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Rouco pide superar las actitudes que causaron y “pueden causar” la guerra civil

Los Reyes, los Príncipes y el matrimonio Rajoy han presidido el oficio religioso en La Almudena

Rouco pide que haya "concordia entre los españoles y sus comunidades históricas"

El dictador Obiang, único jefe de Estado extranjero en el funeral de Estado

El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quiso introducir en su homilía de este lunes, durante el funeral de Estado por Adolfo Suárez, varios mensajes estrictamente políticos. Pidió una oración por el fallecido “¿y cómo no? también por España” y se refirió al actual desafío soberanista catalán con palabras poco habituales en una misa. “La concordia fue posible con él [Suárez]. ¿Por qué no ha de serlo también ahora y siempre en la vida de los españoles, de sus familias y de sus comunidades históricas?”, preguntó ante el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el de la Generalitat, Artur Mas, separados por un banco en la catedral de La Almudena y apenas una semana después de haber evitado coincidir en la capilla ardiente del Congreso.

Todos los elogios que Rouco dedicaba al expresidente fallecido parecían tener alusiones al momento y a los invitados presentes. Inmediatamente después de referirse a la falta de concordia entre españoles y “comunidades históricas”, el arzobispo cardenal de Madrid dijo lo siguiente: “[Suárez] buscó y practicó tenaz y generosamente la reconciliación en los ámbitos más delicados de la vida política y social de aquella España que, con sus jóvenes, quería superar para siempre la Guerra Civil: los hechos y las actitudes que la causaron y que la pueden causar”, añadió, en presente.

Como han hecho políticos de distintas ideologías los pasados siete días, también Rouco atrajo  a su terreno los rasgos de Suárez que más le convenían; en este caso, atribuyó a su fe católica la “motivación” de su “vida al servicio de España”. “Con rectitud y fortaleza ejemplares en uno de los momentos más cruciales y delicados de su historia”, añadió.

Los Reyes, acompañados por los Príncipes de Asturias, presidieron el funeral de Estado por el expresidente Adolfo Suárez, al que no han asistido la infanta Elena -que ha acompañaba a su exmarido, Jaime de Marichalar, a la misa por su madre- ni los duques de Palma -que sí asistieron al funeral por Leopoldo Calvo Sotelo en 2008-, pero quienes están apartados de la agenda oficial de la Familia Real desde la imputación de Iñaki Urdangarin, en diciembre de 2011.

La solemne ceremonia ha provocado por segunda vez en una semana una estampa de unidad insólita y probablemente efímera al reunir a los tres expresidentes (González, Aznar y Zapatero) y una coincidencia incómoda, ya que el único jefe de Estado extranjero que ha asistido al funeral por el presidente bajo cuyo mandato se reinstauró la democracia tras la dictadura franquista ha sido un dictador, el presidente de Guinea ecuatorial, Teodoro Obiang.

Como el pasado 11 de marzo, en el funeral por el décimo aniversario de los atentados del 11-M –al que no fueron invitados ni Aznar ni Zapatero- fue el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, quien ha oficiado la ceremonia.

El funeral de Estado en la catedral de La Almudena por el forjador de la Transición, el hombre que en 1976 anunció su deseo de “elevar a la categoría política de normal lo que a nivel de calle es simplemente es normal”, propició este lunes una imagen que lleva meses sin producirse: la coincidencia del actual jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, con el presidente de la segunda comunidad con más habitantes de España, Cataluña, Artur Mas. Está por ver si de estos reencuentros, que de momento, apenas han servido para romper el hielo –Aznar y Felipe González no encontraron otro tema de conversación el pasado lunes en el Congreso que los nietos-, normalizan las tensas relaciones entre exmandatarios.

El Gobierno ha acudido casi en pleno –solo faltó Luis de Guindos, en Atenas por una reunión de ministros de finanzas de la UE- , así como todos los presidentes de comunidades autónomas, el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, los portavoces parlamentarios y los presidentes del Congreso, Senado, Tribunal Constitucional y Supremo.

Reino Unido ha enviado a su viceprimer ministro, Nick Clegg, cuya esposa, Miriam González, es española; EE UU al secretario de la Navy, Ray Mabus; Marruecos, al primer ministro, el islamista moderado Abdelilah Benkiran, y Argentina a su vicepresidente, Amado Boudou. También han asistido el expresidente de Colombia Álvaro Uribe; el vicecanciller cubano Abelardo Moreno; el viceprimer ministro portugués, Paulo Portas y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, acompañado por el vicepresidente, Joaquín Almunia, entre otros. Algunos de los mandatarios extranjeros rregresaron anoche a sus países; otros este martes por la mañana pero no está previsto que aprovechen su visita a Madrid para reunirse con el Rey.