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El avión deja tirado al Príncipe e impide su viaje a Brasil

Don Felipe tenía que haber despegado esta madrugada para inaugurar un foro empresarial

Los técnicos han desistido después de siete horas de intentar arreglar el aparato

"Es la primera vez que me pasa y ya tengo unos añitos", ha declarado el Príncipe de Asturias

El Príncipe visita al Rey antes de la suspensión de su vuelo. Don Felipe de Borbón visitó anoche al Rey en el Hospital Quirón, poco antes de trasladarse al aeropuerto donde tenía previsto tomar un avión a Brasil. El vuelo fue cancelado esta madrugada por una avería ATLAS

Con un frío insoportable y sin apenas luz, los mecánicos intentaron durante siete horas reparar una avería en el avión que finalmente este lunes dejó en tierra al Príncipe y a la delegación española que iba a acompañarle a un viaje de trabajo a São Paulo (Brasil). Don Felipe tenía que haber despegado a la una y diez de la madrugada del lunes, pero a las dos, el comandante informó de una avería en el aparato y los pasajeros abandonaron la aeronave para que fuera revisada por los técnicos. Parecía que iba a resolverse en una hora, pero se prolongó siete. A las ocho de la mañana, los mecánicos se rindieron y el viaje fue cancelado. “Es la primera vez que me pasa y ya tengo unos añitos”, comentó el Príncipe, de 45 años, resignado, al abandonar sobre las nueve de la mañana la base aérea de Torrejón. “Era un viaje muy interesante”, se lamentó.

La mala suerte persigue a La Zarzuela. El Estado tiene dos aviones gemelos Airbus A-310 que la Familia Real y el presidente del Gobierno utilizan para sus viajes oficiales. El Gobierno de José María Aznar los compró de segunda mano a Air France en 2003 por 172 millones de euros. En su momento fue una compra polémica porque los aviones tenían 12 y 13 años de antigüedad y haber adquirido dos nuevos y con mejor tecnología de la propia Airbus habría costado 60 millones menos (30 por avión).

Don Felipe: “Es la primera vez que me pasa y ya tengo unos añitos”

Lo normal es que al detectarse la avería —un fallo en un sensor que provocaba un cortocircuito en el sistema de flaps (alerón) del ala izquierda—, el Príncipe hubiese volado en la otra aeronave, pero estaba pasando una revisión rutinaria ya programada en las instalaciones de Airbus en Getafe. Hacia las cuatro de la mañana los mecánicos decidieron ir a Getafe para extraer de este avión la pieza que daba problemas en la otra nave para “canibalizarla”, esto es reemplazarla, en el Airbus en el que debía viajar don Felipe. Pero tras casi cuatro horas intentándolo, los mecánicos desistieron. Pese a ser aviones gemelos y piezas idénticas, se precisaba una “calibración exacta y concordante con los otros sensores equivalentes de flaps, lo que en la plataforma de aparcamiento del avión era imposible de resolver en un tiempo razonable”, según fuentes del Ejército del Aire.

Durante la espera, en el pabellón de autoridades de la base militar de Torrejón, el personal de La Zarzuela y los representantes del Gobierno que iban a acompañar al Príncipe en este viaje, el secretario de Estado para Iberoamérica, Jesús Gracia, y el de Comercio, Jaime García- Legaz, barajaron otras opciones. A las tres de la mañana exploraron la posibilidad de viajar a Brasil en un vuelo comercial. Pero solo hay dos vuelos al día a São Paulo desde Madrid y no había plazas suficientes para enviar a una delegación de urgencia, más corta, (Príncipe, escoltas y secretarios de Estado), explican fuentes de la Casa del Rey.

Aplazarlo tampoco era posible, añaden, porque los actos a los que iba a asistir don Felipe ya se habrían realizado para cuando llegara, entre otros, la inauguración de un foro empresarial y la presentación de la nueva delegación de EL PAÍS en Brasil, con una edición digital en portugués. “Era un viaje de solo 48 horas y no había margen. La decisión se tomó entre todos”, aseguran las mismas fuentes refiriéndose al Ejecutivo y la Zarzuela.

Tampoco era viable, añaden, hacer un vuelo tan largo, de 11 horas, en un Falcon, otro avión de transporte, más pequeño, de la Fuerza Aérea, con tan poco margen, además, para preparar el viaje, la tripulación nueva y el plan de vuelo. Este avión habría tenido que realizar dos escalas y tampoco habría dado tiempo a que don Felipe llegara a São Paulo para los actos previstos.

El Príncipe pasó las siete horas de espera en el avión. “He dormido hora y media”, comentó con los periodistas al marcharse sobre las 8.30 de la mañana de la base de Torrejón. Había llegado sobre la medianoche del día anterior, directo desde el Hospital Universitario Quirón, donde el Rey pasó el lunes su última noche hospitalizado.

Pese al contratiempo, don Felipe ha querido estar presente en el foro empresarial que se inaugura este martes en São Paulo y en la presentación de la nueva edición de EL PAÍS en portugués, por lo que ha grabado en vídeo en La Zarzuela los discursos que tenía previsto pronunciar en la macrourbe brasileña para que se proyecten en su ausencia. También el Rey, ausente este año por primera vez de la cumbre iberoamericana por motivos de salud, envió un vídeo a la cita en Panamá.

El heredero iba a entrevistarse con Lula y a inaugurar un foro empresarial

El viaje a Brasil iba a ser relámpago (48 horas), pero estaba repleto de actividades. Don Felipe iba a entrevistarse con los expresidentes brasileños Lula da Silva y Henrique Cardoso. Tenía previsto inaugurar un foro empresarial y promocionar la Marca España, y su mano de obra cualificada, en un país que hoy es la sexta economía del mundo, tiene un ambicioso plan de desarrollo de infraestructuras, una previsión de crecimiento del 3% para 2014 -la de España es del 0,5%, según el FMI- y dos mediáticas citas por delante en el calendario: el Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos de 2016.

Cincuenta empresarios esperaban a don Felipe en São Paulo, invitados al foro empresarial organizado por el Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX), para poner en contacto a los representantes de 50 compañías españolas con los de 130 brasileñas y buscar alianzas estratégicas de inversión en los sectores con más oportunidades en el mercado brasileño, esto es, construcción, ingeniería e infraestructuras, maquinaria y servicios industriales, minería, cosmética e higiene y tecnologías de la información.

Además, el Príncipe tenía previsto visitar el centro de cultura judaica de São Paulo para promocionar el turismo a España de la importante comunidad judía en la ciudad, en un acto montado por Turespaña, cuya directora, Marta Blanco, también viajaba en la comitiva frustrada.

Pero todo tendrá que ser ahora a través de un vídeo.