Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Rey sufre un accidente doméstico pero no cambiará su agenda

Don Juan Carlos se ha dado un golpe con una puerta en el ojo izquierdo y la nariz

Esta semana tiene que recibir a líderes de partidos políticos

El Rey ha comparecido hoy en el acto de presentación de cartas credenciales de nuevos embajadores en el Palacio Real de Madrid con un moratón alrededor de su ojo izquierdo y una tirita en la nariz. Un portavoz de la Casa del Rey informó de que don Juan Carlos había sufrido horas antes un “accidente doméstico”, que no reviste gravedad y que le permite proseguir con su agenda. Al comprobar la curiosidad que despertaba su golpe en la cara, el Rey se dirigió a los periodistas presentes para asegurar: “Esto es lo que sucede cuando uno se da un golpe con una puerta”.

Don Juan Carlos se disponía a abrir una puerta del Palacio de La Zarzuela cuando un ayudante hacía lo mismo en sentido contrario y le golpeó en la cara, según la versión oficial. El Monarca fue sometido a una cura en el mismo palacio. Como consecuencia del accidente, además, muestra una pequeña inflamación en la zona y padece algo de dolor. Por la tarde, cuando acudió a la entrega del premio de la Fundación Fondo para la Defensa de la Naturaleza en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en Madrid, utilizó gafas de sol.

No es la primera vez que don Juan Carlos sufre un accidente de este tipo en su residencia. En 1981 sufrió heridas en la cara, el tórax y las extremidades cuando, tras haber practicado deporte, corría hacia la piscina de La Zarzuela sin reparar en una puerta de cristal. Chocó contra ella y la rompió completamente. Sufrió cortes por todo el cuerpo y tuvo el brazo en cabestrillo durante un mes.

Don Juan Carlos, de 73 años, recibió esta mañana las cartas credenciales de los embajadores en España de Sudán, Malasia, Bélgica, India y Chipre acompañado de la ministra de Asuntos Exteriores en funciones, Trinidad Jiménez. Lo hizo sin la ayuda de la muleta que ha venido utilizando en las últimas semanas, pero cojeando aún ostensiblemente.

El Rey sí suspendió su agenda por consejo médico el pasado 7 de noviembre, al sufrir una sobrecarga en el tendón de Aquiles del que fue operado el 4 de septiembre. Aquella intervención consistió en la “reparación del tendón mediante cirugía abierta de reconstrucción y refuerzo con autoinjerto y plasma rico en factores de crecimiento”. La operación, a su vez, fue consecuencia de otra a la que fue sometido en su rodilla derecha hace cuatro meses en la que se le hizo una artoplastia para atajar los dolores provocados por una artrosis intensa. Se le reemplazó la articulación dañada por una prótesis artificial. Mientras se recuperaba de esa lesión, ayudado por una bota inmovilizadora, don Juan Carlos cargó todo el peso en el tobillo contrario y como consecuencia se resintió el tendón de la otra pierna.

“Lo mío es de taller mecánico: entras, te arreglan y ya está”, presumía el Rey, al que los médicos le aseguraron que estaría recuperado de la operación en siete o 10 semanas.

Los plazos no se cumplieron, por lo que ese mismo día tuvo que cancelar su asistencia a la inauguración de la exposición El Hermitage en el Prado, en Madrid, y a la visita al Salón Náutico de Barcelona. Ese mismo día se supo que su yerno Iñaki Urdangarin está siendo investigado por su actividad en el Instituto Nóos.

Don Juan Carlos tiene previsto reunirse en los próximos días con los líderes políticos dentro de la ronda habitual previa a la formación del nuevo Gobierno tras las elecciones del día 20 de noviembre.

Más información