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Ciudadanos no entrará en ningún Gobierno de PP, PSOE o Podemos

El partido naranja quiere evitar hipotecas ante las elecciones generales

Se marca como techo pactos puntuales o de estabilidad allí donde no gane

Albert Rivera, Ciudadanos Ampliar foto
Albert Rivera en una imagen de archivo

Ciudadanos no firmará pactos que impliquen su entrada en Gobiernos allí donde no gane las elecciones, pese a las presiones de PP y PSOE para que el partido de Albert Rivera haga público a cuál de las dos formaciones apoyaría tras los comicios municipales y autonómicos del 24 de mayo. En la estrategia de Ciudadanos, según confirmó este periódico, pesa la voluntad explícita de cambiar los hábitos políticos del país, el temor a que el partido quede prisionero de las decisiones que tomen Ejecutivos en los que no mande y el deseo de llegar a las generales de noviembre sin hipotecas que castiguen los electores.

“Allí donde no hayamos ganado no estaremos en el Gobierno”, confirmó este martes a EL PAÍS José Manuel Villegas, vice secretario general de Ciudadanos y jefe de gabinete de Rivera. “Como mucho, habrá o podrá haber acuerdos puntuales de Gobierno a cambio de medidas concretas, y nos plantearemos pactos de estabilidad dependiendo del volumen de coincidencias programáticas, pero siempre desde fuera del Gobierno”, insistió. “Que haya elecciones generales puede ser una segunda derivada [en el planteamiento de la formación], pero esta propuesta no cambiará después de las elecciones”, subrayó. “Creemos que hablar de consejerías y cargos distorsiona la discusión del acuerdo. Nosotros queremos hablar de medidas, no de cargos, y no queremos confundir a la opinión pública entrando en un Gobierno que no controlamos”.

Los dos partidos mayoritarios presionan a Ciudadanos para que se pronuncie. A menos de un mes para las elecciones del 24 de mayo, el PP, por ejemplo, teme la formalización de un pacto entre el resto de formaciones para desalojarle del poder. En ese acuerdo, Ciudadanos resultaría doblemente clave: su posición central en el arco ideológico no solo le permite pactar con todos, incluido Podemos, sino que le convierte en el único aliado posible del PP.

La formación de Rajoy acusa a la de Rivera de formar un frente antipopular de cara a los próximos comicios

“De grandes pactos contra la prosperidad de España hemos estado muy hartos en el pasado”, expresó María Dolores del Cospedal, secretaria general del partido y presidenta de Castilla-La Mancha, el pasado fin de semana. Esteban González Pons, vicesecretario de Estudios y Programas del PP, también advirtió contra “el frente” que se estaría formando ante su partido. “En estas elecciones ocurrirá como en todas las municipales ya celebradas: que el PP será el único partido que se presenta en todas partes para gobernar y todos los demás para que no gobierne el PP”, sostuvo el portavoz de La Moncloa, José Luis Ayllón.

Fuentes del PP señalan a las comunidades de Murcia, Madrid y Castilla-La Mancha como las primeras en las que han apreciado movimientos con vistas a formar un pacto en su contra que incluiría a Ciudadanos. En el caso de la autonomía que preside Cospedal, afirmaciones tan tajantes se basan, según el argumentario que maneja el PP, en tres elementos: el partido de Rivera firmó el pasado verano un pacto en defensa de la sanidad pública con el resto de grupos; uno de sus candidatos fue diputado regional del PSOE y el coordinador autonómico también ha sido militante socialista.

Los criterios para cerrar un acuerdo

  • “Para llegar a cualquier acuerdo poselectoral en nombre de Ciudadanos resultará necesaria siempre la aprobación del Comité Ejecutivo, a propuesta del Comité de Acuerdos Poselectorales”.
  • “Será condición previa para entablar negociaciones con cualquier partido que en el ámbito institucional al que pueda circunscribirse el posible acuerdo no tenga cargos electos imputados por corrupción política”.
  • “No descarta de antemano llegar a acuerdos con ningún partido político, siempre que respeten los principios democráticos establecidos en la Constitución y en las leyes”.
  • “Solo formará parte de Gobiernos cuando los ciudadanos le hayan otorgado mayoritariamente su confianza”.
  • “Ciudadanos se planteará los posibles acuerdos con otras formaciones siempre pensando en los ciudadanos y no en el reparto de cargos ni en intereses partidistas”.
  • “Los acuerdos de Ciudadanos siempre se realizarán basándose en el cumplimiento de su programa”.
  • “El contenido completo de los acuerdos suscritos por Ciudadanos se hará público y su cumplimiento será evaluado periódicamente”.

La lista de criterios que rige las alianzas poselectorales de Ciudadanos, sin embargo, obliga a la formación de Rivera a “no descartar de antemano llegar a acuerdos con ningún partido”, como recordaron fuentes de su dirección, que someterá cualquier opción de pacto a un comité que elevará propuestas a la ejecutiva.

“No somos sectarios”, dijo Fernando de Páramo, secretario de Comunicación de Ciudadanos, que es la única formación que no ha firmado un acuerdo local para la reforma de la ley electoral en Murcia porque del mismo se excluía al PP. “No vamos a reunirnos con nadie hasta después de las elecciones. Lo primero son las urnas, que son las que marcan los tiempos”, señaló.

La estrategia del partido para los comicios del 24 de mayo resulta inseparable de las elecciones catalanas y de las generales, que previsiblemente diseñarán un panorama político inédito en la historia de España.

La formación naranja ha cimentado su discurso alrededor de la lucha contra la corrupción y ha diseñado su táctica por contraposición a “la vieja política”. Sus dirigentes creen que traicionar esa posición en Andalucía, apoyando a la socialista Susana Díaz sin que firme su decálogo anticorrupción, les penalizaría en los comicios del 24 de mayo. También mantendrá el criterio de no pactar con grupos nacionalistas, decisión que le reporta réditos en toda España, como se puede comprobar en las ovaciones que recibe Rivera cada vez que menciona ese punto. Finalmente, los estrategas de Ciudadanos quieren defender con firmeza su idea de gobernar solo allí donde ganen sus candidatos, sin entrar en coaliciones. La meta es llegar sin hipotecas a las generales y conseguir que no surjan barones territoriales que distorsionen el discurso único del núcleo duro de Rivera.

“No luchamos contra nadie”, resumió una fuente de la dirección. “Unos dicen que somos la muletilla del PP y otros la del PSOE. ¡Que se pongan de acuerdo!”, apostilló. “La vieja política sigue estancada en el siglo pasado, en las dos Españas”, añadió. “No comprenden que en Ciudadanos tenemos un proyecto de ilusión para todos los españoles. Las dos Españas ya no existen”.

Un calendario de pactos frenético

Si las negociaciones para formar Gobierno en Andalucía son ejemplo de algo, España vivirá un frenético año de pactos en lo que queda de año. El 22 de marzo, los electores andaluces dieron la victoria a Susana Díaz, la presidenta saliente, del PSOE. Más de un mes después, Díaz todavía no ha formado Ejecutivo y, según los partidos que podrían facilitar su investidura (Podemos y Ciudadanos), aún está lejos de hacerlo. En consecuencia, es factible que las negociaciones andaluzas se enreden tanto como para que comience el próximo 8 de mayo la campaña de las municipales y autonómicas sin que se hayan resuelto.

Lo mismo podría ocurrir, a su vez, con los Gobiernos de las 13 comunidades autónomas que se votarán el 24 de mayo. Allí donde no haya mayorías absolutas habrá que negociar, y el proceso de búsqueda de acuerdos podría extenderse hasta las elecciones catalanas, anunciadas para septiembre. Ningún partido podrá desligar una cosa de la otra, como tampoco podrán tomar decisiones sin tener antes en consideración la gran cita de 2015: a finales de año hay elecciones generales.

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