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Resultados elecciones en Navarra: UPN gana pero el cambio es posible

Con el 94% escrutado UPN cae de 19 a 15 escaños y no logra la mayoría de 26 ni sumando al PP y al PSE. La candidata a la presidencia de Navarra, Uxue Barkos, de Geroa Bai cree posible un acuerdo a varias bandas para desbancar a UPN

UPN ha ganado las elecciones en Navarra, pero su victoria es amarga. De 19 escaños ha pasado a 15 con el 94% escrutado y ni siquiera con el apoyo del PP (que ha bajado de 4 a 2 escaños) y del PSN (ha bajado de 9 a 7 escaños) lograría una mayoría de 26 asientos en el Parlamento foral para reeditar su Gobierno. La oposición tiene una bola de partido, aunque no es fácil de jugar. El Parlamento navarro se convierte en una cámara con siete fuerzas en la que Podemos entra con fuerza con siete escaños, los mismos que el PSN y solo uno menos que EH Bildu, (sube de 7 a 8), pero será Geroa Bai que logra nueve asientos en el Parlamento, quien ponga el balón en juego, al convertirse en la segunda fuerza del Parlamento Navarro.

Geroa Bai, la coalición que dirige Uxue Barkos,tendrá que elegir parejas de baile en una cámara muy fraccionada en la que Podemos y PSN se pueden convertir en auténticas bisagras, cuyas decisiones de apoyo, o abstención ante uno u otro candidato, van a resultar definitivas. Ciudadanos se ha quedado fuera. En sus primeras declaraciones con más del 97% escrutado, emocionada y agradecida a su equipo, ha asegurado que el cambio es posible en Navarra.

En 2011, Aralar y PNV concurrieron juntos en la coalición Nafarroa Bai, obteniendo 8 escaños. Tras su ruptura, Aralar (con 6 parlamentarios) se integró en EH Bildu, que pasó a sumar en total 13 parlamentarios, y el PNV (con 2 parlamentarios) se integró en Geroa Bai.

Mayorías posibles en Navarra pero difíciles

Navarra ha dicho adiós hoy mismo a algunos de los políticos que han marcado el rumbo en la comunidad foral los últimos años, como la presidenta, Yolanda Barcina, el responsable de Aralar, Patxi Zabaleta y los socialistas Juan José Lizarbe y Roberto Jiménez, y hola siete nuevos, José Javier Esparza por UPN, María Chivite por el PSN, Uxue Barkos por Geroa Bai, Adolfo Araiz por EH Bildu, Ana Beltrán por el PP, Laura Pérez por Podemos, Diego Paños por Ciudadanos, -que no ha logrado representación-, Miguel Zarranz por UPyD (también se queda fuera) y José Miguel Nuin, por IU.

Con esos mimbres, los sondeos avanzaban un panorama endiablado en Navarra y se estába cumpliendo en la noche electoral. Fraccionado y con muchos partidos en juego como para conformar mayorías fáciles y estables, y además con limitaciones autoimpuestas como la del PSN, cuyo candidato garantizó en campaña que no pactaría ni con UPN ni con EH Bildu en la búsqueda de gobiernos estables, la repetición de las elecciones en una segunda vuelta es más que posible.  Si UPN cumple esa premisa, la llave de cualquier mayoría pasaría por Podemos, y aunque difícil, la conformación de una mayoría sería posible.

Se trata de las primeras elecciones desde los años setenta en las que no concurrían ocho fuerzas con posiblilidades reales de lograr un escaño, y ese hecho coincide también por vez primera con la posibilidad real de que se repitan los comicios. La posibilidad de una segunda vuelta se legisló hace una década y entró en vigor en 2007. Hasta entonces si un candidato no lograba la mayoría absoluta, gobernaba la lista más votada, un sistema en el que tradicionalmente se imponía UPN, y a veces el PSN. El cambio legislativo se hizo a instancias de este último grupo. Si tres meses después de las elecciones no hay mayoría, se disuelve el Parlamento y se repiten las elecciones