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Las Cortes de Aragón aprueban llamar ‘lapao’ al catalán y ‘lapapyp’ al aragonés

El Parlamento autónomo da luz verde a la nueva ley de lenguas con los votos de PP y PAR

La oposición subraya lo "ridículo" del cambio de denominación

El catalán y el aragonés han desaparecido de Aragón. Más bien se han convertido en innombrables. Las Cortes de Aragón han derogado hoy la ley de lenguas del año 2009, que reconocía que en la comunidad se hablaban el castellano, el catalán y el aragonés, con los votos en contra de la oposición (PSOE, CHA e IU) y han aprobado una nueva ley con los votos de los partidos que sustentan al Gobierno (PAR y PP). La lengua oficial aragonesa es el castellano y el catalán y el aragonés pierden su nombre. El catalán que se habla en la región se llamará LAPAO (Lengua Aragonesa Propia del Área Oriental) y el aragonés recibirá con la publicación de la ley en el Boletín Oficial de Aragón una rara denominación: LAPAPYP, es decir, Lengua Aragonesa Propia de las áreas Pirenaica y Prepirenaica. En Aragón, donde viven 1,2 millones de habitantes, hay 60.000 catalano-parlantes (¿lapao parlantes?) y 12.000 hablan aragonés (6.000 de forma habitual, que ¿serán Lapapypo parlantes?). La oposición considera que Aragón ha hecho “el ridículo” con los cambios.

De esta forma, se cumplía lo prometido por la presidenta de la comunidad, Luisa Fernanda Rudi, que en su discurso de investidura de julio de 2011 ya anunció la derogación de la anterior norma de 2009. Una ley que, según sus palabras, “dividía a los aragoneses, y que ni sus creadores cumplieron”. Su derogación formaba parte de los acuerdos de gobierno con sus socios del PAR. Rudi anunció una reforma “que al mismo tiempo proteja y desarrolle el uso de las modalidades lingüísticas propias, y derogue aquellos aspectos de la actual que imponen la denominada normalización del catalán y el aragonés”.

Lo cierto es que la anterior ley de 2009 se aprobó casi in extremis por el Gobierno PSOE- PAR. El entonces presidente Marcelino Iglesias (catalano parlante) nunca desarrolló esa ley de lenguas por las presiones de su socio contrario al texto.

Paradójicamente fue un Gobierno del PP-PAR el que, en una ley de patrimonio de 1999, habló de las tres lenguas de la comunidad, pero jamás se desarrolló plenamente la ley que las protegía. Lo decía la diputada socialista Mayte Pérez: “Este texto es una enmienda a la totalidad a su política, a lo que tanto PP como PAR han estado defendiendo y aplicando a lo largo de los años desde sus respectivas responsabilidades ejecutivas y legislativas”. Santiago Lanzuela y Javier Callizo reconocieron el catalán y el aragonés como “lenguas propias de Aragón en la Ley de Patrimonio de 1999”

El pleno de hoy tumba así una ley que apenas balbuceaba, entre los lamentos de la oposición, que subrayaba el “ridículo” en que se incurría con las definición de las lenguas de la comunidad. La exconsejera de Cultura socialista, Eva Almunia, resumía: “La fobia del PP al aragonés y del PAR al catalán han hecho posible este desastre”. Sin embargo, la diputada del PP María José Ferrando -una de las más radicales del su grupo- alababa las bondades de un nuevo texto, que “defiende las lenguas minoritarias que se hablan en el Pirineo, que no pueden entroncarse todas en lo mismo porque desaparecerían”. Ferrando respondía sobre los criterios científicos para evitar llamar al aragonés por su nombre tradicional: “Son criterios de la Universidad, yo misma soy filóloga”.

La diputada de Chunta Nieves Ibeas le recordaba que expertos universitarios, como la profesora María Antonia Martín Zorraquino, se han opuesto al nuevo texto. Mayte Pérez, hablaba de retroceso: “Es una vergüenza lo ocurrido. Lo que se reconoció en el siglo XX, da marcha atrás en el XXI”. Pérez aseguraba sentirse dolida y horrorizada por el “ridículo” que se estaba haciendo “y, sobre todo, porque el PP utilizó el reconocimiento de un derecho como ariete de confrontación entre ciudadanos, con una campaña mediática y falsa que no ha terminado”. María Herrero, del PAR reconocía que el catalán es el escollo: “No se llama LAPAO, ¿quién dice esta tontería?”. En su intervención en defensa del nuevo texto, Herrero apoyaba que todo lo que se habla en las comunidades del antiguo Reino de Aragón “debía llamarse aragonés, porque ese era el origen” . Nunca usó la palabra catalán.

Desde IU, Adolfo Barrena afirmaba que “se vulneran textos legales, la Constitución, en su artículo 3; el Estatuto, en el 7; y la Carta Europea de las Lenguas, firmada por el Gobierno de España”. Barrena insistía no se protegen las lenguas minoritarias se minorizan y eso las hará desaparecer”

La Ley de uso, protección y promoción de las lenguas y modalidades lingüísticas propias dice en su artículo 4 que busca dignificar las lenguas y modalidades lingüísticas propias y que declarará las zonas de utilización de las lenguas una vez “oídos los ayuntamientos afectados” (artículo 6). La diputada Ferrando sostiene que se protegen todas las variedades que se hablan en las zonas pirenaicas y argumenta que la antigua ley era “cara” y que obligaba a los funcionarios a hablar las lenguas. Algo que nunca estuvo en el texto, porque la cohabitación dulce de las tres (castellano, catalán y aragonés) se hizo con pies de plomo y nunca se habló de imponerlas sino de libertad para usarlas.

Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) defiende la unidad de la lengua catalana. El partido ha instado al Ministerio de Cultura a defender la unidad del catalán ante el proyecto de ley. "El Ministerio de Cultura no tiene mucho sentido, porque sus competencias están transferidas a las comunidades, pero si tiene alguna utilidad es para que sea contundente al exigir el respeto a los criterios científicos y defienda la unidad de la lengua catalana", ha subrayado el secretario general de CDC, Josep Rull, en una conferencia de prensa tras la Ejecutiva del partido.