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Alemania-España, recelos mutuos

Los efectos de la crisis económica y los estereotipos empeoran la imagen que cada país tiene del otro y enturbian las históricas buenas relaciones

Un grupo de aficionados ve en el Colegio Alemán de Madrid la final de la Eurocopa de 2008 entre España y Alemania.
Un grupo de aficionados ve en el Colegio Alemán de Madrid la final de la Eurocopa de 2008 entre España y Alemania.

Los tópicos clásicos que manejan los alemanes de los españoles solo hablan de siesta, sangría, toros y playas. Del otro lado, los españoles van poco más allá de la cerveza, los automóviles y los nazis cuando se refieren a la sociedad germana. Orgullosos y ruidosos serían los estereotipos que los alemanes aplicarían a los españoles. En sentido contrario, cabezas cuadradas y aburridos figurarían como los clichés más extendidos.

A estos lugares comunes se han añadido otros más graves para las relaciones hispano-germanas por una brutal crisis económica. Desde hace un par de años, Alemania con su canciller, Angela Merkel, en primera línea, significa para muchos españoles el origen de todos sus males por su inflexible política de austeridad. Mientras tanto, una multitud de alemanes opina que España está pagando ahora las consecuencias del despilfarro, el pelotazo inmobiliario y la falta de previsión. No resulta de extrañar, pues, que un 77% de los españoles, según una encuesta de Metroscopia, considere que Alemania está más preocupada por defender su economía que por los intereses europeos.

Y en la formación de una opinión pública los medios de comunicación tienen una importancia decisiva. Así piensa Helene Zuber, veterana corresponsal en Madrid del semanario Der Spiegel y buena conocedora de los dos países. “Los españoles juzgan según lo que escribimos los periodistas”, señala Zuber. “Y en los últimos tiempos para buena parte de la prensa española Merkel es la culpable de todos los males. Los medios la dibujan como una bruja sin corazón y solo pendiente de sus cálculos políticos. Esta imagen de la canciller ha contagiado la percepción global de Alemania. Pero cabe subrayar que, al margen de sus errores, Merkel representa solo una coartada porque Mariano Rajoy hace lo mismo en España. De hecho, el Gobierno del PP esconde la realidad por un cálculo político y para evitar hablar de un rescate muy probable. Es asimismo injusta nuestra imagen de ricos porque en Alemania una cuarta parte de la población activa trabaja en minijobs con unos sueldos muy miserables”.

“Es injusta nuestra fama de país rico”, dice la corresponsal de ‘Der Spiegel’

Más allá de la crisis existen también razones de fondo para explicar una cierta incomprensión entre los dos países. Una lejanía geográfica y cultural, sistemas de valores distintos y barreras idiomáticas contribuyen a los estereotipos ahora agudizados por la crisis. Gaspar Cano, director del Instituto Cervantes en Berlín durante cinco años, se muestra muy incisivo con unos y otros. “Para los alemanes ha sido una sorpresa la actitud orgullosa con la que los españoles han reaccionado ante una crisis tan profunda", afirma. "Además no conviene olvidar la tensión entre país rico y pobre que se ha generado con la crisis. De este modo, Alemania se ha beneficiado de España con sus exportaciones y sus créditos mientras los españoles hemos vendido apartamentos o parcelas a precios de oro a los alemanes en los tiempos de las vacas gordas”.

A pesar de esta visión crítica, Cano coincide con su colega Margareta Hauschild, directora del Instituto Goethe en Madrid, sobre los avances en los terrenos de la cultura y la educación. “El español ha desplazado en Alemania al francés como segunda lengua extranjera después del inglés”, señala Hauschild. “Y también los intercambios culturales son frecuentes entre los dos países. Nueve millones de turistas germanos visitaron el año pasado España con una buena impresión que va más allá de las playas y abarca cada vez más el turismo cultural”.

El idioma es una difícil barrera”, afirma el embajador español en Berlín

A modo de lamento, Hauschild argumenta que sus compatriotas se interesan más por la cultura española que a la inversa. “Por poner un ejemplo, mucha gente estudia alemán en España para lograr un mejor trabajo y no tanto para acceder a otra cultura”. Optimista a pesar de todo, la directora del Goethe opina que “los españoles saben distinguir entre un país y sus políticos”. “En la relación cultural entre los dos países no existe crisis”, concluye Hauschild.

Desde Berlín, el corresponsal de TVE en la capital alemana, Miguel Ángel García, no alberga dudas sobre la pervivencia de los tópicos a una parte y otra de la barrera. “Los estereotipos revelan incultura y resulta muy difícil romper el círculo de sol, playas y toreros o de cerveza y nazis", explica. "Existe poca receptividad en los dos países hacia temas que hagan referencia a la cultura o a la sociedad. O sea, que todos estamos obsesionados con la crisis del euro. Ahora bien, quiero también destacar que a los españoles nos asusta un poco Alemania por la barrera del idioma y por la fama de aburridos que tienen los germanos. Si exceptuamos el caso de Berlín, nuestros compatriotas no conocen apenas Alemania”.

La crítica a Merkel contagia a Alemania

  •  La imagen favorable que los españoles tenían de Alemania ha descendido del 78% al 68% en apenas dos años (2010-2012), según estudios de Metroscopia. No obstante, los españoles castigan más a Angela Merkel que al conjunto de Alemania, ya que la canciller democristiana ha pasado de ser la segunda figura política mundial más valorada (tan solo por detrás del presidente de Estados Unidos, Barack Obama) a ocupar un sexto puesto. Un 74% de españoles, siempre según Metroscopia, cree que la postura de Alemania no es la adecuada en esta crisis.
  • Un 46% de españoles cree que no cambiará nada tras la visita de Merkel a Madrid, el pasado 6 de septiembre, y su entrevista con el presidente español, Mariano Rajoy, entre otras autoridades. Un 23% opina que el Gobierno alemán se hará más flexible y favorable a España, mientras que un 22% considera que el Ejecutivo germano de coalición entre democristianos y liberales será más severo y exigente.
  • El conocimiento de un país y de otro resulta muy desigual y basta manejar las cifras de turistas. Mientras alrededor de nueve millones de turistas alemanes visitaron España en 2011, en especial las regiones costeras; apenas dos millones de españoles viajaron a Alemania el pasado año y más de la mitad de ellos se dirigieron a Berlín y Baviera. Alemania tiene 82 millones de habitantes y España, 47 millones.

Al igual que otros expertos en las relaciones hispano-germanas, el embajador en Berlín, Pablo García Berdoy, resalta que los españoles siempre han mirado más hacia Francia o el mundo anglosajón que hacia Alemania. “Es cierto además”, explica el diplomático, “que en las últimas décadas la afinidad y las relaciones han sido mayores entre las élites políticas y económicas de los dos países que a escala popular. Por ejemplo, las empresas punteras cuentan con gran prestigio en el otro país”. En coincidencia con muchos otros, el embajador subraya que la barrera del idioma es básica. “La puerta de acceso a Alemania necesita de una llave complicada que es una lengua hablada por pocos españoles”, aclara.

El diplomático intenta avanzar en la superación de la crisis y se muestra partidario de convertir la necesidad en virtud. “El debate debe situarse en términos del papel de Europa en el mundo y no de rivalidad entre países europeos. Se trata de ver cómo puede competir Europa en un mundo globalizado y mantener sus cotas de bienestar y de servicios públicos”. En la misma línea se expresa el embajador de Alemania en Madrid, Reinhard Silberberg, que confía en que “pronto se verán los frutos de las reformas y entonces aumentará la comprensión hacia la postura alemana”. En opinión de Silberberg, “tanto la canciller Merkel como los empresarios que visitaron España durante el reciente Encuentro Empresarial Hispano-Alemán observan con gran reconocimiento las reformas acometidas en España”.

El diplomático germano destaca también el aumento del turismo en los dos sentidos y el creciente interés por la lengua del otro país y coloca en el lado positivo de la balanza instituciones que han favorecido el acercamiento desde hace décadas como las cámaras de comercio, los institutos Goethe y Cervantes, la red de colegios alemanes en España o los Erasmus. Son razones para el optimismo entre dos países con buenas relaciones que la crisis económica ha alejado.