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La exportación de armas cae un 20% en el primer año del PP

La venta de material de doble uso civil y militar sube el 235%

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Fuente: Secretaría de Estado de Comercio Exterior

Las exportaciones de armas españolas cayeron en 2012, primer año de Gobierno del PP, hasta los 1.953,5 millones de euros, un 19,6% menos que el año anterior, mientras que las de material de doble uso (civil y militar) crecieron un 235,5% y alcanzaron los 234,1 millones, según el informe remitido al Congreso por la Secretaría de Estado de Comercio. La caída de las ventas de armamento es relativa, pues 2012 se sitúa como el segundo año mejor de la historia, tras el récord de 2011, pero anticipa el efecto de la finalización de los grandes contratos de construcción de buques de guerra, que se acusará más a medio plazo.

Venezuela, que hace dos años era el mejor cliente de la industria militar española (con casi 600 millones), retrocede al tercer lugar (con 182,4) al entregarse las últimas patrulleras vendidas en 2005; y Noruega (363 millones en 2011) se convierte en un cliente marginal (4,7 millones), tras concluir la construcción de sus fragatas. En 2012 la mayor operación siguió siendo naval: la venta de un buque a Australia por casi 500 millones (lo que coloca a dicho país como el primer comprador de la industria española de Defensa), pero Navantia carece por ahora de contratos militares de esa magnitud para tomar el relevo.

Se vetan contratos con Bahréin, pero se envía munición por 21 millones

Los programas multinacionales de armamento (que generalmente no implican una venta sino la cofabricación con otros países) suman 387 millones (casi el 20% del total), a lo que hay que añadir la compra de combustible militar por algunos aliados, como Grecia, que alcanza los 145 millones. Aún así, más de la mitad de las ventas españolas (55,2%) se dirige a países que no pertenecen a la OTAN ni la UE. Sudamérica, Asia y el mundo árabe son sus mayores mercados.

En el segundo año de la primavera árabe, España exportó armas por valor de más de 100 millones al Magreb y Oriente Próximo. Destacan las ventas a Egipto (dos aviones de transporte y otro material por 50,3 millones), Arabia Saudí (repuestos y apoyo técnico para aviones cisterna por 21,3) y Bahréin (munición de defensa antiaérea, 40 morteros de menos de 75 milímetros de calibre y granadas por 21,1).

Simultáneamente, se negaron dos licencias para enviar gafas de visión nocturna, un sistema de observación y otro de tiro para torretas móviles a este reino del Golfo donde ha sido reprimida la primavera árabe, apelando a su inestabilidad interna. También se denegó el permiso para que un avión de transporte militar se trasladara a la Libia post-Gadafi a realizar una exhibición.

La venta de aeronaves de transporte y reabastecimiento de Airbus Military, que suma 763 millones, el 39% del total, supone el grueso de las ventas a México (84,7 millones), Polonia (81,2), Indonesia (55,6), Kazajistán (54,1) o Ghana (27,7 millones).

Túnez, pionero de la 'primavera árabe', compró material antidisturbios

El aumento espectacular de las exportaciones de material de doble uso, que no compensa la reducción de las ventas militares, se explica por la mayor diversificación de los mercados tras la fuerte caída de las exportaciones a Irán debido a la cascada de sanciones de la ONU. Pese a ello, el 13,3% del total sigue teniendo por destino la república islámica, aunque todas las operaciones se miran con lupa y dos de ellas se prohibieron por riesgo de desvío a su programa nuclear. También se vetaron envíos a Líbano, Pakistán, Togo, India y China; aunque este último país es el tercer cliente (tras EE UU e Irán) de la tecnología española de doble uso.

Las ventas de material antidisturbios también se multiplicaron casi por cinco, pasando de 746.655 euros a 3,5 millones. Junto a dos compradores tradicionales (Perú y Venezuela), aparece un nuevo cliente, Túnez, que el año pasado importó artificios lacrimógenos para su policía por valor de más de un millón de euros. El Gobierno prohibió la venta de cartuchos de caza a Bielorrusia (sometida a embargo de la UE) y Kosovo (cuya independencia no reconoce España) y canceló las licencias para exportar munición de caza a Malí, convertido en un Estado fallido.