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La mayoría de May en Reino Unido ha dejado de ser una apuesta segura

Las encuestas reducen la ventaja de los Conservadores a 7 puntos y sube la probabilidad de que no logren escaños suficientes

La mayoría de May en Reino Unido ha dejado de ser una apuesta segura

A cuatro días de las elecciones en Reino Unido, la carrera entre Conservadores y Laboristas sigue apretándose. Cuando Theresa May convocó la votación tenía una ventaja de 18 puntos sobre los Laboristas de Jeremy Corbyn. En un giro imprevisto y nada frecuente, esa ventaja se ha reducido a solo 7 puntos y peligra su mayoría de escaños.

1. La probabilidad de que los Conservadores sean el partido más votado ronda el 85%. Esa es mi estimación teniendo en cuenta el promedio actual y la magnitud de los errores de los sondeos en Reino Unido desde 1970. Pero los Laboristas tienen algo favor: la tendencia. Hace una semana dije que sus opciones rondaban el 5% y ahora se acercan al 15%. La razón del cambio es que sus números mejoran en los sondeos.

2. Para sembrar más dudas, las encuestas no se ponen de acuerdo. En la tabla siguiente muestro las últimos sondeos de ocho encuestadoras. Las diferencias son llamativas. Survation o YouGov dicen que la desventaja laborista es solo de 1 o 4 puntos. Pero ICM y ComRes estiman que es de 11 o 12 puntos. Son dos mundos distintos.

La mayoría de May en Reino Unido ha dejado de ser una apuesta segura

La discrepancia tiene que ver con la participación que esperan. En particular, la de los jóvenes de rentas bajas y menos interesados en política. Esos votantes simpatizan con los Laboristas, pero tienden a participar poco. El reto está en predecir cuánto exactamente. En 2015 las encuestas fallaron en parte porque sobreestimaron la partición de ese grupo. Ahora cada encuestadora está probando soluciones diferentes y por esos sus predicciones divergen. El problema tiene similitudes con el que sufrieron las encuestas en España con Podemos en 2016

3. La pregunta definitiva es si los Conservadores lograrán los 326 escaños que dan la mayoría. Theresa May anticipó las elecciones con la expectativa de reforzar su dominio en la cámara, no pensando en perderlo. La mayoría de predicciones todavía ven su mayoría como el resultado más probable, pero en absoluto seguro.

El modelo de Chris Hanretty, profesor de la Universidad de East Anglia, dice que los Conservadores tienen un 95% de probabilidades de lograr la mayoría. Creo sin embargo que su promedio de votos es lento y no ha capturado todavía el acercamiento de los Laboristas.

El modelo de Electoral calculus ve la mayoría conservadora en más peligro: le asigna un 68% de opciones y cree que hay un 20% de probabilidades de que ningún partido logre 326 escaños.

La encuestadora YouGov ha publicado una predicción de escaños basada en 50.000 entrevistas y un modelo estadístico sofisticado. Su pronóstico es que los Conservadores lograrán entre 265 y 340 escaños, y que probablemente no conseguirán una mayoría suficiente.

A estos modelos podemos sumar el pronóstico de los mercados de apuestas: un 81% de probabilidades a la mayoría conservadora.

Por último, podemos hacer una estimación sencilla a partir de los porcentajes de voto. Basta tener en cuenta que los Conservadores necesitan alrededor de 5 puntos de ventaja en votos para tener una mayoría de escaños (asumiendo, por simplificar, que el voto de los distritos cambiará respecto 2015 siguiendo los cambios a nivel nacional). Bajo esos supuestos, estimo que la probabilidad de una mayoría conservadora es del 65%. Apenas dos opciones de cada tres. Aunque quedan todavía cuatro días para la votación, la mayoría conservadora ha dejado de ser una apuesta segura.

Metodología. Los cálculos de probabilidades para una victoria conservadora o laborista se basan en un modelo estadístico. El modelo utilizan cientos de sondeos y considera su incertidumbre histórica. Es similar a los que usé en las elecciones francesas (II) y holandesas, en las de País Vasco, Galicia y el 26J. El modelo funciona en tres pasos: 1) agregar y promediar las encuestas, 2) incorporar su incertidumbre, y 3) simular 15.000 elecciones para calcular la probabilidad de los distintos resultados.

Paso 1. Agregar y promediar las encuestas. Considero cientos las encuestas desde 2015. Los datos los tomo del UK Polling Report y de FT. Hago un promedio de muchas encuestas para conseguir dos cosas: reducir el error de muestreo y hacer una «cocina» de consenso. El promedio está ponderado por fecha y tamaño de muestra.

Paso 2. Incorporar la incertidumbre de las encuestas. Este paso es fundamental para calcular probabilidades: necesito medir el acierto histórico de los sondeos en Reino Unido. Para eso he tomado datos de 4.900 encuestas desde 1970 proporcionadas por Will Jennings, profesor de la Universidad de Southampton. El error absoluto medio (MAE) de las encuestas del último día para conservadores y laboristas ha sido de 2,6 puntos porcentuales. Esa incertidumbre la incorporo a los porcentajes de voto con distribución normal multivariable. Defino su matriz de covarianzas teniendo en cuenta 1) que los votos deben sumar 100%, y 2) que la desviación estándar de los partidos con menos votos es más pequeña que la de aquellos con más votos. Para definir esta matriz uso estas ideas de Chris Hanretty. También he hecho simulaciones del modelo utilizando una distribución t-student en lugar de una normal. El proceso es análogo, pero la distribución tiene colas más largas: eso hace más probable que sucedan eventos muy extremos. Las ventajas de esa hipótesis la explica Nate Silver.

Paso 3. Simular. El último paso consiste en ejecutar el modelo 15.000 veces. Cada iteración es una simulación de las elecciones con porcentajes de voto que varían según las distribuciones definidas en el paso anterior. Los resultados en esas simulaciones permiten calcular las probabilidades de que un candidato logre cierto número de votos, quede primero, etc.

Por qué encuestas. El modelo se basa por entero en encuestas. Existe la percepción de que los sondeos no son fiables, pero lo cierto es que a nivel nacional fallaron por pocos puntos incluso con Trump y con el Brexit. En otras elecciones recientes, como las francesas, las holandesas o las de País Vasco y Galicia, dieron menos que hablar pero estuvieron acertados. Las encuestas raramente son perfectas, pero son capaces de predecir elecciones en términos probabilísticas. No existe una alternativa que haya demostrado mayor capacidad predictiva.