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El Gobierno y el PSOE escenifican su acuerdo frente a la consulta catalana

Sáenz de Santamaría y Hernando discrepan sobre la reforma constitucional

El presidente de la Generalitat, Artur Mas (I), junto a Xavier Trias (d), alcalde de Barcelona. Ampliar foto
El presidente de la Generalitat, Artur Mas (I), junto a Xavier Trias (d), alcalde de Barcelona. EFE

En vísperas de que Artur Mas, presidente de la Generalitat, dé el paso formal de convocar una consulta soberanista en Cataluña, el Gobierno y el PSOE escenificaron este miércoles en el Congreso su rechazo a la iniciativa. Por si había alguna duda una vez que la Cámara baja ya rechazó hace meses con el voto de ambos partidos una de las vías para la consulta, ambos intentaron disiparla. Lo hicieron en el pleno los números dos del Ejecutivo y del PSOE, Soraya Sáenz de Santamaría y Antonio Hernando, respectivamente. Su acuerdo llegó hasta ahí, hasta el respaldo del principal partido de la oposición al recurso que el Gobierno presentará ante el Tribunal Constitucional y que obligará a paralizar la consulta. Pero no alcanzó a las medidas que deben tomarse después, porque el PSOE volvió a poner sobre la mesa su propuesta de reforma constitucional y el Gobierno anticipó su rechazo.

“Nosotros, como ustedes, consideramos que el referéndum que el presidente Mas convocará próximamente no es constitucional. No lo es porque no se puede preguntar a una parte de la ciudadanía sobre una decisión que corresponde al conjunto de los españoles. Apoyamos, pues, los recursos que se puedan interponer ante el Tribunal Constitucional. Para nosotros democracia y respeto a las leyes es la misma cosa, y quien pretende desbordar el marco constitucional por la vía de los hechos tiene que encontrarse ante la vigencia del Estado de derecho”, dijo el portavoz socialista.

“No podemos conformarnos con interponer los recursos. La respuesta es la reforma limitada de la Constitución, con perspectiva federal”, añadió Hernando, con una oferta de acuerdo al resto de grupos parlamentarios.

Sáenz de Santamaría agradeció el apoyo: “Quiero poner en valor el apoyo que hoy nos brinda como principal partido de la oposición, su apoyo y el de todos aquellos que abordan este asunto con el necesario sentido de Estado. Creo que nos incumbe a todos, creo que tenemos que trabajar con independencia de las posiciones ideológicas de cada uno”. Pero a continuación avanzó el rechazo del Ejecutivo a la reforma del modelo territorial, por inconveniente y por inconcreta.

¿Qué es un Estado federal? ¿Qué implica ese modelo de federalización respecto al actual Estado de las autonomías? ¿Quieren ustedes un Estado federal simétrico o asimétrico?

Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno

La vicepresidenta, en funciones de presidente por ausencia de Rajoy, criticó que el principal partido de la oposición solo presente un “enunciado”. De hecho, añadió una serie de interrogantes para rebatir al PSOE: “¿Qué es un Estado federal? ¿Qué implica ese modelo de federalización respecto al actual Estado de las autonomías? ¿Quieren ustedes un Estado federal simétrico o asimétrico? ¿Qué implica ese nuevo reconocimiento de hechos singulares? ¿Significa nuevas competencias, competencias exclusivas para esas comunidades autónomas singulares? ¿Quiere reordenar competencias? ¿Hacia qué dirección va esa reordenación de competencias? Hablan de un modelo de financiación previsible: ¿hacia un pacto fiscal o hacia algo distinto de un pacto fiscal?”.

El Gobierno recibió también el apoyo del presidente del Consejo Europeo, el conservador belga Herman Van Rompuy, en su rechazo al 9-N. Aseguró que la principal diferencia entre el proceso catalán y la reciente consulta en Escocia son las “restricciones constitucionales” que impiden la convocatoria de un referéndum de independencia. Cataluña “tiene un problema muy específico porque la Constitución española no permite la organización de referendos”, sostuvo.

Hasta ahí el plano legal, aunque Van Rompuy se mostró meridianamente claro en una visita reciente a Madrid, en la que subrayó la doctrina oficial en las instituciones europeas: “Si una parte del territorio de un Estado se convierte en un nuevo Estado independiente, los Tratados dejarán de aplicarse a dicho territorio. Dicho de otro modo, un nuevo Estado independiente pasa a ser un tercer Estado con respecto a la Unión. Más adelante, podría solicitar su ingreso, pero dicho ingreso estaría supeditado a la ratificación de todos los Estados”.

Mas mantuvo este miércoles la incógnita sobre el momento en el que se publicará la ley de consultas y formalizará la convocatoria. “Será esta semana”. “¿Antes del fin de semana?”, le preguntaron los periodistas. “Será, será; será esta semana, hoy es miércoles y es fiesta en Barcelona”, respondió.