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Rajoy y Rubalcaba fraguan su primer gran acuerdo político

Rajoy y Rubalcaba acuerdan verse en breve para buscar un pacto sobre Europa

Gobierno y PSOE están cerca de consensuar la ley de Transparencia

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José Enrique Serrano, ponente socialista en el pleno de la ley de Transparencia, conversa con la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría ayer en los pasillos del Congreso.

El clima político del país se mueve por primera vez en toda la legislatura en la dirección para lograr acuerdos entre los principales partidos. A falta de concreción, en las próximas semanas, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición han quedado en verse para cerrar un pacto sobre política económica y Europa y ayer el Ejecutivo y el PSOE dejaron patentes en el Congreso su voluntad de consensuar la ley de Transparencia, una de las normas más emblemáticas de este mandato.

Los cambios de estrategia de los partidos, y más aún de los Gobiernos, precisan de semanas de gestos y declaraciones, de espacio y de tiempo. Alfredo Pérez Rubalcaba lleva semanas pidiendo públicamente un gran pacto y Mariano Rajoy, tras resistirse en el pleno de hace dos semanas, parece no negarse ya, al menos en lo que se refiere a Europa. Además de los resultados de encuestas o de la opinión pública, cansada de las disputas, favorece notablemente ese clima el evidente cambio de la política de la UE ante la crisis, en coincidencia con medidas de estímulo que, en distinto grado, han pedido Gobierno y PSOE desde hace meses.

El acuerdo depende de la concreciónen las enmiendas parciales

Todo es incipiente y lento, pero se han percibido ya nuevos mensajes en ese clima político. Dos escenas que han tenido lugar en los dos últimos días simbolizan esa percepción. La primera se produjo el miércoles, tras una sesión de control al Gobierno de guante blanco en la que Rubalcaba hizo una oferta de pacto sobre Europa y Rajoy aceptó intentarlo. Ambos se vieron luego y mantuvieron una breve conversación de la que salió el compromiso de verse en los próximos días para buscar ese acuerdo. Rubalcaba contactó con Rajoy para preparar los encuentros de ambos por separado con el canciller austríaco y de ahí salió la coincidencia sobre la necesidad de lograr que el Consejo Europeo de junio tome decisiones rápidas sobre crecimiento y empleo juvenil. Se incluye también la coincidencia en que algunas de esas ayudas no computen en la exigencia de déficit que impone Bruselas y, por supuesto, la constatación de que la política europea camina lentamente en dirección opuesta a la de la estricta austeridad.

La otra escena se produjo ayer al término del primer debate y la primera votación en el pleno de la ley de Transparencia. Fue una conversación cordial en los pasillos del Congreso de la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría y el ponente socialista José Enrique Serrano. Tras la foto, que simboliza la posibilidad de acuerdo en torno a una de las leyes más emblemáticas, había una conversación en la que constataron el trabajo que hay por delante y la voluntad de pacto. También una cierta crítica a grupos minoritarios que, en principio, no han gobernado ni tienen posibilidades de hacerlo y que mantienen el rechazo radical a la norma y se oponen hasta a su tramitación.

Antes de esa foto, además, hay horas de conversaciones entre el secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, y los ponentes socialistas Maritxel Batet y José Enrique Serrano, y largas sesiones de comparecencias de expertos en la Comisión Constitucional del Congreso. El resultado por el momento es que el proyecto de ley que salió del Consejo de Ministros y que fue rechazado por todos está en vías de ser modificado de arriba abajo, con posibilidades de acuerdo, al menos, entre el PP, el PSOE, el PNV y CiU. El Gobierno ha aceptado renunciar a sus postulados iniciales no sacar ese proyecto en solitario, aunque podría con su mayoría absoluta.

“Queremos un acuerdo en la Ley de Transparencia por lo que le pido al Gobierno que escuche, porque nuestras posiciones están basadas en la responsabilidad y en la necesidad de transparencia”, aseguró ayer el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, a los periodistas para dejar clara su voluntad de acuerdo sobre la norma.

“Vamos a presentar muchas enmiendas pero no ganamos nada con pedir la devolución de la ley porque sería empezar de nuevo y posponer aún más la norma”, dijo la socialista Batet durante el debate. El dirigente del PP Esteban González Pons, portavoz del partido en el debate, hizo llamamientos similares al acuerdo para dar más valor y futuro a ese proyecto.

 UPyD, Izquierda Plural y el grupo Mixto mantiene su oposición a la ley

El líder del PSOE lleva semanas intentando buscar puntos en común entre todos los grupos sobre la crisis, más allá de sus invocaciones públicas al pacto de Estado. Esas apelaciones podrían interpretarse como meramente retóricas si no fuera porque además se reúne desde hace días con los portavoces de otros partidos. Por ejemplo, anteayer lo hizo con la líder de UPyD, Rosa Díez, con la que constató coincidencias, y ayer con el de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, y el del PNV, Aitor Esteban.

Según Rubalcaba, en esos encuentros todos han coincidido en la “necesidad” de alcanzar un gran acuerdo “político y social” para hacer frente a la crisis. Aseguró que los tres no solo han apostado por este pacto para “salir cuanto antes”, sino también para “definir un modelo de salida”. Desde que se ha iniciado la legislatura, no ha habido ninguna ronda de reuniones de este tipo de los portavoces con el presidente del Gobierno.

Rajoy ni siquiera había mostrado interés en poner en marcha esa iniciativa. Mantiene contacto reservado con Rubalcaba pero, por ejemplo, no se ha reunido nunca con portavoces como Rosa Díez desde que llegó a La Moncloa hace 15 meses.

Pero sí ha trascendido estos días desde La Moncloa el encuentro de Rajoy con Felipe González, expresidente del Gobierno, y firme partidario de la colaboración en los grandes asuntos de ambas formaciones.

Estos movimientos lentos y leves se producen, además, cuando Rajoy está bastante debilitado internamente por las posiciones encontradas de sus barones regionales sobre el reparto del déficit. Y cuando ha irrumpido de nuevo su antecesor en la presidencia del PP, José María Aznar, sobre lo inevitable de su incumplimiento del último programa electoral.

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