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“¡Unidad! ¡Unidad!”

El PSOE intenta cerrar las heridas de las primarias y recuerda a Pedro Zerolo y Carme Chacón

Congreso PSOE 2017 Ampliar foto
Los delegados para el 39º Congreso del PSOE se acreditan este sábado. EFE

La llamada a la unidad del PSOE comienza con un sentido homenaje a Pedro Zerolo y acaba con los gritos de Gianni Pittella. Los socialistas llegan a su 39º Congreso tras dirimir unas primarias que terminan con Pedro Sánchez como secretario general y con cientos de heridas abiertas. En el arranque de la cita, Luis Tudanca, presidente del cónclave, intenta conjurar los fantasmas de la división invocando a los compañeros que se fueron. “Pedro Zerolo, José Antonio Alonso, Carme Chacón…”, recita. Los 941 delegados se unen en un aplauso. Es la introducción perfecta para que Pittella, líder de los socialistas europeos, suba al escenario, mencione a Susana Díaz y a Patxi López, los derrotados en las primarias, y ponga en pie a los asistentes. “¡Unidad! ¡Unidad”, gritan todos.

“Quiero saludar a Susana Díaz y a Patxi López, el reflejo de un partido plural”, atruena el político italiano mientras levanta un brazo y se le agita el fular con el que protege su garganta del aire acondicionado. “Pero el pluralismo debe conjugarse con la unidad”, añade, provocando un terremoto que sacude todo el anfiteatro cuando menciona "la bella batalla" de las primarias. Como un resorte, los delegados se unen en un coro. “¡Unidad! ¡Unidad!”, gritan.

Díaz lo observa todo desde un extremo de la fila doce y apenas reacciona cuando Pittella la menciona. Sin embargo, la presidenta de Andalucía acaba secándose las lágrimas que acompañan a la risa que le provoca la intervención en italiano, una mezcla de pasión e ironía para atacar a Emmanuel Macron y a los partidos conservadores. En primera fila, Javier Fernández y el resto de integrantes de la gestora siguen atentos su discurso. Javier Lambán, el presidente de Aragón, escucha hierático —“Soy un delegado mudo”, dice—. Agrupados con sus delegaciones, ningún dirigente territorial ocupa un lugar de honor. No se ve a Antonio Hernando, exportavoz socialista en el Congreso, ni al diputado Eduardo Madina, que renunció a coordinar la ponencia política del congreso tras la vitoria de Sánchez en las primarias.

“Pedro, dicen que el socialismo ha muerto, pero yo, desde lo más profundo de mi corazón, digo que mientras haya injusticias, mientras haya refugiados y emigrantes, mientras haya personajes como Trump y como Putin, habrá necesidad de socialismo”, se despide Pittella.

Sánchez, que se sienta junto a José Luis Rodríguez Zapatero y cerca Alfredo Pérez-Rubalcaba, ambos circunspectos, aplaude con fervor su intervención. Nada es casual. Todo responde a un plan. La iluminación, el sonido y las intervenciones se unen para reforzar el mensaje que encierra el lema del congreso: Somos la izquierda.

Alrededor del auditorio cuelgan los carteles del fundador del partido, Pablo Iglesias; se venden rosas y se exponen camisetas serigrafiadas con los símbolos del PSOE. Se recuerda la figura de Antonio, un afiliado “fallecido con 100 años de edad y casi tantos de socialismo en las venas”. Ignacio Fernández Toxo (CC OO) y José María Álvarez (UGT) intervienen para reclamar unidad a la izquierda. Hasta las luces que les iluminan en el escenario son rojas. Queda claro que el PSOE emplea la jornada para transmitir lo que quiere ser.

El auditorio se llena de luces rojas. La iluminación, el sonido y las intervenciones se unen para reforzar el mensaje que encierra el lema del Congreso: Somos izquierda.

La tortura de las primarias

Ese es el lema que asumen en público los perdedores de las primarias. "Me va a parecer bien el equipo que elija porque se querrá rodear de los mejores para que el PSOE vuelva a ser la alternativa de gobierno en España", dice Díaz. "Queremos demostrar que hay una alternativa y un proyecto de izquierdas capaz de conectar con la mayoría progresista que espera ahí fuera", manifiesta Patxi López, que será presidente del Consejo de Política Federal aceptando la oferta de integración de Sánchez. "Toca un esfuerzo por parte de todos para salir de aquí poniendo rumbo a La Moncloa", remata Emiliano García-Page, presidente de Castilla-La Mancha. "Llevamos muchos meses de tortura interna, que todos seguramente hemos vivido con mucho dolor. A mi, que apoyaba a otra candidata [en referencia a Díaz], solo me queda apoyar lo que ha votado la militancia".

Para olvidar esa tortura, los organizadores intentan provocar el ambiente de un concierto de rock. En el principio de todo, Sánchez irrumpe en el auditorio acompañado por los aplausos y los gritos de “¡presidente!”. Pronto truenan los acordes de unas guitarras eléctricas, que sirven de preámbulo a un vídeo por el que desfilan Mariano Rajoy, Rodrigo Rato o Francisco Camps, señalados como culpables de la crisis, de la desigualdad y de la corrupción. En la pantalla aparecen fugazmente protestas y manifestaciones. “Somos la izquierda”, se lee de nuevo el lema del congreso.

Los murmullos de los delegados acompañan a las intervenciones, especialmente cuando se emite un vídeo del expresidente Felipe González deseando “la mayor capacidad de acierto” al nuevo secretario general, sin mencionar su nombre.

“Lo que nos ha costado verle ahí arriba, casi una enfermedad”, dice una delegada cuando Sánchez sube a saludar desde el escenario acompañado por José Luis Ábalos, Cristina Narbona y Adriana Lastra. “Por lo menos hay paz”, dice luego, desencantado, un colaborador de uno de los derrotados en las primarias. Todos hablan de unidad, pero las heridas siguen abiertas.

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