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La Generalitat llama a apoyar la cadena independentista de la Diada

"Que sea tan desbordante que haga incuestionable el resultado”, dijo la vicepresidenta catalana

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Joana Ortega, junto al presidente Artur Mas, el pasado julio.

La Asamblea Nacional Catalana (ANC), la entidad que convocó la gigantesca manifestación de la Diada de 2012, está organizando para este año una cadena humana por la independencia de casi 400 kilómetros, que recorrerá Cataluña de norte a sur, desde El Pertús, en la frontera con Francia, hasta Alcanar, en el límite con Castellón. El Gobierno catalán reanuda mañana su actividad y su presidente, Artur Mas, dará a sus consejeros libertad para sumarse al acto, en el que se han inscrito más de 350.000 personas. La vicepresidenta Joana Ortega afirmó ayer que el Ejecutivo da muestras diarias de apoyo a la movilización y pidió una masiva afluencia a la protesta.

Ortega relativizó la importancia de la presencia de los consejeros en la cadena —algunos ya han anunciado su asistencia— y puso el acento en la participación. “Es lo mismo que cuando se celebre la consulta: que sea tan desbordante que haga incuestionable el resultado”, destacó la democristiana. Mas remitió en julio al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, una carta en la que le instaba a pactar la celebración de un referéndum lo antes posible. La Moncloa no contestó a la misiva, pero fuentes del PP ya anticiparon la respuesta: que la consulta es ilegal y que no cabe en la Constitución.

El ejemplo báltico

La cadena humana tiene por lema la vía catalana hacia la independencia y pretende emular la que ciudadanos de Letonia, Lituania y Estonia realizaron en 1989 para reivindicar la secesión de la URSS. El acto es netamente independentista y supone, según la ANC, un salto adelante respecto al de hace un año: si la manifestación de entonces fue para forzar a los partidos a incluir la agenda soberanista en sus programas, esta vez quieren que la cadena sea la antesala de la independencia y del referéndum.

La cadena está provocando graves fricciones en el PSC, cuya dirección se opone al acto por considerarlo netamente independentista. Sectores catalanistas del partido respaldan, sin embargo, la movilización y acusan a su líder, Pere Navarro, de no defender el referéndum. El acto incomoda también a Unió y a sus consejeros —salvo a Ortega—, partidarios ante todo de la consulta, hasta el punto de que han pedido a la ANC que cambie el lema para que sea en favor de la consulta y no de la secesión.