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La “sinceridad” machista que pierde al alcalde

León de la Riva gobierna Valladolid desde hace dos décadas a pesar de sus exabruptos

Javier León de la Riva, durante su comparencencia.
Javier León de la Riva, durante su comparencencia. EFE

Con su “transparencia”, como Javier León de la Riva describe sus frecuentes salidas de tono, conviven en Valladolid de mejor o peor forma sus adversarios políticos, que le tachan de “rijoso” y “misógino”; los periodistas de la ciudad, encantados de tener un titular llamativo casi cada vez que ofrece una rueda de prensa; y las mujeres de su equipo, que contestan con un significativo silencio a la pregunta de si las trata con respeto. El alcalde de Valladolid, que ayer pidió disculpas —sin retractarse— por un nuevo exabrupto machista, gobierna desde hace casi dos décadas la ciudad a pesar de sus reiteradas declaraciones contra las mujeres. Tampoco los varios procesos judiciales que le afectan — uno de los cuales le sentará en el banquillo el próximo abril acusado por el fiscal de desobediencia— han evitado que revalidara el apoyo ciudadano en las urnas. En Pucela, donde todo el mundo conoce al ginecólogo de 68 años, su figura despierta controversia y una especie de amor-odio.

Su exjefa de gabinete declina contestar a la pregunta de si trata a las mujeres con respeto

“Piensa que entras en un ascensor y hay una chica con ganas de buscarte las vueltas, se mete contigo, se arranca el sujetador o la falda y sale dando gritos diciendo que le has intentado agredir”, dijo el alcalde el jueves en una entrevista radiofónica. Las redes sociales ardieron después en críticas —la noticia saltó incluso las fronteras y el periódico británico The Guardian ha recogido la información— y ayer convocó a los medios para disculparse. Recalcó que la frase “sacada de contexto” resulta “desafortunada”. De su autoría son también otras célebres declaraciones machistas, como la que le dedicó en 2010 a la exministra de Sanidad Leire Pajín. “Cada vez que veo esos morritos pienso lo mismo, pero no lo voy a contar”, manifestó. Otra política socialista, Soraya Rodríguez, que se enfrentó a él por la alcaldía de Valladolid en 2007, fue blanco de su “lengua viperina”, como la define el actual portavoz del PSOE en la localidad, Óscar Puente. “Yo era el número dos de Soraya entonces, y se descolgó con aquello el día antes de la jornada de reflexión”, recuerda. El alcalde dedicó a Rodríguez un comentario de evidente mal gusto: “Me han acusado de todo menos de violar a la candidata, pero se comprende”.

El portavoz socialista, que lleva siete años tratando casi a diario con León de la Riva, lo describe con duros calificativos. Puente dice de él que tiene “graves problemas psicológicos” y que “ve a las mujeres como un objeto”. La relación entre el líder de la oposición y el regidor pucelano es muy mala. “Encaja fatal las críticas. Tiene un lema: 'Al enemigo, pan y agua, y si grita mucho, se le quita el pan'. A mí me ha retirado el saludo”, asegura el socialista.

En el equipo del alcalde se destaca que el político del PP “suele decir lo que piensa, no se anda con cortapisas”, apunta Paloma Vallejo, su exjefa de gabinete, que ha trabajado a su lado 16 años, antes también como jefa de su secretaría, y ahora como concejal del Ayuntamiento. Vallejo reconoce que en las distancias cercanas esa cualidad “a veces te viene bien y otras mal”. Para su estrecha colaboradora, en todo caso, “la sinceridad siempre es una virtud”. La concejal popular se incomoda al hablar sobre la relación del alcalde con las mujeres que le rodean. “Con unas tiene más afinidad y con otras menos, como con los hombres”, afirma, pero a la pregunta de si las trata con respeto prefiere no contestar. De los 17 concejales del PP en Valladolid, siete son mujeres.

De él se dice que no es un regidor atrincherado; es cercano y departe con los vecinos

Del regidor, que llegó a la política de la mano de José María Aznar —fue el médico de la mujer del expresidente, Ana Botella— se dice que no es un alcalde atrincherado; es cercano y en su trayecto de casa al trabajo, que también hace andando, se le puede encontrar departiendo con algún vecino. Esa campechanía y otros méritos- algunos le atribuyen la permanencia de la fábrica de Renault en la localidad-, pueden explicar en parte sus votos.

Además del apoyo ciudadano, el alcalde de Valladolid ha mantenido hasta ahora el apoyo de su partido. Pero aún está por ver cómo van a afectar a su candidatura sus procesos judiciales. El más avanzado es el que se refiere a su vivienda. El fiscal pide su inhabilitación durante 15 meses por desobediencia por haberse opuesto, sistemáticamente desde 2008, a cumplir una sentencia que afecta al edificio en el que reside. El fallo obligaba a demoler áticos creados a partir de unos trasteros. Tres autos sucesivos recordaron al regidor que debía cumplir la sentencia, sin éxito. En otra de las causas que le conciernen, la que investiga la alteración del Plan General de Ordenación Urbana bajo su mandato -el llamado caso Valdechibillas- hay 16 imputados, entre ellos su exconcejal de Urbanismo.

El portavoz municipal del PSOE lo tacha de "rijoso" y "misógino"

La secretaria de Estado de Igualdad, Susana Camarero, pidió en Twitter a los cargos públicos que den “ejemplo” con sus declaraciones, en alusión a las también polémicas palabras del alcalde de Toledo, Emiliano García-Page (PSOE) en las últimas horas. El político socialista manifestó que no tenía claro que la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, supiera “pasar la aspiradora" en su partido para aclarar el caso Bárcenas. El alcalde de Toledo también se ha disculpado aunque ve “malinterpretadas” sus palabras.

León de la Riva no se considera machista. Pero ha tenido que notar el rechazo a ese tipo de expresiones. El lunes la Coordinadora de Mujeres de Valladolid se manifestará para pedir su dimisión. Su propia mujer las desaprueba. Lo contó él mismo a EL PAÍS tras el exabrupto de los “morritos” de Leire Pajín. Se le preguntó qué opinaba ella y confesó: “Con mirarme me lo dijo todo”.