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tráfico

La conservación de las carreteras, en niveles de los años 80

La situación es "alarmante" para la seguridad vial, dice la Asociación Española de la Carretera

Más de la mitad están mal iluminadas y hace falta reponer 300.000 señales

La entidad cifra en 5.500 millones la inversión necesaria para solventar el problema

Los Presupuestos reducen la partida para la conservación viaria en un 20%

La conservación de las carreteras ha vuelto a los 80. Los recortes llevan años lastrando el mantenimiento de las vías y el resultado es un deterioro del estado de conservación de las carreteras que no se registraba desde 1985, según un estudio elaborado por la Asociación Española de la Carretera (AEC). Una situación “alarmante” para la seguridad vial, según esta entidad, que agrupa, entre otras, a constructoras, empresas de señalización y aseguradoras. La AEC eleva a 5.500 millones de euros la inversión necesaria. Los Presupuestos del Estado para 2012, que presentó ayer el Gobierno, contemplan un gasto para conservación viaria cinco veces menor al que ellos reclaman (873 millones de euros) y casi un 20% inferior al del año pasado (1.085 millones).

El coste de construir 96 kilómetros de AVE bastaría para reparar las carreteras

Si algo no se cuida, se rompe. La máxima es aplicable a este caso y, según el citado informe que la AEC ha presentado hoy, la falta de conservación ha provocado que ahora haga falta reponer 325.000 señales, que se ven mal o no se ven de noche (alrededor de 80.000 superan los siete años de vida, que es el período de garantía otorgado por los fabricantes para las láminas retrorreflectantes). Además, es necesario repintar cerca de 50.000 kilómetros de marcas viales, que están desgastadas, decoloradas o son prácticamente inexistentes; y proteger un 40% de obstáculos que no tiene barreras de seguridad (entre el 35 y el 40% de los accidentes se producen por salidas de la vía).

La AEC, que ha analizado 3.600 tramos de 100 metros de carreteras estatales y autonómicas para elaborar el estudio, también señala que hay deficiencias en la iluminación: el 21% de las luminarias están apagadas, y en el 51% de los tramos analizados la iluminación era incorrecta. El pavimento presenta, además, baches, grietas o hundimientos, y se halla en su peor estado desde que la asociación comenzó a elaborar en 1985 este tipo de estudios.

“Las carreteras se mueren. Hay que dar la luz de alarma porque la conservación está directamente relacionada con la seguridad”, clama Miguel María Muñoz, presidente de la AEC y ex director general de la Dirección General de Tráfico (DGT). “El error humano, que es la causa generalizada de los accidentes por consenso científico, puede estar provocado o aumentado por el estado de las carreteras”, dice. El riesgo de accidentes es la consecuencia más grave, pero no la única: el deterioro de las vías aumenta el coste de mantenimiento de los coches y las emisiones contaminantes.

Una barrera mal estado. ampliar foto
Una barrera mal estado.

“Para poner las carreteras a cero”, la AEC estima que son necesarios ahora 5.500 millones, sin contar con el gasto anual de mantenimiento, que debería estar en torno a los 1.600 millones adicionales al año. Los organismos internacionales recomiendan un gasto de conservación de en torno al 2% del valor patrimonial de las carreteras, que es de 80.000 millones en el caso de las que dependen del Estado.

“Somos el país del mundo con mayor número de líneas de alta velocidad, ¿se corresponde eso con nuestro nivel de desarrollo?”, se pregunta Muñoz, que aboga por una redistribución de la inversión en transporte. “Con lo que cuesta construir 96 kilómetros de AVE a Galicia se obtendrían los 5.000 millones que se necesitan para mantenimiento de carreteras. La desproporción es evidente”, concluye.

Aumenta el riesgo de accidentes, el coste de mantenimiento de los coches y las emisiones contaminantes

Si el Estado no puede asumir ese coste, o prioriza otros, la asociación pide que se establezcan otras fuentes de financiación, como peajes, pero solo si la nueva imposición fiscal va ligada a la mejora de la carretera.

“Si no se acomete ya ese gasto, las carreteras entrarán en una fase exponencial de deterioro”, advierte. “Y cada euro no invertido a tiempo en el refuerzo de firmes se transforma en cinco euros a invertir al cabo de tres años”, razona Muñoz. El exdirector de la DGT no ve, sin embargo, contradictorio el mal estado de las vías con el aumento del límite de velocidad que sopesa el Gobierno. “No sería malo siempre que se trate de tramos concretos en los que el estado de la vía lo permita”, opina.

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