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Rajoy y Mas reabren la puerta al diálogo

El presidente rechazó la consulta pero estudiará 23 demandas de la Generalitat

Mariano Rajoy y Artur Mas conversan en un salón de La Moncloa ante los fotógrafos. Ampliar foto
Mariano Rajoy y Artur Mas conversan en un salón de La Moncloa ante los fotógrafos.

Las relaciones se han reanudado después de 11 meses de incomunicación y frío distanciamiento. Ese es el valor fundamental de la reunión que ayer mantuvieron en el palacio de La Moncloa el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas. Dos horas y media de conversación directa, no amistosa, pero tampoco “incómoda”, como señalaron fuentes de La Moncloa. “Hoy no era el fin de nada”, dijo Artur Mas; es más, “hay un clima de diálogo abierto”. Desde el lado del Gobierno se resaltó que “no ha habido un portazo” y “se puede seguir hablando”.

El hecho de que el presidente catalán llegara a La Moncloa pertrechado con un documento de 23 puntos con asuntos ajenos al proceso soberanista supone un cambio cualitativo en la actitud de Mas. Con alivio apreció Rajoy que más allá de las tesis secesionistas se puede hablar de otros asuntos. Los dos están por la labor. Antes de que termine el año, el presidente de la Generalitat tendrá respuesta a toda su tabla de “propuestas”, como quiso resaltar frente a la posible interpretación de que presentó en La Moncloa una lista de agravios.

La Moncloa dedicó siete líneas al referéndum y 70 a otros asuntos

La voluntad de ambos políticos era encapsular el proceso soberanista frente al resto de los asuntos que interesan al Ejecutivo catalán. “La consulta no se puede celebrar ni se va a celebrar”, escribió el Gobierno central en un comunicado, después de que Artur Mas abandonara La Moncloa y estuviera ya ofreciendo sus consideraciones en la sede de la delegación de Cataluña en Madrid. “La consulta sigue adelante y se va a convocar”, afirmó Artur Mas, que respondió a numerosas preguntas de los informadores, en castellano y en catalán.

Desde qué ocurrirá si el Gobierno central prohíbe hacer la consulta el próximo 9 de noviembre hasta si, pese a la prohibición, seguirá adelante con su convocatoria, fueron las preguntas más reiteradas, que él no aclaró. Esa será “otra fase”, se atrincheró. De la fase actual el presidente de la Generalitat, informó al presidente del Gobierno de España. El próximo septiembre Cataluña aprobará su ley de Consultas y, de acuerdo con ella, la Generalitat convocará el referéndum independentista el 9 de noviembre.

“No me lo ha explicitado, pero a buen entendedor pocas palabras bastan”. Esa fue la respuesta de Artur Mas respecto a si Mariano Rajoy le había anunciado que esa convocatoria sería impugnada inmediatamente por el Gobierno de España. Sí, será impugnada, señalan en fuentes gubernamentales.

El presidente catalán afirmó que ayer no era “el fin de nada”

Y entonces se entrará en la fase de la que el gobernante catalán no quiere aún dar detalles. El desacuerdo es tan profundo e irreversible sobre el referéndum, que el Gobierno español le dedicó siete líneas de las más de 70 que componían su escrito de consideraciones sobre la reunión. Sobre la consulta de “autodeterminación en Cataluña” se reitera que es “ilegal”.

Se imaginaba Mas que sería así y no se equivocó. Las peticiones esporádicas de la Generalitat para que el Gobierno de España mueva ficha y presente alguna alternativa a la celebración de la consulta no obtuvieron respuesta. La vía que plantean el PSOE y el PSC de reformar la Constitución para avanzar hacia una España con estructura federal, que terminaría con un referéndum de todos los españoles, no se la han propuesto a Mas. “Vine con la expectativa de que me hicieran alguna propuesta diferente a la consulta, pero no ha sucedido”, remachó Mas. Esta propuesta es de los socialistas, pero sin el concurso del PP es inviable, dada la mayoría absoluta del partido de Mariano Rajoy.

Pronto ambos políticos pasaron a otros asuntos, ya que dar vueltas a la consulta no conducía a nada y los dos querían pasar a la revisión del documento catalán. “En otro orden de cosas...”, se lee en el largo comunicado de Rajoy, una vez despachado en pocas líneas el no a la consulta.

Sí tenía interés Mariano Rajoy en que se supiera su disposición a hablar de otras materias, sobre todo para que llegue a la ciudadanía catalana la mano tendida de Gobierno de España. Rajoy trasladó a Mas el peligro que se cernía sobre la incipiente recuperación económica —“particularmente intensa en Cataluña”— si se entraba en un proceso de inestabilidad política. Por eso su comunicado está plagado de datos sobre medidas para todas las comunidades autónomas y singularmente para Cataluña. Rajoy quiere seguir colaborando “en todo aquello que beneficie a los ciudadanos de Cataluña”, desde “el reconocimiento” de lo que Cataluña contribuye al progreso de toda España. Pero Mas quiso dejar claro el anhelo de la sociedad catalana por un estatus diferente. Según él, se demostrará en la próxima Diada. “El 11 de septiembre será espectacular y verán la fuerza de la población catalana”, adelantó con una amplia sonrisa.

 

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