró la solicitud formal de la asociación para que así lo hiciera. Ferroatlántica ha rechazado dar su versión de los hechos.