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El Rey que vendió España en el mundo y la Monarquía en España

Cuatro exministros de Exteriores destacan el papel de don Juan Carlos en el retorno de nuestro país a la escena internacional

El exministro popular Josép Piqué (izquierda) escucha al exministro socialista Javier Solana. Ampliar foto
El exministro popular Josép Piqué (izquierda) escucha al exministro socialista Javier Solana.

"La Monarquía es más barata que la República", les espetó el rey Juan Carlos a Felipe González y Javier Solana, representantes del PSOE, en su primera audiencia oficial, cuando aún no se habían celebrado las elecciones de junio de 1977. Antes que vender a España por el mundo, el Rey tenía que venderse a sí mismo; especialmente entre una izquierda recién salida de la clandestinidad que lo recibía con un entusiasmo perfectamente descriptible. No se sabe si la Monarquía acabó saliendo barata, pero sí resultó rentable para la diplomacia española, a juzgar por la opinión de quienes han sido algunos de sus máximos responsables en las cuatro últimas décadas.

Cuatro exministros de Asuntos Exteriores, dos socialistas, Javier Solana (1992-99) y Miguel Ángel Moratinos (2004-10), y dos populares, Josep Piqué (2000-02) y José Manuel García-Margallo (2011-16), han coincido este lunes en destacar el papel central que jugó el Rey en el regreso de España a la escena internacional tras el largo ostracismo al que le condenó la dictadura. Lo hicieron en el debate organizado en Madrid por las fundaciones Diálogo y Carlos de Amberes y la Asociación de Periodistas Europeos sobre la Corona en la Política Exterior de España; aunque sería más exacto decir sobre la irrepetible figura de don Juan Carlos. "Resolvóa crisis levantando el teléfono y el Ibex 35 debería hacerle la ola porque, sin él, muchos grandes contratos no se habrían conseguido", aseguró Moratinos.

Y es que el carácter "campechano" del Rey emérito, junto a su enorme intuición y empatía, le permitían, según Piqué, "decir cosas que al resto de los mortales no nos estaba permitido, sin que nadie se molestara". El exministro no aludió expresamente al ¿por qué no te callas? que le espetó a Hugo Chávez, pero sí lo hizo Moratinos, para recordar que don Juan Carlos  acabaría reconciliándose con el presidente venezolano y regalándole entre bromas una camiseta con la célebre frase, aunque sin desvelar que a él mismo se la había dado el presidente estadounidense, George W. Bush.

El papel de don Juan Carlos fue central en algunas de las operaciones diplomáticas más delicadas, como el establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel previo al ingreso de España en la Comunidad Europea. Su relación con los principales dirigentes de los países árabes contribuyó, según Solana, a suavizar una reacción que se temía airada; mientras que su familiaridad con los jeques del Golfo sirvió en más de una ocasión para que España, un país altamente dependiente de las importaciones de crudo, lo consiguiera "a precio más competitivo", según Moratinos. Margallo explicó cómo don Juan Carlos, a petición suya, telefoneó a la entonces secretaria de Estado Hillary Clinton mientras ambos celebraban su primera entrevista y la llamada ayudó a que su anfitriona reconsiderase la idea de sacar las bases estadounidenses de España.

Piqué intentó, aunque con escaso éxito, rebatir la idea de las malas relaciones entre el Rey y José María Aznar cuando este ocupaba La Moncloa. "Es evidente que el carácter de don Juan Carlos no era el del presidente Aznar, pero ambos se llevaban bien...a su manera", alegó. Uno de los desencuentros vino del deseo de don Juan Carlos de hacer un viaje oficial a Cuba, lo que Aznar no permitió. Solo consiguió pisar La Habana con motivo de la Cumbre Iberoamericana de 1999. Cuando el Rey salió a pasear por la ciudad vieja para encontrarse con el pueblo cubano se encontró con la sorpresa de que el régimen castrista había dejado las calles desiertas.

La capacidad de don Juan Carlos de adaptarse a los cambios vertiginosos que experimentó el mundo durante su reinado fue destacada por los cuatro ministros y, si su última etapa fue "controversial" (polémica), según el anglicismo de Piqué, "el balance global es profundamente positivo".