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“Si las comunidades quieren más dinero que lo pidan a sus votantes”

El investigador del CSIC aporta sus claves sobre el nuevo modelo de financiación autonómica

Ángel de la Fuente es investigador en el Instituto de Análisis Económico (CSIC). EL PAÍS

“Cuando un divorcio es inevitable, lo mejor para ambas partes es que sea civilizado. Pero acusar falsamente a la otra parte de maltrato y amenazar con no pagar la parte de la hipoteca común no contribuye al buen desenlace”. Ángel de la Fuente, investigador en el Instituto de Análisis Económico (CSIC), y experto en financiación autonómica, aplica esa reflexión a lo que hace el Gobierno de Artur Mas en Cataluña, utilizando el “victimismo mentiroso” para atizar el independentismo. Los datos económicos refutan, asegura, esa visión de desigualdad de trato.

Pregunta. ¿Por qué todas las comunidades se quejan del sistema de financiación?

Respuesta. En realidad las comunidades no se quejan del sistema de financiación, lo que quieren todas es que les den más dinero gratis.

P. ¿Cree que serán necesarios más recursos para acordar un nuevo modelo?

R. Poner más dinero haría más fácil el pacto pero creo que sería un grave error. Un problema importante del sistema es que las comunidades autónomas están convencidas, por su experiencia pasada, de que cuando necesitan dinero van a Madrid y se lo dan. Esto les permite evadir el principal mecanismo de disciplina fiscal que hay en una democracia que es que si quieres gastar más tienes que subir impuestos y pasar por las urnas.

"Una Cataluña independiente sería viable, aunque más pobre"

P. ¿Cree que el nuevo modelo debe limitar la solidaridad?

R. No me gusta hablar de solidaridad, prefiero hablar de igualdad. La Constitución garantiza que todos los ciudadanos tienen los mismos derechos y obligaciones con independencia de la región en la que vivan, y eso tiene que incluir servicios públicos de una calidad similar. En esto no caben limitaciones.

P. ¿Cree que un nuevo sistema de financiación satisfactorio para Cataluña ayudaría a mitigar el conflicto político?

R. Depende de lo que se entienda por Cataluña. No tengo nada claro que el Gobierno catalán y los partidos nacionalistas que lo sustentan se conformen a estas alturas con una mejora del sistema de financiación. Pero si conseguimos diseñar un nuevo sistema que sea razonable y comprensible, que se le pueda explicar a la gente y que tenga una lógica que ésta comprenda, habremos avanzado mucho. También en Cataluña. Estoy convencido de que eso ayudaría a terminar con la sensación de maltrato tan extendida en Cataluña, que en buena parte refleja más el éxito del márketing victimista de los nacionalistas que la realidad.

P. ¿Cree que sería viable una Cataluña independiente?

R. Viable sí, pero sería bastante más pobre que una Cataluña integrada en España y en Europa —y no solo en términos económicos—. Y el resto de España también.

P. ¿Qué opina del modelo federal que propone el PSOE?

R. Ya tenemos un Estado federal, homologable a cualquier otro en los países de nuestro entorno y que nos ha convertido en pocas décadas en uno de los países más descentralizados del mundo. Algunas de las cosas que se sugieren en la propuesta del PSOE podrían ser útiles. Pero plantearla como una forma de contentar a Cataluña dándole un estatus especial que comporte privilegios económicos o competenciales me parece un error. Primero porque supone consagrar un modelo asimétrico de país que a muchos no nos gusta nada y, segundo, porque no nos va a arreglar el problema. Como mucho, nos comprará unos años de tregua y luego vendrán otra vez los nacionalistas con la matraca a pedir más competencias, más dinero y lo que haga falta.

P. El Gobierno anunció que va a publicar las balanzas fiscales. También ha dicho que no habrá novedad. Cataluña, Baleares y Madrid tendrán déficit y casi todas las demás superávit.

R. En las balanzas fiscales tradicionalmente solo se ha mirado el saldo neto total de cada territorio. Esta es una variable muy poco informativa porque mezcla cosas muy distintas —desde las pensiones hasta la financiación autonómica y el ejército— que en su mayor parte no responden a una lógica territorial. Lo verdaderamente interesante es el detalle de cuánto se gasta en cada sitio en cosas que sí responden a una lógica territorial. En cualquier caso, la idea no puede ser nunca la de utilizar la financiación para “corregir” a la baja los saldos fiscales regionales. Muchos de esos saldos están bien como están y no hay por qué corregirlos.

"Menos cuentos: Madrid y Cataluña no están maltratadas"

P. ¿Qué le diría a Cataluña y Madrid que se quejan de que tienen un déficit fiscal excesivo y que están maltratados?

R. Les diría a sus respectivos gobiernos que no es cierto y que menos cuento. Comparándolas con otras regiones españolas y con regiones de países extranjeros con similares niveles de renta relativa, tanto Cataluña como Madrid están donde les toca. Sus déficits fiscales encajan muy bien con el patrón habitual dado su nivel de renta.

P. ¿Qué le parecen las disposiciones adicionales que contienen algunos estatutos que garantizan un determinado nivel de inversión del estado en las comunidades?

R. Me parece un disparate. Los estatutos regionales no deberían tratar de condicionar las políticas del Gobierno central en ámbitos de su competencia. Y además la cosa lleva al absurdo. Puesto que cada comunidad utiliza el criterio que más le beneficia, el día que todas tengan su cláusula, la suma será el 200% de la inversión estatal, lo que hará imposible cumplirlas todas.

P. ¿Qué le parece que las comunidades pidan más financiación y a la vez bajen los impuestos cedidos?

R. Qué bajen —o suban— los impuestos me parece bien, para eso está la autonomía. Pero el que los baja tiene que tener claro que tendrá que gastar menos. Tienen que asumir su mayoría de edad fiscal. Si necesitas más dinero, tienes que pedírselo a tus votantes.

P. ¿Cómo se compensa a las que tienen menos rentas para converger?

"El nuevo modelo de reparto lo deberían negociar los partidos"

R. Hay que separar dos cosas: por un lado está el sistema ordinario de financiación de las autonomías que está dedicado a financiar servicios para los ciudadanos. Aquí el criterio básico de reparto tiene que ser la igualdad. Las regiones pobres no tienen por qué tener peores colegios y hospitales, pero tampoco tienen derecho a tenerlos mejores. Por otro lado, están los mecanismos de fomento del desarrollo de las regiones atrasadas. Algo de esto tiene que haber y de hecho hay bastante, pero siempre fuera del sistema ordinario de financiación. Desde que entramos en la UE hasta ahora, esta ha sido una política más europea que española...

P. Pero cada vez llega menos.

R. Cierto, y a medida que las ayudas estructurales europeas se van reduciendo, habría que pensar en montar un instrumento nacional, algo así como un FEDER español.

P. ¿Cómo será la negociación del nuevo modelo?

R. Muy complicada, porque hay pocos recursos y muchas necesidades. El Ejecutivo tiene a su favor a las Comunidades Gobernadas por el PP, pero en estos casos se desmarcan si hace falta. No creo que la mejor fórmula sea sentar a las 15 a la mesa. Lo natural sería llevar la negociación al Parlamento y que se pongan de acuerdo los partidos.