Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los 13 hitos del lento declive de ETA

Se cumple un año de que la banda anunciase el cese definitivo del terrorismo

Los 13 hitos del lento declive de ETA Ampliar foto

 

El País Vasco heredó de la lucha contra el franquismo una organización armada, ETA, escindida en dos ramas, la militar y la político-militar. Las primeras elecciones democráticas, de 1977, y la Constitución de 1978 no impidieron su continuidad porque no asumieron la democracia española. Hasta la aprobación del Estatuto, en 1979, no empezó su declive. Pero ha sido un declive muy lento, que ha durado más de 30 años, por su indiscutible arraigo, hasta su cese definitivo, hace ahora un año. Para su declive ha sido clave la combinación, en estos 30 años, de la presión policial, judicial, la colaboración internacional, el diálogo político y la movilización social, con avances y retrocesos como la guerra sucia. Pero la clave definitiva ha sido el hartazgo acumulado de la sociedad vasca. Estos son los 13 hitos de su declive:

1979. Estatuto de Gernika. El PNV y Euskadiko Ezkerra y con ella, ETA político-militar, aprueban el Estatuto lo que supone la reconciliación de una parte del nacionalismo con la Constitución de 1978. ETA militar y su brazo político, Herri Batasuna, no reconocen el Estatuto —exigen el reconocimiento de la autodeterminación — y entre ese año y el siguiente la banda terrorista bate sus récords de asesinatos anuales, casi un centenar.

1982. ETA político-militar anuncia su disolución. La puesta en marcha del Estatuto de Gernika y las instituciones autonómicas vascas convenció a ETA político-militar de que la violencia ya no tenía sentido y anunciaron su disolución tras un pacto de paz por presos con el Gobierno democrático de la UCD. Con ello se desmantelaba la segunda organización terrorista vasca más importante. Quedaba ETA militar.

1983. Se inicia la colaboración francesa contra ETA. ETA se había beneficiado durante años, incluso tras la muerte de Franco, del rechazo de Francia a la dictadura para operar a sus anchas en el país vecino. La coincidencia de François Mitterran en el Eliseo y de Felipe González en la Moncloa facilita un clima de entendimiento para atacar el santuario de ETA en el sur de Francia. El reconocimiento de Mitterrand a la democracia española, con González en el Gobierno, supuso el inicio de la colaboración francesa contra ETA (extradiciones, juicios, etcétera).

1985. La policía incauta los archivos de Sokoa. La policía incautó la mayor concentración de documentos de ETA, escondida en un zulo en la empresa Sokoa en Hendaya (Francia). Estaban las cuentas de la banda así como numerosos datos sobre su funcionamiento interno. La incautación supuso un hito en la investigación policial contra ETA por la información y porque revolucionó el procedimiento de trabajo de la policía.

1988. Pacto de Ajuria Enea. Durante años, ETA se había beneficiado de la división entre los partidos vascos. El PNV, el partido gobernante en Euskadi, aunque repudiaba la violencia, justificaba la actuación de ETA en el marco de un conflicto político con el Estado lo que neutralizaba su militancia antiterrorista. El pacto de Ajuria Enea acuerda que el terrorismo no tiene justificación política y que el fin de ETA no debe tener precio político. A lo máximo que puede llegarse es a un pacto de paz por presos, como con ETA político-militar. En ese salto adelante del PNV está el impacto de atentados salvajes de ETA, como el de Hipercor, de Barcelona (21 muertos) y del cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza (11 muertos y cinco niñas entre ellos). Su pretensión final es que ETA se retire y HB represente al independentismo en las instituciones.

1989. Conversaciones de Argel. Las presiones internacionales, sobre todo de Francia, empujan al Gobierno de Felipe González a dar a ETA la oportunidad de un final dialogado sentándose en una mesa con ella. Pero la intransigencia de ETA rompe la mesa en pocas semanas. A partir de ahí, Francia aumenta su beligerancia contra ETA.

1992. Caída de la cúpula de ETA en Bidart (Francia). Desde que ETA militar decidió no asumir la democracia española ni el Estatuto consolidó una dirección terrorista muy profesionalizada. Algunos líderes fueron detenidos a cuentagotas. Pero en marzo de 1992, la policía francesa, en colaboración con la española, detuvo al líder de ETA Francisco Múgica Garmendia y sus compañeros, el núcleo duro de la banda, reunido en Bidart, artífice de los atentados más brutales de la historia de ETA con el uso del coche-bomba.

1997. Movilización por el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Tras la caída de Bidart, ETA inicia la estrategia de socialización del sufrimiento, una limpieza étnica en toda regla con el asesinato de cargos relevantes del no nacionalismo. La respuesta a esa cadena de crímenes, con una indignación masiva en la calle, se produjo con el asesinato del joven edil del PP de Ermua, Miguel Ángel Blanco. ETA y HB pierden el monopolio de la calle.

1998. Tregua y Pacto de Lizarra. Tras el rechazo social que sufren ETA y HB, intentan salir del acoso con una tregua de ETA y un pacto político con el PNV. La tregua dura poco más de un año. El PNV queda desairado por ETA y el lehendakari Ibarretxe comete la torpeza de gobernar con el apoyo de HB después de que la banda terrorista rompa la tregua y reinicie su campaña de limpieza étnica.

2000. Pacto Antiterrorista y Ley de Partidos. Los partidos no nacionalistas, PP y PSOE, reaccionan frente a la ofensiva etarra y adaptan el pacto de Ajuria Enea. Intensifican las medidas contra el brazo político de ETA, cuya ilegalización logran, avalada por una Ley de Partidos que asfixia a la izquierda abertzale.

2006. Ultimo proceso de paz y atentado en la T4. Batasuna, ilegalizada, está contra las cuerdas y trata por la vía del diálogo con el PSE y el Gobierno de Zapatero el final de la violencia. Logran un doble preacuerdo: de paz por presos, por un lado, y político entre partidos. Como sucedió en Argel y Lizarra, ETA lo boicotea y en un atentado en la T4 de Barajas mata a dos inmigrantes ecuatorianos. La soledad de ETA llega al paroxismo al tener enfrente nada menos que a su propio brazo político.

2009. Batasuna se desmarca de ETA. La izquierda abertzale comprende que su proyecto político independentista está en peligro si no convence a ETA del cese definitivo de la violencia. La ponencia Zutik Euskal Herria, propuesta por Arnaldo Otegi y aprobada masivamente en febrero de 2010, apuesta exclusivamente por vías políticas y pacíficas. Empieza su pugna con una ETA muy debilitada por una actuación policial contundente que en tres años detiene a tres de sus sucesivas cúpulas.

2011. Tregua en enero y cese definitivo de ETA en octubre. La izquierda abertzale, con una ETA debilitada, logra que la banda —cuyo último asesinato fue en julio de 2009— proclame una tregua en enero. La izquierda abertzale lo necesita para recuperar la legalidad, lo que logra en mayo con Bildu, previo rechazo de la violencia etarra. El 20 de octubre, ETA anuncia el cese definitivo de la violencia, previa escenificación de la Declaración de Aiete, con la participación de personalidades internacionales, autorizada por Zapatero. Es una declaración de paz por presos que los gobiernos de UCD y PSOE se la habían ofrecido hace 30 años, con mejores garantías.

Expectativas. Queda pendiente la disolución de ETA; la asunción por parte de sus presos de la reinserción social y la autocrítica de la izquierda abertzale por haber ejercido de brazo político. Y por parte del Gobierno la revisión de la legislación especial antiterrorista y la flexibilización de la política penitenciaria. El nuevo Gobierno vasco, presumiblemente, lo impulsará. La mayoría de los vascos cree que el final de ETA es irreversible.