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Aguirre se defiende arremetiendo contra los agentes de Movilidad

La dirigente del PP de Madrid no piensa dimitir

Esperanza Aguirre, en septiembre de 2012.
Esperanza Aguirre, en septiembre de 2012.

Lejos de amilanarse, Esperanza Aguirre se enrocó este viernes en sus críticas a los agentes de Movilidad para justificar el incidente que protagonizó el jueves en el centro de Madrid. “Lo que han querido es retenerme y provocar un revuelo para perjudicarme. Los agentes de Movilidad no pueden tener un famoso, y menos a alguien como yo. Y cuando eres mujer, ni te cuento”, esgrimió la presidenta del PP madrileño, que cargó las tintas contra el colectivo de 1.000 agentes, tildándoles de “machistas” y refiriéndose a ellos como agentes “de inmovilidad”. “Confiaban en que alguien de la calle, en plena plaza de Callao, hiciera una foto y así pudieran tenerla todos los medios para montar lío. Y por eso me he ido, para evitar que tuvieran esa foto”, proclamó Aguirre.

La responsable del PP insistió este viernes en reiteradas ocasiones que no se plantea dimitir de su cargo, que ocupa de forma ininterrumpida desde 2004. “No, no y no”, zanjó. “Menos mal que he cometido una infracción de aparcamiento, porque si hubiera atropellado a un peatón, estaría peor que Bolinaga”, declaró en una tensa entrevista en Cuatro, en alusión al etarra Josu Uribetxeberria, que está en libertad desde septiembre de 2012 por sufrir una enfermedad terminal.

Al igual que otros cargos de peso del PP, Ignacio González, presidente de la Comunidad y sucesor de Aguirre en el cargo, tampoco hizo una defensa cerrada de la actuación de su mentora, aunque destacó que había pedido disculpas y entendía que la polémica no tenía mayor recorrido. “Las leyes nos obligan a todos y todos las tenemos que cumplir. También es evidente que los agentes tienen presunción de veracidad”, afirmó González.

La puesta en duda de la profesionalidad de los funcionarios públicos por parte de Aguirre —ella misma es funcionaria del Estado— se interpretó como “un error letal” de cara a las quinielas en las que la dirigente figuraría como cabeza de cartel del PP a la alcaldía de la capital. “Opte o no opte como alcaldesa, un responsable político no puede cuestionar a un cuerpo de seguridad”, criticó un alto cargo del partido.