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Belloch vota con el PP y mantiene el crucifijo en el salón de plenos

Los nueve concejales del PSOE dejan solo al alcalde de Zaragoza y se abstienen

El alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, ha impuesto sus convicciones personales en relación a la votación sobre la retirada del crucifijo en el salón de plenos. Belloch, que es el alcalde de la ciudad más poblada de las que ha mantenido el PSOE en su poder tras las elecciones, con el apoyo de Chunta Aragonesista e IU, ha votado con el PP para que el crucifijo que preside los plenos municipales siga en el salón de sesiones.

Chunta e Izquierda Unida, que no han entrado en el Gobierno municipal aunque votaron al alcalde y la mayoría de las propuestas del grupo socialista, han puesto en un brete al PSOE y han dejado claro que quieren marcar distancias y lo han hecho con la presentación de dos mociones que en realidad eran un pulso al grupo socialista y en particular al alcalde.

IU pedía que se retirara la Ordenanza Cívica y Chunta que se retirase el crucifijo del salón de plenos. Pero las propuestas fueron rechazadas. El alcalde Belloch lo dejó claro antes de la votación: “Debo comunicarles que el grupo socialista tiene libertad de voto y va a abstenerse, todos votan en conciencia y yo también". Y Belloch votó con los 15 concejales del PP en contra de la retirada del crucifijo. Nueve abstenciones socialistas y seis votos a favor de la retirada: los tres de CHA y los tres de IU.

La polémica no es nueva, se remonta a la sentencia del 30 de abril del año 2010, cuando el titular del juzgado número 3 de Zaragoza desestimaba la demanda del Movimiento hacia un estado laico con el argumento de que “el hecho de que exista neutralidad del Estado en materia de libertad religiosa no significa que los poderes públicos hayan de desarrollar una especie de persecución del fenómeno religioso, o de cualquier manifestación de tipo religioso” y en la que añadía que el crucifijo era, más que un símbolo religioso, un elemento con valor cultural y tradicional . Una sentencia a la que ha apelado el vicealcalde Fernando Gimeno pera defender al alcalde, mientras el portavoz de Chunta, Juan Martin, argumentó: "Queremos que lo que es normal en la calle sea normal en este Ayuntamiento”. Y puso ejemplos de lugares, desde Las Cortes de Aragón a las de España, “donde no se lleva el crucifijo del despacho al pleno”. El PP, por su parte, se limitaba a señalar que el crucifijo no había sido objeto de un pacto con el Gobierno. El concejal Pedro Navarro decía que en ese pacto estaba el no a las olimpiadas y otros proyectos pero "nada decían de la aconfesionalidad”.

Belloch no ha sorprendido a nadie con su postura. El alcalde de Zaragoza sigue firme en sus convicciones y no deja que nadie ni nada le tuerza el brazo.