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La Corona mueve ficha

Los asesores de La Zarzuela rediseñan el papel de la Monarquía para afrontar los tiempos convulsos y mitigar los efectos del ‘caso Urdangarin’

El Rey Juan Carlos I de España, ayer en la inauguración oficial de la Iniciativa Global Clinton en Nueva York. Ampliar foto
El Rey Juan Carlos I de España, ayer en la inauguración oficial de la Iniciativa Global Clinton en Nueva York.

Pocas veces el Rey se ha expresado con la rotundidad que lo hizo el pasado martes. Publicó un mensaje en su blog de la página web casareal.es, donde abordaba algunos de los graves problemas que sufre el país. En pocas líneas aludió a los deseos independentistas de los catalanes que días antes habían salido a las calles de Barcelona, a las manifestaciones contra los recortes promovidas en Madrid por los sindicatos, analizaba la crisis y, sobre todo, pedía unidad. Tan inusual mensaje llegó a ser comparado con sus decisivas palabras de la noche del golpe del 23-F de 1981.

Fue el propio don Juan Carlos quien alertó de sus palabras. En el acto de la apertura del Año Judicial fue abordado por varios periodistas deseosos de que se pronunciara sobre algunas cuestiones de actualidad. “Mirad mi página web a las dos de la tarde”. Acostumbrados a mensajes oficiales poco comprometidos y supervisados siempre por el Gobierno de turno, nadie sospechó lo que se iba a publicar. Esta vez don Juan Carlos definió como “quimeras” las inquietudes de independencia de parte de los catalanes, y advirtió de la amenaza que se cierne sobre el Estado del bienestar. También pidió unidad.

La iniciativa de hacer pública su opinión sobre los problemas de España partió del Monarca. Aunque el texto lo plasmaron el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, y el director de Comunicación, Javier Ayuso, con las ideas que quería transmitir el Rey. Todo se fraguó el viernes antes, tres días después de que Barcelona se echara a la calle, en vísperas de las movilizaciones previstas por las calles de Madrid.

El Rey entregó en mano el texto a Mariano Rajoy el lunes, durante el despacho que mantienen habitualmente ese día ambos en el palacio de La Zarzuela. El presidente del Gobierno no cambió ni una coma y estuvo de acuerdo con su difusión. Y es que don Juan Carlos está sujeto a lo que marca la Constitución y el Ejecutivo. Sus discursos los escribe el Gobierno, salvo el de Navidad, que se redacta en su secretaría aunque posteriormente se pide el plácet del Ejecutivo.

El último mensaje del Rey vía web no es casual. Ni va a ser el único. Fuentes del palacio de La Zarzuela señalan que la página, presentada hace dos semanas, tiene como objetivo acercar la Corona a los ciudadanos.

En La Zarzuela cuentan que don Juan Carlos está “muy satisfecho” de la repercusión de sus últimas palabras. Ha recibido decenas de llamadas, cartas y, sobre todo, comentarios a través del buzón de mensajes de la página. De los más de 2.000 correos recibidos por la plataforma real 2.0, unos 800 iban dirigidos a él. También hay para la Reina, los Príncipes de Asturias e Iñaki Urdangarin, que sigue figurando como miembro de la familia real pese a su problema judicial.

Muchos han sido contestados ya vía correo electrónico, otros por carta y algunos por teléfono. Don Juan Carlos los lee en papel y la Reina prefiere usar su inseparable iPad. Ella es la más tecnológica de los dos. Urdangarin, probablemente, recibió los suyos el pasado fin de semana cuando acompañó a la infanta Cristina y a sus cuatro hijos a pasar un fin de semana en La Zarzuela.

El duque de Palma es responsable indirecto del nuevo guion que se le ha escrito al Rey en este tiempo de convulsiones alrededor de la Corona.

Al estallar el caso Urdangarin, don Juan Carlos volvió a llamar a su lado a Rafael Spottorno. Y le encomendó la jefatura de su Casa. Dos meses después, Spottorno calificó el comportamiento de Urdangarin de “poco ejemplar”. Unas palabras que desvinculaban al duque de Palma de la Corona y abrían una brecha oficial y familiar entre los Borbón. Por entonces también se había incorporado a la Casa del Rey el periodista Javier Ayuso. Spottorno y Ayuso abordaron juntos el inoportuno viaje de don Juan Carlos a cazar elefantes en Botsuana. De una reunión de los tres salió la famosa frase del Rey: “Lo siento, me he equivocado, no volverá a ocurrir”.

Desde ese día don Juan Carlos se aplica en recuperar el favor que perdió esos días en la calle. Fuentes de La Zarzuela sostienen que el objetivo se está cumpliendo.

Pese a los notables cambios, fuentes de La Zarzuela sostienen que no están “reinventado” al Rey, sino adecuando la institución al siglo XXI, al futuro.