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Desmantelado en Málaga el mayor ‘laboratorio-supermercado’ europeo de productos dopantes

La Guardia Civil detiene a 14 personas por la elaboración y distribución de medicamentos de ‘marcas blancas’ para culturista de España, Francia, Alemania y Bélgica

Más de 3 millones de dosis de esteroides, hormonas y potenciadores sexuales intervenidos. Catorce arrestados, entre ellos un médico, un entrenador y un conocido culturista. 25 registros. Más de dos millones de euros intervenidos en metálico y en cuentas bancarias… La Guardia Civil ha desmantelado la considerada mayor red europea de elaboración y distribución de medicamentos ilegales y prohibidos en el deporte con el descubrimiento del laboratorio-supermercado que desde un piso de Benalmádena (Málaga) había remitido en los dos últimos años 3.340 pedidos por toda España y había comenzado a expandirse por Francia, Alemania y Bélgica. La trama falsificaba marcas comerciales que vendíapro un 50% más barato que los originales, aunque el mayor volumen los comercializaba como ‘marca blanca’. Para ello, contaban con maquinaria para envasar y etiquetar los medicamentos. Las sustancias para su elaboración procedían de China e India a través de envíos de paquetería que a veces hacían escala en países europeos.

Fue, precisamente, uno de estos envíos interceptado en el aeropuerto parisino Charles De Gaulle en el verano de 2016 el que dio la primera pista sobre la existencia de la trama. El rastreo posterior que hicieron las autoridades francesas de otros paquetes similares desveló que todos ellos tenían como destino un matrimonio español residente en la localidad de Denia (Alicante), por lo que remitieron la información a Madrid. La Sección de Consumo y Medio Ambiente (SECOMA) de la UCO iniciaba así en octubre de ese año la Operación Dianu (nombre romano de esta localidad levantina) que tras año y media de gestiones ha permitido desmantelar una trama perfectamente organizada que contaba con tres células para distribuir más de 120 tipos diferentes de sustancias dopantes ilegales.

El grupo principal se encontraba en la provincia de Málaga, donde residían sus principales cabecillas y en la que se encontraba el ‘laboratorio-supermercado’ instalado en un piso de tres habitaciones, así como almacenes en otros locales en los que se guardaban las sustancias dopantes que llegaban desde China e India. A este grupo también pertenecía el médico arrestado, que recomendaba a sus pacientes contactar con la trama, y un conocido entrenador de culturistas que regentaba sendos centros deportivos en Fuengirola y Arroyo de la Miel y a cuyos clientes facilitaba las sustancias dopantes. La segunda célula tenía su base en la Comunidad Valencia y, además de distribuir anabolizantes ya elaborados en Benalmádena, se encargaba de conseguir para el laboratorio principios activos que éste no lograba en los mercados negros de Asia. Finalmente, el tercer grupo operaba desde Valladolid. En concreto, desde los dos gimnasios de la cadena Asensio, propiedad de un conocido culturista que también ha sido detenido.

Desde las tres células se hacían llegar las sustancias a los consumidores finales en la mayoría de los casos a través de paquetería –entre los arrestados también hay empleados de empresas de distribución-, aunque también había entregas en persona. De hecho, en Alemania fue

detenida una pareja que había viajado para hacer llegar uno de estos pedidos. Las investigaciones han revelado que el grupo llevaba operativo desde, al menos, hace tres años, y que las ganancias en los dos últimos años superaba el medio millón de euros. En los registros, la Guardia Civil ha intervenido 2,7 kilos de cocaína, una pistola y 70.000 euros en efectivo, aunque el volumen principal del dinero se encontraba en las cuentas bancarias a nombre de testaferros en los que la organización recibía los pagos por transferencias o tarjeta. Una de estos depósitos tenía un saldo de 2 millones de euros.

Las investigaciones han revelado también las extremas medidas de seguridad que adoptaban los principales cabecillas de la trama. Así, su máximo responsable, encargado de recibir los pedidos, nunca se acercaba ni por el laboratorio ni por almacén en los que se encontraban las sustancias ilegales. Tampoco contactaba con las personas que elaboraban los medicamentos ilegales por teléfono. Para hacer llegar los datos del pedido y su destinatario, hacía una fotografía con su teléfono móvil a una nota con esta información y la enviaba por un sistema encriptado de correos electrónicos a los responsables del supermercado. Una vez la recibían, estos preparaban el envío y lo sacaban del laboratorio oculto en una funda para raquetas de pádel para no despertar sospecha y llevarlo a la empresa de paquetería que, finalmente, lo hacía llegar al cliente.

Según responsables de la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS), los anabolizantes y hormonas comercializados por la trama ahora desmantelada suponían un grave riesgo para la salud ya que no contaban con ningún control sanitario y el envasado se hacía de manera artesanal. La Agencia Española para la Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD) ha anunciado que investigará si alguno de los clientes de la trama era un deportista federado “para actuar contra él”.

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