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Iglesias usará el debate para mostrar un nuevo perfil presidenciable

El partido no da por ganado el duelo parlamentario de la moción y teme las maniobras del PP

Pablo Iglesias, en la Asamblea de Madrid el día de la moción de censura a Cristina Cifuentes.
Pablo Iglesias, en la Asamblea de Madrid el día de la moción de censura a Cristina Cifuentes. EL PAÍS

El líder de Podemos defiende su candidatura a presidente en la tercera moción de censura de la democracia que se debate este martes en el Congreso. Sin números para que salga adelante, Podemos usará la iniciativa para presentar un Pablo Iglesias presidenciable con un “proyecto de país”. Iglesias quiere mostrarse como un estadista y desgranará un programa más amplio que el de Podemos con medidas anticorrupción e inspirado en el Gobierno portugués. El partido no da por ganado el duelo parlamentario de la moción y teme las maniobras del PP.

Iglesias se pone el martes la chaqueta de presidente, y tratará de demostrar que no le queda grande. El líder de Podemos, que viste con americana desde hace solo unos meses —a petición de su madre, según él mismo confesó—, busca utilizar una moción que fracasará para dar un giro en su imagen y mostrar su perfil de Gobierno. Iglesias quiere aparecer como un líder distinto, que ha madurado, y por eso dejará el tono de denuncia a su portavoz parlamentaria, Irene Montero, y se centrará en explicar un programa de Gobierno alternativo que apele a amplios sectores de la sociedad.

El partido lleva semanas preparando ese programa, en el que las medidas contra la corrupción tendrán el peso especial, con la propuesta de que el Parlamento vote el nombramiento del fiscal general del Estado y otras como una ley contra las llamadas puertas giratorias, pero también habrá iniciativas inspiradas en las del Gobierno portugués y un importante peso de la cuestión catalana.

Iglesias subirá a la tribuna del Congreso para defender una moción de censura a Mariano Rajoy para la que solo tiene garantizado el apoyo afirmativo de 13 diputados de partidos al margen del suyo, los de ERC y Compromís, este último su aliado electoral en la comunidad valenciana. En total, 80 votos a favor, que representan el 23% de los diputados del Parlamento, a 96 escaños de la mayoría absoluta que requiere la iniciativa para salir adelante. En contra tendrá al 48% de la Cámara, los 169 escaños que suman el PP y su socio Ciudadanos, y en una posición intermedia, otro 28% de diputados, las 98 abstenciones del PSOE, PDeCAT y PNV, a falta de que algunas formaciones, como EH Bildu, clarifiquen su posición. La fotografía de la votación será elocuente: Podemos está en minoría, por lo que el desafío es sacar provecho al debate, o al menos no perderlo.

El partido no se presupone ganador del debate de la moción, menos aún después del pinchazo en la moción a la presidenta madrileña, Cristina Cifuentes. “Saldrá bien si demuestra que tenemos un proyecto de país”, dicen en la cúpula. “Veremos qué decide la opinión pública después”, apuntan en la dirección, aunque sí creen que la iniciativa ha sido una buena idea porque el 46% de la población la apoya, según la encuesta de Metroscopia para EL PAÍS.

Podemos pinchó en el debate en la Asamblea de Madrid con discursos sin mordiente y sin lograr dar relieve a su candidata, Lorena Ruiz- Huerta, ante un PP que sacó a relucir su versión más bronca y que utilizó la presidencia de la cámara para ordenar el debate a su favor. El partido espera la misma estrategia defensiva del PP, según fuentes de la dirección, y que los populares desarrollen la tesis de que todos son iguales utilizando los casos de irregularidades que han afectado a los dirigentes de Podemos como si estuvieran a la misma altura que los casos de corrupción que afectan al PP. Preocupa también el uso que el PP pueda hacer, de la misma forma, de la ordenación del debate parlamentario. Los miembros del Gobierno pueden intervenir en cualquier momento, pero Podemos teme que Mariano Rajoy protagonice el broche del debate con la intervención final utilizando esa prerrogativa.