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Camacho exige a Wert que no llame ‘especialidad’ al catalán en su reforma

La presidenta del PP catalán traslada sus mejoras y quejas al proyecto en una reunión con el ministro

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, y la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, poco antes de reunirse en el Congreso.
El ministro de Educación, José Ignacio Wert, y la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, poco antes de reunirse en el Congreso.

El día en que todos los partidos catalanes han rechazado el anteproyecto de reforma educativa de José Ignacio Wert, la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, también ha trasladado al ministro de Educación sus propuestas de modificación y “mejora” del borrador de la futura ley. Lo ha hecho en una reunión privada de cerca de una hora en el Congreso de los Diputados, donde ha expuesto a Wert un documento en el que pide que no se considere el catalán como una asignatura de especialidad, sino una asignatura de lengua autonómica, equiparable -según el PP- a una troncal.

“No va a ser Wert, sino la señora [Irene] Rigau”, consejera de Educación de la Generalitat, la que aplique esa “esa proporción” razonable que ya establece el Estatuto de Cataluña. Sánchez-Camacho, que lleva manteniendo conversaciones con el ministro desde el viernes de la semana pasada, ha defendido que el PP catalán “siempre ha apoyado la reforma” aunque sí ha criticado públicamente que no les haya consultado antes de presentar el borrador de la ley. “Es falso que el catalán se considere una cuarta lengua”, como según la dirigente popular mantienen los líderes nacionalistas, en cualquier caso, ha añadido en una breve comparecencia, que “por eso se ha pedido que se suprima la palabra especialidad” del texto de la reforma.

Sánchez-Camacho entregó al ministro un documento con una decena de puntos en los que se establecen las correcciones que el PP catalán aplicaría al borrador. La básica es que, en Cataluña, quede claro que ningún idioma impondrá su jerarquía sobre el otro y que los alumnos deban aprobar los dos tanto en ESO como en el bachillerato para pasar de curso. Su rechazo a separar a los alumnos en razón de la lengua es absoluto. Su modelo se sustentaría en que las dos lenguas sean vehiculares y que cada comunidad bilingüe estudie la proporcionalidad de cómo se debe impartir. El Gobierno catalán sería el responsable en este caso de aplicar el baremo. En este caso, el PP catalán aspira a que se opte por discriminar positivamente el catalán en el área metropolitana de Barcelona, donde su uso es menor, y viceversa: en las zonas de la Cataluña interior se discriminaría positivamente el castellano.

La propuesta de Sánchez-Camacho descarta por completo desviar a los colegios privados a niños cuyos padres quieran que su educación vehicular sea en solo en castellano por razones económicas, de segregación y por el rechazo previsible de los centros destinatarios. En aras de potenciar la España plural, la novedad es que aspiran a que en ESO haya una asignatura optativa para que los alumnos de toda España puedan estudiar lenguas de otras comunidades autónomas tanto por razones de proximidad como de lazos históricos. Un ejemplo: sería el caso de que un chico de León pudiera estudiar gallego; uno de Cantabria el euskera u otro de Aragón, el catalán. Pese a que su deseo es que la educación llegue a ser un día trilingüe –en castellano, catalán e inglés-, el PP catalán asume que es un horizonte lejano en plena oleada de recortes presupuestarios en educación. Pero aun así, quieren que la ley recoja la necesidad que las clases se lleguen a impartir algún día en las tres lenguas. Otra de las medidas pasaría por reforzar la inspección educativa destinada a convalidar y homologar títulos.

El argumentario del PP lleva tiempo defendiendo un modelo basado en el “bilingüismo integrador”, que ha derivado ahora en la defensa de sistema trilingüe de castellano, catalán e inglés. La palabra clave, pronunciada una y otra vez por Sánchez-Camacho y por el ministro Wert en la Comisión de Educación, es la “proporcionalidad” de la enseñanza de los idiomas. Una proporción que, en su opinión y sin ofrecer más detalles o concreción, debe ser antes de nada “razonable”. ¿Qué significa? Que “se tendrá que establecer ese grado” de equilibrio en el proceso de modificación del borrador.

La presidenta del PPC, que ha asegurado que Wert ha sido muy receptivo y ha hecho referencia al modelo educativo del País Vasco, ha aprovechado además su intervención ante los medios en Madrid para criticar los planteamientos a CiU y, recordar como lo había hecho poco antes el ministro de Educación en el hemiciclo, que los populares lograron en las elecciones del 25-N casi los mismos votos que ERC. “Hay que garantizar la escuela en catalán y en castellano”, ha insistido.