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ETA dice que sellará todos sus arsenales tras el fiasco de los verificadores

La banda terrorista se compromete en un comunicado a sellar "hasta el último arsenal"

El escrito esta fechado el 24 de febrero, después del fiasco de los verificadores

La BBC difunde un vídeo del arsenal inutilizado. En la grabación se ve una mesa con armas, detonadores y explosivos. Por WALTER OPPENHEIMER

ETA dio ayer otro paso más, considerado insuficiente por los Gobiernos central vasco y la mayoría de los partidos, dentro de su calculada y presumiblemente larga política de actos en torno a su desarme. Después de que su primer gesto avalado por los verificadores internacionales —la entrega, grabada en vídeo, de un mínimo arsenal por dos encapuchados que luego se llevaron las armas en una caja— fuera considerado por muchos un fiasco, la banda anuncia que ya ha iniciado “el proceso de sellado de arsenales” y su compromiso es “llevarlo hasta el final, hasta el último arsenal”.

A través de un comunicado —el undécimo desde el cese de la violencia hace 20 meses— difundido en la mañana de ayer por la web del diario Gara, la banda asegura que ha concretado dos puntos con la Comisión Internacional de Verificación que encabeza Ram Mannikalingam: el grupo verificará el sellado que realizará con un método “ya prefijado”, que no cita, y quedará en manos de la comisión el inventario del arsenal. ETA habla de “sellado”, en ningún momento de entrega de las armas o localización de sus zulos, como le exigen la mayoría de fuerzas políticas e instituciones.

El texto, que se esperaba desde hace días para que la banda respaldase a los verificadores, está fechado el 24 de febrero, tres días después del primer amago citado y al día siguiente de que Mannikalingam y otros dos miembros de su grupo declarasen en la Audiencia Nacional. La banda sostiene que cualquier “ataque” u “obstáculo” que se pueda poner al sellado —un proceso “complejo y no exento de dificultades”— puede condicionar la viabilidad del proceso.

Después de la sucesión de acontecimientos de esos días —presencia de los verificadores en Bilbao para hacer su anuncio, difusión del vídeo y declaración en la Audiencia—, la comisión internacional admitió que su credibilidad había quedado dañada.

Y desarme, pero también insistencia en un diálogo que tanto España como Francia rechazan y al que solo se muestra dispuesto el lehendakari, Iñigo Urkullu, eso sí si es para “hablar sobre la paz”.

ETA pretende que su nuevo anuncio se interprete como muestra de su intención de fomentar “el clima para el diálogo y el acuerdo” y para “avanzar en otras cuestiones”. Y reclama “diálogos y acuerdos” para “superar todas las consecuencias del conflicto, incluyendo el desarme”, es decir, para negociar sobre sus presos.

Los Gobiernos central y vasco y todos los partidos, menos la izquierda abertzale, repitieron, con los matices de cada cual, con mayor o menor dureza, el mismo mensaje a la banda: lo que tienen que hacer es desarmarse cuanto antes de forma unilateral e irreversible y disolverse de una vez.

Mientras el Ministerio del Interior consideraba “frívolo dar consideración a este tipo de gestos” que son “más teatro y más de lo mismo”, en palabras a Efe del secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, el Ejecutivo autónomo opinaba que “las palabras ya no son suficientes” y es momento de “acciones”. El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, realizó una breve comparecencia en Bilbao para sostener además que, aunque el anuncio etarra “apunta en la buena dirección”, la banda debe finalizar cuanto antes su desarme “de manera unilateral, sin condiciones y de manera irreversible”. Un proceso que “debe ser verificable y verificado”, mantuvo.

Eso sí, desde las filas peneuvistas se insistía en una de las reclamaciones del partido y el Gabinete de Iñigo Urkullu: implicación del Ejecutivo de Mariano Rajoy para que el proceso de desarme avance.

La “única salida coherente” que le queda a la banda es la entrega de las armas y su final absoluto, vinieron a coincidir distintos responsables socialistas y populares.

Solo, de nuevo, EH Bildu vio algo positivo y “constructivo” en la declaración etarra, al tiempo que demandaba al Gobierno que “actúe con el mismo nivel de responsabilidad”.

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