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Encarcelados los tres acusados del crimen de los holandeses

Uno de los implicados debía 300.000 euros a la jugadora de voleibol muerta

El caso del doble asesinato de la jugadora holandesa de voleibol y su novio sigue su curso en Murcia entre el silencio oficial, presuntas filtraciones y algunas especulaciones fuera de tono. La expectación se mantiene a pesar de la rutina policial, que sigue sus pasos ajena a la presión periodística. Los tres detenidos por el asesinato de la deportista Ingrid Vissen y su compañero, Lodewijk Severin, han sido ya encarcelados.

El juez ha decretado el ingreso en prisión de Juan Cuenca Lorente, el gerente del equipo de voleibol Murcia 2005, y de dos rumanos, uno de 60 años y otro de 47 años. Mantiene también el secreto del sumario. Y con el secreto, Murcia es un campo abonado a la especulación: ¿Habrá más actores en este doble asesinato? La policía no tiene prisa, porque ha hecho lo principal: esclarecer los cuatro crímenes que se han cometido este año en Murcia.

El caso de los holandeses amaneció ayer con la noticia de que Juan Cuenca había implicado en su declaración a Evedasto Lifante, el empresario que había patrocinado al equipo de voleibol en el que jugó la fallecida Ingrid Vissen. Era el hombre del dinero, el que hizo posible que el voleibol en Murcia alcanzara grandes éxitos durante seis años. Se establecía así una vinculación sobre la que ya se hablaba en los medios de información locales, porque Cuenca y Lifante habían actuado como un tándem durante los años de glorias deportivas.

Sorprendentemente, la especulación estuvo provocada por el propio Lifante, quien después de haberse mantenido en silencio durante días había decidido pasarse todo el martes anunciando en multitud de entrevistas que no le extrañaría que Cuenca le implicase en el caso.

La policía cree que no había negocios sucios entre víctimas y agresores

Lifante presentó a Cuenca como una suerte de estafador que estaba intentando vender una cantera de mármol de su propiedad a sus espaldas y falsificando su firma. Es más, Lifante llegó a insinuar que había “deudas pendientes” y “negocios conjuntos” entre Cuenca y el compañero de la jugadora de voleibol, Lodewijk Severin (57 años), una persona 20 años mayor que ella y que pasaba por ser un hombre de negocios, sin más detalles sobre el contenido de sus actividades. Lifante afirmó que el holandés tenía dos hoteles en su país y había sido patrocinador de la selección holandesa de voleibol.

Dadas las acusaciones de Lifante hacia Cuenca y la información de que Cuenca había implicado a Lifante en su declaración ante el juez, la prensa local centró su atención en el empresario y comenzó a correr el rumor de que su detención era cuestión de horas. El circo mediático estaba listo: Lifante decidió recibir a la prensa en casa, al tiempo que manifestaba que había colaborado en todo momento con la policía para aclarar los hechos.

Los forenses aún no han determinado cómo murió la pareja

Pasadas unas horas, a mediodía de ayer, el abogado de Cuenca emitió una nota, según la cual negaba que su cliente hubiera implicado al empresario. Se quejaba también el letrado de que la divulgación de rumores y presuntas filtraciones “genera un juicio paralelo que nunca beneficia” a nadie. Volvía entonces la calma a Murcia después de una mañana agitada.

La policía ha centrado su investigación en el móvil del asesinato, mientras espera el informe de los forenses sobre la causa de la muerte de la pareja, cuyos cadáveres descuartizados fueron hallados enterrados en un limonar de la pedanía de Alquerías. Los investigadores tampoco tienen claro que los homicidas usaran una sierra radial, como se ha publicado en algún periódico.

La investigación que lleva el Grupo de Delincuencia Violenta de la Jefatura Superior de Policía de Murcia y el Grupo de Homicidios de la Unidad central de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Madrid, mantiene la tesis de que tras el crimen no había negocios turbios entre las víctimas y sus agresores.

Según fuentes próximas a la investigación, Juan Cuenca adeudaba en torno a 300.000 euros a la jugadora holandesa. El club de voleibol se disolvió en el año 2011, dejando pendientes deudas con todas las integrantes de su plantilla.

Ingrid Visser, que actualmente estaba embarazada de tres meses, y su novio vivieron en Murcia entre 2009 y 2011. Ahora, llegaron a la ciudad el pasado 13 de mayo y, según la policía, convivieron con sus captores ese día y el siguiente en un alojamiento rural de la pedanía de La Hurona, en Molina de Segura.