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Pablo González intentó tranquilizar a su hermano: “Si te detienen no serás el primero ni el último...”

El expresidente de Madrid temía que le investigasen "por lo de Brasil" y aseguró a sus parientes que se esperaba "lo peor"

Ignacio Gonzalez
Ignacio González sale hacia la Audiencia Nacional de la comandancia de la Guardia Civil.

El expresidente de Madrid Ignacio González sabía desde meses antes estallar la Operación Lezo, el pasado mes de abril, que tenía los teléfonos pinchados, barruntaba que el cerco policial se estrechaba y temía acabar detenido y en prisión. Pero cuando supo por diferentes fuentes que estaba pinchado (entre otras, “por una amiga magistrada de la casa” según dice que le comentó el ejecutivo de La Sexta TV y presidente del periódico La Razón, Mauricio Casals) ya era tarde. Fue entonces cuando recordó, por ejemplo, algunas llamadas “preocupantes” que había mantenido con Fernando Belhot, un turbio abogado uruguayo que le presentó el exministro de Aznar Eduardo Zaplana.

Pablo a Ignacio: "Pero eso es hablar de tu vida privada. Eso en todo caso puede ser un delito fiscal, vamos… pero…"

Belhot dispone de una compleja estructura financiera con ramificaciones en diferentes países, Holanda, Reino Unido y EE UU, entre otros, por la que González se interesa supuestamente para blanquear dinero, según un informe de la UCO de la Guardia Civil al que ha tenido acceso EL PAÍS. La Fiscalía Anticorrupción sostiene que González “tiene dinerillo B” en España y que oculta el grueso de su fortuna, amasada merced a sus múltiples cargos públicos, en el extranjero y a través de testaferros y sociedades interpuestas. Lo de que tiene “dinerillo B” también lo comenta en las grabaciones policiales su testaferro y el hombre que presidía los negocios del Canal en Sudamérica, Edmundo Rodríguez Sobrino.

Los hermanos González, Ignacio, Pablo e Isabel (esta última es ahora portavoz adjunta segunda del PP en la Asamblea de Madrid) se reunieron varias veces en el despacho que el expresidente del PP tiene en la madrileña calle de Alcalá. Una de estas reuniones tuvo lugar en la tarde noche del pasado 6 de abril. El despacho era su centro de operaciones. En las grabaciones se advierte que tiene dinero y que quiere invertirlo, de origen ilícito, según la investigación.

Isabel González: "Cada vez soy más de mirar el teléfono en las redes (…) Es acojonante, te tienen controlado por todas partes"

Los hermanos creían que en el despacho podrían hablar tranquilos sobre los problemas judiciales que acechaban “a Nacho” [Ignacio González]. Por entonces ya evitaban los móviles y se comunicaban entre ellos o con terceros personalmente o a través de teléfonos fijos: "Sigo liado, pero oye", advierte por teléfono Pablo González desde el despacho de Ignacio, el pasado 6 de marzo, a un desconocido. Y así se oye a través del micrófono oculto que la UCO ha instalado en el despacho y que ellos ignoran. "¿Tienes un fijo donde te pueda llamar esta noche? Me tienes que llamar desde un fijo también, pero el mío lo han jodido... a ver, 91 372... Me llamas a las nueve y media, ¿vale?", se escucha decir a Pablo González. Los investigadores se dan cuenta de este que habla desde un teléfono que no tienen localizado.

Los diálogos de Ignacio con el abogado uruguayo Belhot

Cuando supo que la UCO seguía sus pasos y vigilaba sus teléfonos, Ignacio González manifestó a sus hermanos que temía por sus conversaciones con el abogado uruguayo Fernando Belhot.

El propio González contó a Zaplana algunas de sus diálogos con Belhot, quien está relacionado con blanqueo de capitales: “(…) Lo que también estuve hablando [con Belhot], porque él me dice que está especializado en los temas de montar estructuras financieras (…) para ofertar los sitios donde fiscalmente es mejor para las empresas (…) en Uruguay, en Holanda y en EE UU, o sea que yo creo que tiene toda una estructura para poder ir, mmm, y dar cobertura en todos estos sitios para los… los clientes”. 

González acudió supuestamente a Belhot porque quería realizar inversiones en el extranjero. “Yo le he dicho", cuenta a Zaplana: 'Oye, tu que montas estructuras financieras, que tienes gente y tal, oye, ¿no podemos montarnos alguna historia para canalizar algún tipo de operación a medio o largo plazo, o invirtiendo capital, joer, eh, a ver, poco a poco…?"

El expresidente de Madrid tomaba medidas extremas para no figurar él directamente detrás de ninguna empresa. También se sirvió de su hermano Pablo para buscar la operativa. Pensó en una sociedad que "esté casi muerta", para utilizarla como pantalla en la compra. Según cuenta a Zaplana, González lo haría así: “Se trata de coger una sociedad sin actividad, ¿sabes?, comprarla, y en esa sociedad hacer un pacto de venta ante un notario pero no elevarlo a público y poner un administrador, y esa sociedad que sea la que tome participación en esto…”.

Ignacio González  ignoraba en ese momento que el juez Velasco había ordenado colocar micrófonos en su despacho. Velasco era consciente de que a González le habían dado el chivatazo de que tenía pinchados los teléfonos. Isabel, su hermana, advirtió a Ignacio en ese encuentro, el pasado 6 de marzo, que estaba bajo la lupa de la UCO.

Asustado por lo que hubiera podido decir por teléfono, Ignacio González cuenta a sus hermanos que que no tiene claro el motivo por el que es vigilado: “La única cuestión que se me ocurre, es el tema de Brasil y alguna conversación con… no sé qué tienen los teléfonos apagados que los activan, ¡eh! Eso es lo que más me acojona a mí, lo que vaya a salir por teléfono. No creo que haya sido tan gilipolllas, pero…”. Su hermana Isabel interviene: “Es que de verdad, cada vez soy más de mirar el teléfono en las redes (…) es acojonante, te tienen controlado por todas partes”. Ignacio replica: "A mí lo que me parece brutal es que porque la comunidad dé una información a la fiscalía, si es que esto es así, ¿para qué me pinchan a mí los teléfonos si yo no estaba en esa operación… es que eso es la leche, es la leche".

Se refiere Ignacio González al informe sobre la firma brasileña Emissao que aportó el 7 de julio de 2016 el Gobierno de Cristina Cifuentes a la Fiscalía Anticorrupción. Este informe fue aportado cuando la UCO de la Guardia Civil y Anticorrupción llevaban dos años investigando los chanchullos del Canal de Isabel II. Emissao es uno de los grandes pelotazos del caso Lezo. El Canal compró esa ruinosa empresa brasileña por 31 millones de euros, cuando en realidad valía algo más de cinco (la diferencia acabó en cuentas de Suiza). En la conversación de ese día en el despacho también interviene Pablo González, que muestra su enfado por tener su hermano intervenidos los teléfonos. Y él también, aunque inicialmente lo ignoraba. Ignacio, por su lado, recuerda sus llamadas comprometidas con Belhot.

-Pablo González. Sobre todo porque ordenaran pinchar cosas y luego como no hay nada, pues nadie se entera de que pincharon, pero te pillan lo más mínimo, que es solo el inicio y ya está. Lo hacen al revés, le pinchamos y a ver quién tiene razón.

-Ignacio González. He hablado 40 veces con el abogado este uruguayo [se refiere a Belhot], de hacer una sociedad que no figure en el registro, ¿sabes? que tenga que ver con lo que trabaje después… [Belhot ha sido relacionado con una trama de blanqueo en Argentina que afecta a políticos de este país, conocida como el caso Ciccone].

Fuentes jurídicas se descarta que Ignacio González vaya a permanecer mucho tiempo preso.

-P.G. Pero eso es hablar de tu vida privada. Eso en todo caso puede ser un delito fiscal, vamos… pero…

-I.G. Un delito fiscal no, una cosa es que no esté en el registro pero que es legal, y otra cosa es que no declares.

-P.G. Para que no estuviera en el registro de… de las opacas [sociedades al margen del fisco], no sé, no son ilegales… Pero no dejes de hablar con el abogado, para que no te pille de sorpresa, a ver qué cosas se pueden hacer, porque vamos a ver, entre todo esto qué se puede hacer. No eres el primero ni serás el último… ¿Oye, es bueno que esté o que no esté, que me de por enterado, que me prepare o que no me prepare? No sé, algo así [dile al abogado].  Los hermanos barajan la posibilidad de que Ignacio pueda ser detenido.

-I.G. Le ha tenido que decir algo muy gordo para que…

-P.G. Pero suponiendo que sea verdad, porque como estos tiran [se refiere a los investigadores] para adelante, y a los dos días y ya te han liado.

-I.G. Espero…empiezo a ponerme en lo peor, como me parece tan burdo, ¿no?, que te hagan una… ¿sabes?

-Isabel González. Este le ha dicho… lo que pasa es que yo no sé, si lo ha dicho, yo a él no le oía, si lo ha dicho por decir o tal… Me dice: ya sabes como son estos, estos te detienen y ahora cogen la foto y tal, y luego no hay nada, nada, pues tira. Pero vamos, no sé si lo has leído en la valoración. [Se deduce que Ignacio González dispone de información policial sobre su situación].

-I.G. Es una información policial, no es judicial.

-P.G. Sí, pero la detención tiene que hacerla un juez, eso no hay tu tía.

-I.G. Claro, claro...

Pablo e Ignacio González fueron detenidos el pasado 20 de abril y dos días después encarcelados por el juez Eloy Velasco. Están en la misma celda.

En fuentes jurídicas se descarta que Ignacio González vaya a permanecer mucho tiempo preso. Entienden que no debe volver a suceder lo que ha pasado con Francisco Granados, que ha estado preso preventivo dos años y medio por la trama Púnica. Aseguran estos medios que la doctrina del Tribunal Constitucional es muy diáfana respecto a la prisión provisional y la proscribe (sin haberse celebrado juicio) a los casos en que existan riesgo de fuga y/o de ocultación de pruebas. Mantener preso preventivo a alguien por no colaborar con la investigación o no confesar donde se halla el dinero no está entre esas causas.

investigacion@elpais.es