Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los tesoros de los corruptos y traficantes

La Oficina de Recuperación y Gestión de Activos ha logrado 12,7 millones de euros en su primer año de vida vendiendo inmuebles, cuadros, coches y yates de delincuentes

Coches, motores y lanchas, en un depósito judicial. Ampliar foto
Coches, motores y lanchas, en un depósito judicial.

Los Mercedes de los delincuentes ya no están a salvo. Tampoco sus yates, ni sus obras de arte, ni sus casas. Da igual que el tesoro acumulado en la trayectoria delictiva se esconda en Europa, en América, en Europa o en Asia. La Oficina de Recuperación y Gestión de Activos ha actuado en todos esos continentes durante su primer año de vida, gestionando bienes valorados en más de 20 millones de euros e ingresando 12,7 tras vender el botín de los delincuentes, según el balance que hizo ayer el Gobierno. Es probable que la cifra crezca en 2017: en lo que va de año, la oficina ya ha ingresado 1,7 millones solo por vender productos petrolíferos.

“Siempre se pidió detener, juzgar y, en su caso, condenar a los delincuentes. Ahora se quiere algo más, por la preocupación que hay con la corrupción”, resume el magistrado Manuel Jaén Vallejo, coautor del libro La recuperación de activos frente a la corrupción (Dykinson). “Se trata de que el delincuente devuelva el producto del delito y de garantizar que no le resulte provechoso, como venía ocurriendo”, añade. “El problema es localizar y recuperar los bienes a nivel internacional, lo que es difícil, porque se usan testaferros, sociedades pantalla... Y hay que hacerle frente a esa realidad potenciando la oficina”.

El organismo —que actúa en coordinación con jueces y fiscales y depende del Ministerio de Justicia— reclama más recursos financieros, técnicos y humanos en su plan de acción de 2017. Sus integrantes no dan abasto. En la España de los casos Gürtel, Púnica o Lezo han asumido una labor que antes ejecutaba cada juzgado, sin coordinación ni personal especializado. Y su campo de acción es infinito. En 2016 se encargaron de traer desde Suiza una obra de arte relacionada con la Púnica. También han supervisado una venta de inmuebles en Costa Rica. Y han gestionado, por ejemplo, contenedores con pescados incautados en Vietnam o buques amarrados en Senegal. En total, la oficina ha procesado 435 expedientes, investigando el patrimonio de 31 personas y gestionando 252 bienes. En paralelo, y ante el colapso de los depósitos judiciales, también asumió la gestión de 553 vehículos y embarcaciones.

“Funcionará si le dan medios humanos y tecnológicos”, dice Manuel Villoria, catedrático de Ciencia Política. “La clave para conseguir información relevante es trabajar con big data”, continúa. “Los narcos se compran Mercedes, helicópteros o planeadoras”, añade. “Los corruptos tienden a ser más sofisticados, porque en el ámbito del lavado de capitales hay más control”.

La oficina ha ingresado 12,7 millones en su primer año. Entre 2011 y 2016, la AGRASC, organismo homólogo en Francia, ingresó una cifra parecida —75—. La lista de países europeos con instituciones similares supera la decena. Los expertos creen que España puede lograr más si invierte más.

“Doce millones es una proporción ínfima, casi microscópica, del volumen de fraude y bienes que se han apropiado los corruptos”, opina Jesús Lizcano, presidente de Transparencia Internacional España. “Si no pones medios o captas recursos, es difícil”.

La oficina también cede propiedades de delincuentes, como una lancha que usa Salvamento Marítimo, para cumplir con su triple objetivo: autofinanciarse, ayudar a reparar los daños causados a las víctimas y facilitar la lucha contra el crimen. Como dijo Mariano Rajoy en octubre de 2015, cuando anunció su creación: “Que ningún delincuente pueda disfrutar de lo que ha robado”.