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Pablo Iglesias asume el papel de oposición frente al PP

Podemos utiliza la ausencia del PSOE en la moción y la confrontación con Rajoy

Pablo Iglesias buscó este martes recoger el papel abandonado de líder de la oposición frente a Mariano Rajoy en la defensa de su moción de censura en el Congreso. El PSOE está ausente porque no intervendrá hasta este miércoles, porque su líder Pedro Sánchez no tiene escaño y aún no ha terminado de tomar el mando y también porque los socialistas han optado por abstenerse en la votación. Y también porque Rajoy aceptó confrontar con Podemos y concederle la condición de antagonista y portavoz de la izquierda en el debate.

Pablo Iglesias en el pleno del Congreso de la moción de censura de Unidos Podemos contra Mariano Rajoy.

El presidente del Gobierno mostró que la moción de censura le ocupa y salió desde el inicio a contestar a Irene Montero, portavoz de Podemos que abrió el debate, y, especialmente, a Iglesias en un largo intercambio de turnos de palabra. De hecho, de las tres mociones de censura celebradas hasta ahora, esta es la única en la que no ha intervenido más miembro del Gobierno que el presidente. Adolfo Suárez cedió turnos a sus ministros y Felipe González fue respaldado por su vicepresidente Alfonso Guerra.

El objetivo de Iglesias era, precisamente, marcar territorio en la izquierda, frente al Gobierno del PP, en su pugna con el PSOE. Los dos coincidieron en intentar ningunear a los socialistas. Pedro Sánchez, líder de la oposición, tuvo que conformarse con intervenir y hacerse presente a través de un tuit en el que aseguraba: “España y la izquierda necesitan hoy más que nunca al PSOE. #SomosLaIzquierda de gobierno frente al PP. La alternativa está en marcha”.

La moción de censura sirve para juzgar la responsabilidad política del Gobierno y para decidir si la propuesta del candidato alternativo tiene apoyo de la mayoría de la Cámara. Lo primero fue incluido en los inusualmente largos discursos de Iglesias y Montero, centrados sobre todo en la corrupción, y su conclusión es compartida por otros grupos como el PSOE que ya intentó hace poco más de un año un acuerdo transversal para sacar del Gobierno al PP.

Lo segundo, la aceptación de Iglesias como presidente del Gobierno no tiene apoyo suficiente porque al término del debate se votará y la moción servirá para constatar de nuevo que no hay una mayoría alternativa. Partidos como el PSOE, el PNV y PDeCAT se abstendrán y no votarán a favor; a Iglesias sólo le apoyarán otros 15 diputados, los de ERC, Bildu y Compromís. Su objetivo es dejar claro que Rajoy no tiene respaldo de la mayoría absoluta de la Cámara. Pero sigue gobernando y aprueba los Presupuestos.

Iglesias defendió su moción con más críticas que propuestas y apelando al PSOE a buscar un acuerdo para “sacar al PP de las instituciones” más temprano que tarde, porque “va a pasar a la Historia como el presidente de la corrupción”. El modelo, según el líder de Podemos, es el Gobierno de izquierdas de Portugal, con medidas como impuestos sobre la banca, lucha contra la pobreza, revalorización de pensiones bajas y subir el salario mínimo, como parte de una “política alternativa al desastre del PP”.

Demoledora corrupción

Así lo dijo, a pesar de que no suma solo con los socialistas una mayoría alternativa a Rajoy. Necesita a Ciudadanos, partido que rechaza como “muleta naranja”, y a los independentistas, que exigen un referéndum en Cataluña que el PSOE no acepta.

El candidato de Unidos Podemos repitió que su aval es la gestión en Ayuntamientos, precisamente donde su formación y sus marcas afines gobiernan gracias a acuerdos con el PSOE.

“Un Gobierno suyo sería letal para el interés general”, le respondió Rajoy, preparado con multitud de citas y documentos de los últimos años del líder de Podemos, para descalificarle como aspirante a la Presidencia. Sus réplicas a Iglesias, y antes a Montero, estaban escritas y precocinadas antes de escuchar a sus oponentes y en todo momento se encontró con las reiteradas y demoledoras acusaciones de corrupción, que eludió y bordeó.

Iglesias aceptó el duro cuerpo a cuerpo para responder: “No sé si usted, que tiene tantos amigos en la cárcel, puede decir que alguien no es de fiar”. Y reprocharle que “es este Gobierno el que tiene problemas con la separación de poderes” y la libertad de expresión.

El líder de Podemos hizo un discurso inusualmente largo, de más de dos horas y media, cargado de críticas al Gobierno y de referencias históricas para intentar explicar que la situación de corrupción y la actuación de la derecha tiene raíces en los dos siglos anteriores y en el propio franquismo, pero con ausencia de propuestas. “Nosotros no robamos, ni damos aire a los corruptos”, aseguró como remate a las críticas al Gobierno, redundantes con las pronunciadas con detalle al inicio por Montero, sin reparto de papeles y antes de la larga referencia histórica. Entre los dos consumieron más de cinco horas en la tribuna.

La portavoz de Podemos habló primero para hacer un demoledor relato de la gestión de Rajoy y, en general, de la actuación del PP. Especialmente en lo que se refiere a la corrupción: “España está harta de que le roben. Los jueces dicen de ustedes que son una organización criminal”.

El largo y circular discurso de Montero para presentar la moción se detuvo en el relato pormenorizado de los 65 casos de corrupción que afectan al PP.

 

Cobertura completa de la moción de censura

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