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Iglesias critica a IU en plena crisis por haber sido “bisagra del PSOE”

El líder de Podemos rechaza el proyecto del partido de Cayo Lara y Alberto Garzón

Pablo Iglesias, este domingo en Madrid. Ampliar foto
Pablo Iglesias, este domingo en Madrid. AFP

Pablo Iglesias hiló este domingo una enmienda a la totalidad de la estrategia política de Izquierda Unida, que vive sumida en una profunda crisis tras una de las peores semanas de su historia. El líder de Podemos lleva desde enero dirigiéndose casi exclusivamente al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y al Partido Popular.

En su disputa por la hegemonía en el espacio político de la izquierda, Iglesias ha apartado al PSOE, optando por ignorarlo tras los duros ataques a su secretario general, Pedro Sánchez, en el mitin de Sevilla. Por eso, este domingo resultó llamativa su firme crítica a la coalición de Cayo Lara y Alberto Garzón, que se sitúa ahora como cuarta fuerza del tablero y que aún no ha resuelto la pugna por el control de la federación madrileña tras la salida de la diputada autonómica y ganadora de las primarias, Tania Sánchez.

Iglesias aprovechó su intervención en un mitin en Madrid de apoyo a Luis Alegre —que supuso el cierre de la campaña interna para la elección de los órganos territoriales— para aclarar que su proyecto e idea de partido difieren con nitidez de la filosofía de IU. “Se vive muy cómodo en el 12% siendo un partido bisagra del PSOE, siendo fiel a tus principios sabiendo que vas a ser minoritario”, enfatizó en referencia a IU, antes de proclamar: “Nosotros queremos ganar porque solo se echa a los déspotas ganando y eso implica un estilo de política que representa Claro que Podemos”.

Sin llegar a mencionar abiertamente a la formación de izquierdas, a la que en el pasado llegó a asesorar, el líder de Podemos quiso marcar distancias en un acto modesto, ante unas 200 personas reunidas en la plaza del Museo Reina Sofía. Estas palabras cobran relevancia por el contexto en el que se pronuncian. Tanto Podemos como IU hablan de convergencia y “unidad popular”. Pero la dirección del nuevo partido, que tiene muchas coincidencias programáticas con la federación de izquierdas, ha enfriado en repetidas ocasiones un escenario de alianza electoral.

Mientras tanto, la dirección de IU, que este lunes celebra una delicada reunión de la Presidencia Federal, está dividida entre dirigentes que quieren seguir buscando un pacto y los que temen ser fagocitados por Podemos. Garzón, candidato de IU a la presidencia del Gobierno, continuará ahora su batalla por un relevo en la cúpula de la formación en Madrid tras el portazo de Tania Sánchez. Aun así, niega con rotundidad que su plan consista en entregarse al partido de Iglesias.

El diputado malagueño aseguró el sábado por la noche en una entrevista en La Sexta que IU “no será absorbida ni fagocitada”. Afirmó que se trata de “proyectos distintos”, que, a pesar de las diferencias, podrían “trabajar mano a mano para construir un país mejor”.

Lo que no avala Iglesias es, en cambio, la estrategia de IU, vinculada en su opinión a la izquierda clásica. El líder de Podemos lo defendía ya hace un año, cuando Podemos acababa de nacer, en una conversación con EL PAÍS. “El estilo de hablar a la gente en La Tuerka [la tertulia política que presenta] fue lo que algunos empezamos a experimentar en medios de comunicación grandes. Comprobé que ese discurso funcionaba. Es un estilo muy diferente al de la izquierda tradicional de nuestro país, es un discurso de mayorías, y a la gente le gustaba, me paraba en la calle y me decía ‘sé que tú eres de izquierdas y yo no lo soy, pero estoy de acuerdo con lo que dices”, razonaba entonces Iglesias.

Este domingo volvió a repetirlo con palabras parecidas. Reiteró que se trata de ir más allá del eje de izquierda y derecho y avanzó otro paradigma de conflicto “entre democracia y despotismo”. Criticando a IU en su peor momento.

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